No cabe duda que desde el Poder Judicial poblano se sigue defendiendo al llamado “Cartel del despojo”. Solo eso explica que, en días recientes, un juez de Control se negara a otorgar una orden de aprehensión en contra uno de los principales invasores de tierras bajo el argumento de que el acusado no pudo comparecer ante el juzgado por estar enfermo, pese a que, desde hace un par de meses, se demostró que el certificado médico que presentó el aludido es falso.
Para ser más precisos: el galeno que supuestamente expidió el certificado en cuestión compareció ante el Ministerio Público para aclarar y demostrar que la firma plasmada en el documento no es la suya y además sostuvo que nunca otorgó una consulta médica a la persona que ha evadido la acción de la justicia argumentando que tiene COVID-19.
Tal situación plantea, sin ninguna especulación de por medio, que en el Poder Judicial poblano se tiene la firme disposición de “no tocar” a los autores de fraudes y despojos inmobiliarios a gran escala que actúan en la Zona Metropolitana de la capital del estado.
Por eso Puebla es un “paraíso” para los grupos criminales que se dedican a apoderarse ilegalmente de bienes inmuebles.
El documento falso de Fifty Doctors
La historia de este asunto comienza el 9 de marzo de 2025, en la madrugada, cuando un grupo armado irrumpió en los terrenos de la ex fábrica textil La Covadonga y se apropió, por la fuerza y de manera ilegal, de varias hectáreas.
Desde un principio, los afectados por la invasión pudieron identificar a un personaje llamado José Guadalupe N., alias “El More”, como el presunto líder del grupo violento que se adueñó de la extensión de tierras y que ahora se dedica a vender en fracciones, mediante la utilización de documentos falsos que se han obtenido en instancias oficiales de Tlaxcala.
15 meses más tarde, luego de una fuerte lucha legal del equipo jurídico que representa a la Fundación Julita y Antonio, que es la dueña de todo lo que fue la ex fábrica de La Covadonga, consiguió que se programara el pasado 26 de mayo la audiencia judicial para solicitar la orden de aprehensión contra “El More”.
El acusado no se presentó a la audiencia, luego de que fue notificado en tiempo y forma del procedimiento judicial en su contra. La citada audiencia se reprogramó para el 22 de junio pasado y se volvió a notificar al supuesto invasor.
Con el pequeño gran detalle de que, de acuerdo con los procedimientos judiciales, estaba advertido de que si volvía a ausentarse, entonces se mandaría a las fuerzas de la seguridad pública a arrestarlo y presentarlo ante el juzgado.
Llegó el día de la segunda audiencia y el juez de Control Salvador Hernández Martínez le notificó a los abogados de la fundación que “El More” no podía presentarse a la cita porque, de acuerdo con un certificado emitido por un médico, cuyo consultorio se encuentra en una de las torres de la empresa Fifty Doctors, había establecido que el acusado había salido positivo de contagiarse el virus SARS-CoV-2, es decir COVID-19.
Esa explicación no convenció a los litigantes que representan a la parte agraviada y consiguieron que el agente del Ministerio Público que lleva el caso citara al galeno que expidió el certificado a nombre de “El More”.
El médico compareció y se mostró indignado de que en el certificado apareciera su nombre y el consultorio en el que atiende a sus pacientes, pero la firma que ahí está plasmada es falsa, no es la suya y no se parece en nada a su verdadera rúbrica.
Además, revisó sus expedientes y el médico declaró que no conoce a José Guadalupe N., alias “El More”, y que mucho menos lo atendió como paciente.
Conclusión: el certificado es falso y también es una mentira que el acusado esté enfermo.
Hace unos días, para sorpresa de propios y extraños, se volvió a realizar la audiencia de este proceso legal y el juez Salvador Hernández Martínez, por enésima vez, justificó la ausencia de “El More” por estar “enfermo”.
Por si fuera poco, llegó al extremo de declarar en la audiencia que “se debe privilegiar el derecho a la salud” del acusado.
Es decir, el juez olímpicamente ignoró las pruebas oficiales que demuestran, sin ninguna duda, que “El More” presentó un dictamen médico falso.
Y para rematar, el togado estableció que no es necesaria la orden de aprehensión porque el acusado notificó al juzgado la dirección de un domicilio en donde siempre está localizable. Que no hay riesgo de fuga.
Esa actuación del juez en Puebla y en cualquier parte del mundo “huele muy mal”.
