El primer ministro de Israel, Benjamin Netanyahu, respaldó la decisión del presidente estadounidense Donald Trump de endurecer el bloqueo y la presión económica contra Irán, al tiempo que puso en duda que las autoridades de Teherán estén dispuestas a alcanzar un acuerdo diplomático.
Durante un acto celebrado el martes en un asentamiento israelí de Cisjordania, Netanyahu se refirió a una reciente conversación con Trump y sostuvo que no considera viable un acuerdo con los dirigentes iraníes, a quienes calificó de “salvajes”.
“Dudo que se pueda llegar a un acuerdo con ese grupo de allí, con esos salvajes”, afirmó Netanyahu, según declaraciones recogidas por Reuters. El mandatario israelí agregó que, en su opinión, un acuerdo no puede alcanzarse con la actual dirigencia iraní.
Trump cambia el foco hacia la presión económica
Las declaraciones de Netanyahu se producen después de que Trump intensificara su estrategia para debilitar económicamente a Irán.
El gobierno estadounidense anunció una nueva campaña de sanciones y restricciones comerciales que busca aislar a Irán de la economía internacional, incluyendo medidas contra países y empresas que continúen comerciando con Teherán.
El secretario del Tesoro estadounidense, Scott Bessent, calificó la nueva ofensiva como una estrategia de presión económica sin precedentes y advirtió que Washington impondrá algunas de las sanciones más severas de su historia.
Trump ha denominado esta nueva etapa “Economic D-Day”, en referencia a una campaña destinada a golpear las principales fuentes de ingresos de Irán y aumentar el costo económico de mantener su postura frente a Estados Unidos.
La ofensiva ocurre mientras el conflicto entre Washington, Israel e Irán se encuentra en una etapa de fuerte tensión económica y militar. Reuters reportó que, después de casi seis meses de guerra, el tráfico de petróleo por el estrecho de Ormuz se ha desplomado, mientras las sanciones y los bloqueos presionan todavía más a la economía iraní.
Netanyahu apuesta por mantener la presión
La postura del primer ministro israelí coincide con su histórica oposición a confiar únicamente en acuerdos diplomáticos para contener las capacidades estratégicas de Irán.
Netanyahu se ha mostrado durante años crítico de las negociaciones internacionales con Teherán y fue uno de los principales opositores al acuerdo nuclear alcanzado en 2015 durante la administración de Barack Obama.
En julio, funcionarios israelíes señalaron que Netanyahu y Trump habían analizado tres posibles caminos frente a Irán: un acuerdo negociado, mantener el bloqueo y las presiones económicas o recurrir nuevamente a una ofensiva militar de gran escala.
La reciente declaración de Netanyahu parece reforzar la segunda de esas opciones, al menos mientras Washington busca obtener concesiones de Teherán mediante sanciones y restricciones comerciales.
Irán rechaza la estrategia de Washington
Teherán, por su parte, ha rechazado la idea de que la presión económica pueda obligar al gobierno iraní a capitular.
Funcionarios iraníes han respondido que la campaña estadounidense representa un nuevo intento de someter al país después de que la ofensiva militar no consiguiera los objetivos planteados por Washington.
El viceministro iraní de Exteriores, Kazem Gharibabadi, afirmó que la llamada guerra económica estadounidense no producirá los resultados que espera Washington. El ministro de Exteriores, Abbas Araghchi, también cuestionó la estrategia de Trump y la presentó como una forma de desviar la atención de los problemas económicos de Estados Unidos.
Mientras tanto, el gobierno iraní enfrenta una economía profundamente golpeada por las sanciones, la caída de sus exportaciones petroleras y las restricciones sobre el comercio internacional. Associated Press reportó recientemente escasez de combustible, largas filas en gasolineras y una fuerte pérdida del poder adquisitivo, aunque hasta ahora no se observa una capitulación de las autoridades iraníes.
El Estrecho de Ormuz, otro frente de presión
La disputa económica también está estrechamente vinculada con el Estrecho de Ormuz, una de las rutas marítimas más importantes para el transporte mundial de petróleo y gas.
Estados Unidos ha incrementado la presión para mantener abierto el paso, mientras Irán condiciona la reapertura del estrecho a determinadas exigencias frente a Washington.
Las negociaciones indirectas entre Irán y Omán para establecer un corredor temporal de navegación continúan, pero persisten diferencias sobre las condiciones y sobre el papel que tendrá Estados Unidos.
El escenario deja abierta una incógnita central: si la presión económica conseguirá llevar a Teherán de vuelta a la mesa de negociación o si terminará profundizando el enfrentamiento.
Por ahora, Netanyahu apuesta por mantener la presión sobre Irán y Trump ha optado por ampliar el frente económico, mientras las posibilidades de una solución diplomática siguen siendo inciertas.
