Estados Unidos reactivó el proyecto para construir aproximadamente 62 millas (100 kilómetros) de muro fronterizo en el sector Tucson, Arizona, en la frontera con Sonora, luego de que un juez federal rechazara la solicitud de la Nación Tohono O’odham para frenar temporalmente las obras.
La Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza de Estados Unidos (CBP) confirmó que el proyecto, denominado “Tucson 5”, seguirá adelante como parte de la estrategia de la administración de Donald Trump para reforzar la seguridad en la frontera suroeste.
¿Qué es el proyecto Tucson 5?
El proyecto contempla la construcción de una nueva barrera fronteriza a lo largo de 62 millas de la frontera entre Arizona y México, en una zona que colinda con la reserva de la Nación Tohono O’odham.
La propuesta contempla un muro primario de aproximadamente 30 pies de altura, además de una segunda barrera, caminos de patrullaje, cámaras y otros elementos de infraestructura fronteriza. El gobierno estadounidense sostiene que la obra permitirá cerrar un tramo que actualmente representa una brecha para la vigilancia fronteriza.
El proyecto no es nuevo. La administración de Trump comenzó a impulsar su contratación y diseño durante 2026 y obtuvo un contrato para la obra. Sin embargo, la oposición de la Nación Tohono O’odham llevó el caso ante los tribunales federales.
¿Por qué Estados Unidos decidió reactivar las obras?
El anuncio de la reanudación llegó después de que el juez federal Richard J. Leon rechazara la petición de la Nación Tohono O’odham para obtener una medida cautelar que detuviera el proyecto mientras continúa su demanda.
El tribunal determinó que la Nación no había demostrado, en esta etapa del proceso, que la construcción fuera a reducir ilegalmente el tamaño de su reserva o que constituyera una invasión federal de sus tierras. La resolución, sin embargo, no pone fin al litigio, por lo que la disputa legal continúa.
El fallo también aborda la llamada Reserva Roosevelt, una franja de aproximadamente 60 pies a lo largo de la frontera cuya existencia se remonta a una proclamación del presidente Theodore Roosevelt de 1907. El gobierno federal sostiene que esa franja está bajo jurisdicción federal y puede utilizarse para infraestructura fronteriza.
CBP defiende el muro por seguridad
El comisionado de CBP, Rodney Scott, aseguró que el proyecto busca cerrar una zona que las autoridades estadounidenses consideran un corredor importante para actividades ilícitas.
“Esta iniciativa cerrará uno de los corredores de contrabando y tráfico más peligrosos de la frontera suroeste”, afirmó Scott, quien señaló que se trata de una región desértica que durante décadas ha sido utilizada para el tráfico de drogas, actividades de los cárteles y cruces migratorios que han terminado en muertes.
La administración Trump ha convertido la expansión de la infraestructura fronteriza en uno de los ejes de su política migratoria. CBP mantiene actualmente un programa denominado Smart Wall, que combina barreras físicas con caminos, iluminación, cámaras y sistemas de detección.
Tohono O’odham denuncia afectaciones a territorio ancestral
La Nación Tohono O’odham se opone al proyecto porque sostiene que la infraestructura afectará territorio ancestral, sitios sagrados y recursos culturales de su pueblo.
La comunidad también ha cuestionado que el gobierno federal avance con el proyecto sin una consulta que considere de manera suficiente sus preocupaciones. La demanda presentada por la Nación busca impedir que el gobierno utilice determinadas áreas vinculadas con su reserva para construir la barrera.
El rechazo judicial a la medida cautelar no significa que la comunidad haya abandonado la disputa. La Nación ha señalado que analiza sus siguientes opciones legales.
La congresista demócrata Adelita S. Grijalva, representante de Arizona, también encabezó una petición para que los departamentos de Seguridad Nacional e Interior suspendan el proyecto y establezcan un diálogo con los líderes tribales.
“Nos preocupa enormemente que el gobierno federal no haya llevado a cabo una consulta significativa con las naciones tribales sobre proyectos que podrían afectar sitios sagrados, recursos culturales y territorios ancestrales”, señaló Grijalva.
El muro se extiende por otros puntos de Arizona
El Tucson 5 forma parte de una expansión más amplia de infraestructura fronteriza en Arizona. En el Valle de San Rafael, dentro del sector Tucson, también se construye otro sistema de barreras de aproximadamente 27 millas, con estructuras de acero de 30 pies y una segunda línea de muro. Ese proyecto ha provocado protestas por sus posibles efectos sobre corredores de fauna y ecosistemas del desierto de Sonora.
La construcción en esa zona ha generado además una protesta alrededor de un algodón de aproximadamente 200 años en Lochiel, donde activistas mantienen una ocupación para impedir que sea derribado como parte de las obras.
Con la reactivación del Tucson 5, el gobierno estadounidense avanza en otro de los proyectos destinados a reforzar físicamente la frontera con México, mientras continúan los cuestionamientos legales, ambientales y culturales sobre el impacto de estas nuevas barreras en el sur de Arizona.
