El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, decidió pausar durante tres días la entrada en vigor de los nuevos aranceles de 50% a las importaciones procedentes de Canadá, que estaban previstos para comenzar este miércoles, luego de asegurar que ambos países alcanzaron un acuerdo que todavía debe formalizarse.
Trump anunció la decisión la noche del martes en su plataforma Truth Social, pocas horas antes de que las nuevas tarifas comenzaran a aplicarse. El mandatario afirmó que la pausa responde a que Estados Unidos y Canadá llegaron a un acuerdo, sujeto a la finalización de los documentos correspondientes.
La medida representa un respiro temporal para las empresas de ambos países, pero no significa todavía que la disputa comercial haya terminado. El primer ministro canadiense, Mark Carney, reconoció que hubo avances importantes, aunque advirtió que todavía quedan asuntos por resolver.
Trump frena los aranceles a última hora
Los nuevos impuestos estaban programados para entrar en vigor a las 00:01 horas del miércoles y afectarían alrededor de 20 mil millones de dólares en productos canadienses.
Entre los bienes que podían verse afectados se encuentran productos como alcohol, lácteos, cemento, madera y equipo de hockey, entre otros.
La decisión llegó después de una intensa ronda de negociaciones entre funcionarios de Washington y Ottawa. Trump y Carney mantuvieron conversaciones telefónicas durante los últimos días, incluida una llamada el martes, mientras sus equipos buscaban evitar que los nuevos aranceles entraran en vigor.
La pausa permitirá que las negociaciones continúen hasta el viernes, cuando vencerá el nuevo plazo establecido por Washington.
Canadá reconoce avances, pero no da el acuerdo por cerrado
Aunque Trump presentó la decisión como resultado de un acuerdo, Canadá fue más cauteloso.
Mark Carney afirmó que se había logrado un “progreso sustancial”, pero señaló que todavía existe trabajo pendiente antes de considerar concluido el proceso.
Esta diferencia en el discurso resulta relevante: mientras la Casa Blanca habla de un acuerdo pendiente únicamente de formalización documental, el gobierno canadiense mantiene abierta la negociación sobre varios de los puntos que todavía están sobre la mesa.
La Cámara de Comercio de Canadá también advirtió que la suspensión de tres días representa un alivio para las empresas, pero no ofrece la certeza que daría un acuerdo formal firmado.
¿Qué pide Trump a Canadá?
Uno de los principales reclamos de la administración estadounidense está relacionado con lo que considera medidas discriminatorias de Canadá contra productos estadounidenses.
La Casa Blanca señaló que Ottawa habría expresado su compromiso de eliminar medidas que Washington considera injustificadas o desiguales para las exportaciones estadounidenses de alcohol, productos lácteos y vehículos.
Canadá, sin embargo, no había confirmado de inmediato todos esos compromisos.
Otro de los asuntos que aparece en las conversaciones es el tratamiento de los productos automotrices. De acuerdo con información de Reuters, las negociaciones contemplan la posibilidad de reducir los aranceles estadounidenses a vehículos canadienses de 25% a 15%, mientras también se discuten las tarifas aplicadas al acero y aluminio.
Trump revive el proyecto Keystone XL
En medio de la negociación comercial, Trump también volvió a poner sobre la mesa el oleoducto Keystone XL, un proyecto que pretendía transportar petróleo desde Alberta, Canadá, hacia Estados Unidos.
El mandatario sugirió que la infraestructura podría ser “despertada de la tumba”, en referencia a la posibilidad de reactivar el proyecto cancelado durante la administración de Joe Biden.
La posibilidad resulta relevante para Canadá debido al peso de su sector energético y porque el proyecto ha sido durante años uno de los puntos de mayor interés para la industria petrolera de ese país.
No obstante, no está confirmado que la reactivación de Keystone XL forme parte definitiva del eventual acuerdo comercial.
Una nueva escalada comercial queda en pausa
La amenaza arancelaria se produce en un contexto particularmente delicado para la relación económica entre ambos países.
Cerca de 72% de las exportaciones de bienes de Canadá tienen como destino Estados Unidos, por lo que cualquier incremento significativo de los aranceles representa un riesgo importante para los productores y empresas canadienses.
Al mismo tiempo, los nuevos impuestos también tendrían consecuencias para Estados Unidos, ya que los aranceles son pagados inicialmente por los importadores estadounidenses, quienes pueden trasladar parte del costo a los consumidores mediante precios más altos.
La relación comercial entre ambas economías alcanzó aproximadamente 880 mil millones de dólares en bienes y servicios durante el último año, lo que explica la presión para evitar una nueva escalada.
El antecedente: Trump y su política arancelaria
Los nuevos aranceles forman parte de la estrategia comercial de Trump, quien ha convertido las tarifas a las importaciones en una de las principales herramientas de su política económica.
En el caso de Canadá, la administración estadounidense recurrió a la Sección 338 de la Ley Arancelaria de 1930 para plantear tarifas de hasta 50% contra productos canadienses que, según Washington, reciben un trato discriminatorio.
La disposición permite al presidente estadounidense imponer aranceles de hasta 50% sin una investigación previa y ha adquirido relevancia después de que la Suprema Corte de Estados Unidos limitara otra vía utilizada anteriormente por Trump para establecer tarifas.
La medida también llega mientras Estados Unidos, México y Canadá se encuentran inmersos en conversaciones relacionadas con el futuro del Tratado entre México, Estados Unidos y Canadá (T-MEC).
Tres días para evitar otra guerra comercial
La pausa anunciada por Trump no elimina la amenaza de los aranceles, sino que abre una ventana de tres días para que Washington y Ottawa intenten convertir el acuerdo anunciado en un documento formal.
Los mercados reaccionaron favorablemente a la suspensión. El dólar canadiense alcanzó el miércoles su nivel más alto en aproximadamente dos meses y medio, impulsado por la expectativa de una reducción de las tensiones comerciales.
Ahora la presión está sobre los negociadores de ambos países: si logran cerrar los documentos, podrían evitar la entrada en vigor de los aranceles de 50%; si fracasan, la amenaza volverá a quedar sobre la mesa apenas termine la pausa.
Por ahora, Trump ha optado por frenar la medida antes de que comenzara, mientras Canadá intenta convertir el avance anunciado por ambos gobiernos en un acuerdo comercial concreto.
