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Sigue la desgracia en Puebla

A nadie conviene que el estado y sus gobiernos estén siendo vapuleados por los medios nacionales y la opinión pública

La desgracia y el escándalo siguen sorprendiendo, enlutando y aterrorizando a los poblanos, quienes observan perplejos cómo el cuarto estado más importante del país sigue siendo nota nacional por el tema de la inseguridad.

Tal parece que no hay semana en que no ocurra un infortunio en Puebla.

Y lo peor, ya es muy recurrente que los medios nacionales vapuleen al estado y a sus autoridades por el tema de la inseguridad y de los hechos excesivamente violentos que se registran por todas partes.

¿Qué carajos sucede en Puebla?

Evidentemente, algo está pasando y alguien no está haciendo bien su trabajo.

El último hecho registrado fue la trágica muerte del ex fiscal anticorrupción y coordinador jurídico de la Secretaría Anticorrupción, Rubén Alberto Curiel Tejeda, quien, según las autoridades, sufrió una “muerte autoinfligida”.

El ex funcionario estatal fue un destacado servidor público, de los más preparados, y se desempeñó en diversos cargos, uno de estos fue la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción.

Fue, además, un destacado catedrático que trabajó en las mejores universidades del estado, por lo que su muerte conmocionó al estado, a sus familiares, amigos y colaboradores cercanos.

Sin embargo, en lo particular, el deceso de Curiel Tejeda genera mucho ruido, me parece, debido a que fue un personaje probo, recto y sin escándalos, quien estuvo muy cerca del círculo cercano al gobernador Alejandro Armenta Mier.

No existe prueba alguna que demuestre que al exfuncionario lo asesinaron, o que fue víctima de alguna trama para “bajarlo”, como coloquialmente se habla en el mundo del hampa.

Más bien la extrañeza que se generó tras la confirmación del deceso se debió a la velocidad con la que la Fiscalía General del Estado (FGE) anunció los motivos que llevaron a Rubén Alberto a quitarse la vida.

Porque hay que reconocer que la titular de la FGE, Idámis Pastor Betancourt, no goza de una buena reputación como funcionaria, debido a los múltiples escándalos registrados durante su gestión.

Los medios de comunicación no son culpables de las “versiones oficiales”, es decir, quien gana la nota, porque esa es la competencia del gremio periodístico en todas partes, es a quien le filtran la información primordial que tienen las autoridades.

Una nota exclusiva no es de 2, 3, 4, 5 o 6 medios, sino de quien lanza como primicia la información más apegada a los hechos, obviamente de quien goza de la cercanía con las fuentes que tienen esos datos.

Los medios y periodistas, todos, tenemos el deber de informar apegados a la verdad, no a especular ni a generar zozobra o duda sobre un hecho que no nos consta si no hay pruebas que lo demuestren.

El caso es que la muerte de Curiel Tejeda fue un escandalo que se sumó a otros hechos graves que siguen poniendo a Puebla en la palestra nacional, para desgracia de los ciudadanos, de sus autoridades y hasta de los medios.

A nadie conviene que el estado y sus gobiernos estén siendo vapuleados por los medios nacionales y la opinión pública, ese es el punto.

Porque la salud mental de las personas, hoy en día, es un tema complejo y grave que tiene que ser atendido, ya que puede derivar, justamente, en un suicido, eso es un hecho.

Por eso tampoco sorprendería que alguien se quite la vida hoy, mañana o pasado. Nadie sabe qué pasa por la mente de los demás.

Personalmente, creo que lo delicado de todo esto es que se estén dando tantos hechos graves en tan poco tiempo, que sean eventos constantes, que formen parte de la vida cotidiana de los poblanos y que la inseguridad se empiece a normalizar.

Esa sí es tarea de las autoridades de todos los niveles, las cuales deben ser muy precisas en el manejo de la información y de la comunicación que tengan con los ciudadanos, quienes están sacudidos por los eventos de los últimos días.

Y un par de ejemplos ponen en el dedo en la llaga: el primero, el secuestro y asesinato del hijo del edil de Tecamachalco, Mateo Hernández López, ocurrido el pasado 19 de septiembre, cuando salió a cumplir sus actividades como estudiante.

El segundo, el feminicidio de la maestra Alma González Montiel, quien desapareció el pasado 17 de septiembre, luego de salir de su casa a realizar sus actividades cotidianas.

Lamentablemente, a la maestra la encontraron muerta en la zona de Cuautinchán el pasado 21 de septiembre, en un camino de terracería con huellas de violencia extrema.