Autoridades de Kenia investigan la muerte de al menos 18 elefantes registrada en el ecosistema de Amboseli, en el sur del país, ante la posibilidad de que los animales hayan sido víctimas de envenenamiento con cianuro.
La cifra representa una actualización respecto de los 16 elefantes reportados inicialmente por el Servicio de Vida Silvestre de Kenia (KWS). Los casos se concentran en el corredor Amboseli-Kimana-Kitenden, una zona donde la vida silvestre convive estrechamente con actividades agrícolas y ganaderas.
El KWS desplegó equipos veterinarios y científicos para realizar necropsias, atender a otros animales y recoger muestras que fueron enviadas a laboratorios especializados. Las primeras investigaciones encontraron indicios compatibles con la presencia de una sustancia tóxica, mientras continúan los análisis para determinar con precisión qué provocó las muertes.
¿Qué se sabe sobre la muerte de los elefantes?
Los primeros casos fueron registrados entre el 24 de junio y finales de julio de 2026. De acuerdo con el KWS, varios de los animales presentaron debilidad y parálisis parcial, especialmente en las extremidades traseras, antes de morir en un periodo de uno a dos días. La mayoría eran hembras adultas y crías, mientras que únicamente uno de los ejemplares inicialmente reportados era macho.
Las investigaciones tomaron un giro cuando análisis preliminares realizados en la Universidad de Nairobi detectaron indicios de una sustancia tóxica. Posteriormente, autoridades kenianas señalaron al cianuro como una de las hipótesis principales.
Sin embargo, el caso todavía no está cerrado: pruebas realizadas por el Gobierno de Kenia no detectaron algunos de los tóxicos buscados y se ordenaron análisis adicionales de agua, suelo, vegetación y otras posibles fuentes de contaminación.
La hipótesis de los tomates contaminados
Una de las líneas de investigación apunta a que los elefantes pudieron haber consumido tomates procedentes de cultivos cercanos, posiblemente contaminados con sustancias utilizadas para el control de plagas.
La hipótesis cobró fuerza después de que investigadores encontraran restos de tomates en el estómago de algunos ejemplares y detectaran cianuro en muestras analizadas. El KWS solicitó incluso una investigación conjunta para determinar de dónde provino la sustancia tóxica y cómo llegó al ecosistema.
No obstante, esto no significa que esté demostrado que agricultores hayan envenenado deliberadamente a los animales.
Agricultores de Kimana, una importante zona productora de tomates ubicada cerca de Amboseli, rechazaron las acusaciones y aseguraron que los productos que utilizan en sus cultivos no contienen cianuro. También cuestionaron que sus plantaciones sean la fuente de la intoxicación.
Por ello, las autoridades buscan establecer si existió contaminación accidental, un uso indebido de sustancias químicas o alguna otra vía mediante la cual el compuesto pudo llegar hasta los elefantes.
Un conflicto entre agricultura y conservación
El caso ocurre en una región donde el crecimiento de las actividades agrícolas ha aumentado la interacción entre comunidades rurales y fauna silvestre.
Amboseli es uno de los principales refugios de elefantes de Kenia y se encuentra cerca de la frontera con Tanzania. La expansión de las tierras de cultivo alrededor de las áreas protegidas ha incrementado los conflictos debido a que los elefantes pueden ingresar a plantaciones y provocar daños en las cosechas.
La situación ha generado preocupación entre organizaciones de conservación, pues un episodio de intoxicación no sólo podría afectar a los elefantes, sino también a ganado y otras especies que comparten las mismas fuentes de agua y áreas de alimentación.
La Asociación Veterinaria de Kenia pidió una investigación urgente y coordinada entre distintas instituciones, al considerar que el uso o dispersión de sustancias tóxicas podría representar un riesgo ambiental más amplio.
¿Hay riesgo para las personas?
Hasta ahora, las autoridades kenianas han señalado que no existe evidencia de una enfermedad transmisible a los seres humanos.
El KWS también ha indicado que la investigación busca determinar si existe una fuente ambiental común que explique las muertes, por lo que se analizan distintos elementos del ecosistema y no únicamente los restos de los animales.
El organismo ha evitado presentar el envenenamiento como una conclusión definitiva y mantiene abierta la investigación mientras espera los resultados confirmatorios.
Un precedente que preocupa a los conservacionistas
Las muertes también reavivan la preocupación por la seguridad de los elefantes kenianos. El país ha logrado recuperar su población de elefantes después de décadas de fuertes pérdidas provocadas por la caza furtiva, y actualmente cuenta con más de 36 mil ejemplares, según datos citados por Associated Press.
En Amboseli, además, los elefantes son parte fundamental del atractivo turístico y del equilibrio ecológico de una región reconocida internacionalmente por sus paisajes y fauna.
Por ahora, la causa exacta de las 18 muertes sigue bajo investigación. El principal objetivo de las autoridades es determinar si realmente hubo intoxicación por cianuro, identificar el origen de la sustancia y establecer si se trató de un accidente, contaminación ambiental o una acción deliberada.
