Si bien enero fue un mes con panoramas adversos ante la presión arancelaria por parte del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump; la presión del mismo ante el crimen organizado, así como la dependencia económica de un principal socio comercial que se encuentra en lucha interna para evitar un declive económico; sumado a la inseguridad, un riesgo de recesión económica del 17 % y una probabilidad de crecimiento económico del 1.1%, según datos del Banco Mundial de México.
Decía, estimadísimo lector, si bien, ante este panorama poco alentador en materia económica, Sheinbaum ha aumentado sus niveles de aprobación en diez puntos porcentuales de enero a la fecha, casas encuestadoras como Mitofsky, La Heras, CE Research, coinciden en un nivel de aprobación de casi el 70%; nivel altísimo considerando que lo primero en la ciudadanía para aprobar o rechazar su gobierno es, justamente, la economía.
¿Y cómo lo logra el Gobierno de México que encabeza Claudia Sheinbaum? Considerando, por ejemplo, que el presidente del país vecino del norte, Donald Trump tiene un nivel de aprobación ¡del 30%! Hay por supuesto muchas aristas y estrategias quirúrgicas en este 10% en aumento de Claudia Sheinbaum, pero las diez claves que considero en materia de comunicación política, son:
- Mejora en su imagen pública: Apariencia física –sí, aunque usted no lo crea, para ser una gobernante de izquierda y de lucha feminista–, maquillaje, arreglos microquirúrgicos en el rostro, color de cabello –la coleta nunca, porque desde campaña es un rasgo que sus estrategas han tomado como elemento de identificación asociado– y perfeccionamiento en su vestimenta.
- Desmarque paulatino del anterior presidente de la República, Andrés Manuel López Obrador: Desde la manera en cómo habla –tonalidad, pausas, términos clave del discurso– hasta dejarle de nombrar permanentemente ante declaraciones públicas.
- Elementos autoritarios y masculinos en aumento: De nuevo, sí, aunque usted no lo crea para ser una gobernante de izquierda y de lucha feminista. Cada elemento que disminuya o desdibuje sensibilidad (asociado desafortunadamente en el imaginario colectivo como debilidad) absoluto control en cada gesto y cada movimiento –sea cual fuere la declaración pública que dar, desde un programa de apoyo hasta hablar del crimen organizado.
- Manejo impecable de su gobierno con temas de relaciones exteriores: Máxime cuando se trata de Estados Unidos de Norteamérica y la relación tensa que puede tornarse el trato con Trump, que incluso ha reconocido en ella ser una mujer inteligente, cuestión no menor que ha retumbado en redes sociales y medios masivos de comunicación gracias al hábil y estratégico equipo de comunicación política de la presidenta Sheinbaum.
- Lo mismo, pero menos burdo: Una de las claves importantísima del gobierno de López Obrador fue el aumento de apoyos por parte del Gobierno federal a las poblaciones más vulnerables y a las juventudes, apoyos en “cash” por supuesto. Y ante los constantes ataques que sufrió el otrora presidente de México por parte de la oposición respecto a la poca transparencia del manejo de los recursos, la presidenta Claudia Sheinbaum perfeccionó esta estrategia de inyección económica, con reglas claras que permitan un manejo transparente de recursos y, por ende, sin cabida para ataques en cuanto a temas de corrupción.
Por esto, y por mucho más, es evidente que Andrés Manuel López Obrador, líder moral del partido político Morena (Movimiento Regeneración Nacional) no se equivocó al elegir como su sucesora a la actual presidenta de México, Claudia Sheinbaum, quien hasta ahora no solo ha logrado subir diez puntos porcentuales en su nivel de aprobación sino que, además, hasta este momento no hay partido político al hegemónico que logre alcanzar la alternancia en las próximas elecciones presidenciales.
