No, el mundo no se va a caer, ni a destruir, ni a colapsar, ni entrará en una tercera guerra mundial; no por ahora. Si usted, estimadísimo lector, después del atentado del pasado sábado 25 de abril consideró la posibilidad de que Estados Unidos iniciara la Tercera Guerra Mundial. No, no se preocupe. Eso no va a suceder por lo menos en el mediano plazo.
El presidente, aún más poderoso del mundo, Donald Trump, su esposa y varios funcionarios de la administración estadounidense fueron evacuados por agentes del Servicio Secreto durante la Cena de Corresponsales de la Casa Blanca en el Hotel Washington Hilton, después de que un hombre abriera fuego. Las imágenes del Servicio Secreto en el evento que prometía estar colmado de espectáculo son tan impactantes como poderosas en su mensaje.
Luego del atentado, la estrategia de comunicación política ante una crisis fue magistral por parte del republicano; la fórmula de victoria, poder y fortaleza parece funcionarle de manera efectiva en su imagen. En un país bélico, Trump ante cualquier atentado sin duda aumenta sus porcentajes de aprobación y sus positivos en imagen pública y política.
Recordemos los dos atentados que sufrió Donald Trump; el más icónico fue durante la campaña del 2024, ¿recuerdan? 15 de julio de ese año en un mitin en Butler, Pensilvania, le marcó significativamente al otrora candidato republicano para ocupar la Presidencia de los Estados Unidos de Norteamérica.
Este atentando es un claro ejemplo de cómo un evento catastrófico que puede significar una crisis mediática y política para quien lo sufre, puede convertirse en un viento a favor, que, para este caso, “el inquebrantable” e “inmortal” Trump revirtió con su temple de acero y una estrategia de comunicación política inmediata que lo convirtió no en víctima sino en una especie de mesías.
Más allá de especulaciones de por qué permitieron que el abatido de inmediato y atacante en el mitin Thomas Matthew Crooks, de 20 años, se subiera a un techo y ya lo tuvieran en la mira los servicios de inteligencia antes de que el asesino comenzara el tiroteo, lo cierto es que ese atentado fue el tiro de gracia para la carrera hacia la reelección de Joe Biden.
¿Recuerdan la foto del siglo del fotoperiodista para la AP Photo Evan Vucci?, mejor imposible en su composición, sí, pero mejor imposible para el equipo de campaña del candidato que de inmediato la comenzó a circular y que dio la vuelta al mundo haciendo enterar a casi toda la población mundial de lo ocurrido solo con una imagen perfecta que grita victoria:
En ese momento, la manera en que su equipo de campaña manejó la comunicación de crisis le valió el repunte en las preferencias electorales (evidentemente, con un trabajo previo de comunicación de contraste en contra de la debilitada imagen de Biden) recordemos que, incluso, el partido demócrata tuvo que revirar su estrategia a tal grado de cambiar al candidato por la otrora vicepresidente Kamala Harris.
En aquel momento, la fórmula siguió de un tuit y entrevistas con un mensaje colmado de una carga simbólica que recibiría toda la población estadounidense: Solo Dios impidió que ocurriera lo impensable. “Nosotros NO TEMEREMOS”, dijo tras sobrevivir al intento de magnicidio.
En aquel momento tardó algunos días en hacer declaraciones ( dada la magnitud de los hechos) en el reciente atentado, la respuesta fue inmediata. Dio una rueda de prensa y las imágenes, colmadas también de potentes simbolismos:
En esta ocasión, el demócrata no realizó un escenario mediático en prospectiva, pues en la entrevista concedida para Norah O’Donnell de CBS News en “60 Minutes”, ella lee parte del manifiesto del responsable del atentado que dicta: “’Ya no estoy dispuesto a permitir que un pedófilo, violador y traidor me manche las manos con sus crímenes’”.
Al preguntar O’Donnell cuál era su reacción, el mandatario señaló: “Estaba esperando a que leyera eso, porque sabía que lo haría, porque son horribles personas. Horribles personas. Sí, él escribió eso. Yo no soy violador. Yo no violé a nadie.
”No soy un pedófilo. Lee esa basura de una persona enferma de que se me ha asociado con todas esas cosas que no tienen nada que ver conmigo. Fui completamente exonerado. Sus amigos del otro lado de la sala son los que estaban involucrados con, digamos, Epstein y otras cosas. Pero me dije a mí mismo: hagamos esta entrevista y probablemente leerán el manifiesto. Pero debería estar avergonzada por leerlo, porque no soy ninguna de esas cosas. No debería haberlo leído en 60 Minutes. Es usted una vergüenza, pero adelante. Terminemos la entrevista”, contestó, furibundo, el presidente.
Esta reacción, probablemente prevenga ataques por parte de los demócratas en las próximas elecciones pero en esta ocasión, el manejo de crisis mediática ante este atentado, considero, solo le alcanzará para estar presente en el imaginario colectivo de manera neutra, frenará su picada de porcentaje de aprobación que actualmente es del 30 por ciento.


