Ya vi el documental Azul Oscuro, Azul Celeste. ¡Está muy bueno! Llega a cines estos días con una narrativa muy interesante y con testimonios de una gran cantidad de personalidades de los años más polémicos de Cruz Azul bajo la gestión de Guillermo “Billy” Álvarez. Platiqué con Carlos Bátiz, uno de los directores, y con Arturo González Alonso, productor de esta historia que reconstruye, con enfoque cronológico, el periodo en el que Álvarez encabezó la cooperativa y el club, desde 1988 hasta su salida en 2020.
De hecho, comprendí a fondo el origen de la palabra: cruzazulear.
Aunque existen algunos usos de este vocablo desde principios de 2013, se popularizó y extendió a finales de 2016, después de que el equipo mexicano de fútbol Cruz Azul perdiera contra el América un partido por cuatro goles en los últimos minutos, a pesar de haber ido ganando por tres goles a cero.
“Cruz Azul forma parte de la memoria emocional de millones de personas. Pero detrás de esa pasión descubrimos una historia mucho más oscura: una familia, una cooperativa y un sistema que terminó rompiéndose desde dentro. Este documental habla de México: de cómo las instituciones pueden ser tomadas por intereses personales mientras la gente sigue creyendo en ellas. Sentí que era una historia que debía contarse”, señaló Carlos Bátiz.
Hay historias que comienzan en una cancha, pero terminan retratando a todo un país. Eso ocurre con Azul Oscuro, Azul Celeste, una producción que rebasa por completo el universo deportivo para convertirse en una radiografía incómoda sobre el poder, la ambición y las estructuras que durante años aprendimos a normalizar en México.
La historia de este documental inicia desde el principio, cuando el exdirector de la cooperativa Cruz Azul, Guillermo Álvarez Cuevas “Billy”, y su familia, tras 32 años en el poder, buscan tener todo el control de la misma para seguir obteniendo beneficios de sus posiciones a costa del resto de los socios. Un valiente grupo de socios cooperativistas arriesgan su libertad y sus vidas al luchar durante 10 años para derrocarlo, rescatar la compañía, así como al glorioso equipo de fútbol, y hacer justicia. Cuando todo se ve perdido, un grupo de apoyo inesperado y la traición del hermano del director dejan al descubierto corrupción política, asociación delictuosa y el desfalco de más de 42 mil millones de pesos a la empresa. Siete veces “La Estafa Maestra”.
Aún falta por recuperar la última, pero más importante, propiedad de la cooperativa, que al día de hoy sigue tomada por un solo bando.
“La parte más difícil fue poder ordenar una historia que fuera, cinematográficamente hablando, coherente y atractiva. La verdad es que la historia es muy buena, es muy interesante. Tiene cosas muy lindas, bonitas, inspiradoras y también tiene cosas terribles; y muchas de ellas sucedieron al mismo tiempo. El gran reto fue darle una narrativa que fuera fluida y sencilla para la gente, porque es una historia muy complicada; y que pudiéramos, al final del día, tener soporte en documentos y testimonios para todo lo que decimos, y que no quedara nada en duda. Yo creo que eso fue lo más difícil: poder armar la historia”, apuntó Bátiz.
El documental, dirigido por Carlos Carrera y Carlos Bátiz, toma como punto de partida la historia de Cruz Azul, pero rápidamente deja claro que esto no se trata únicamente de fútbol. Se trata de una maquinaria. De silencios. De lealtades compradas. De pasiones utilizadas como anestesia colectiva mientras, detrás del balón, se movían intereses económicos, políticos y personales mucho más grandes que cualquier campeonato.
“Hay mucha gente en el tema del poder que muchas veces no se quiere arriesgar a mostrar este tipo de verdades que, al final, al ser un proyecto, una empresa mexicana y un equipo de fútbol mexicano, nos afecta a todos y afecta a muchas otras ramas. Es la cooperativa más grande de México y de Latinoamérica; entonces, afecta a más de 500 mil familias. Hay veces en que la gente prefiere hacerse de la vista gorda y, de alguna manera, dejarlo pasar, pero yo creo que es una verdad que se debe contar, que nos afecta como mexicanos, como país, y que la verdad es que los Carlos han sido muy valientes en llevarla a cabo”, comentó Arturo.
A través de investigación documental, testimonios inéditos y un recorrido por décadas de conflictos internos, Azul Oscuro, Azul Celeste revela cómo las luchas de poder, las acusaciones de corrupción y los intereses económicos impactaron no solo a la cooperativa cementera, sino también al imaginario colectivo alrededor del club de fútbol Cruz Azul, uno de los equipos con mayor arraigo popular en México.
Lo más impactante de Azul Oscuro, Azul Celeste no es solamente lo que revela, sino la forma en que obliga al espectador a mirarse en ese espejo. Porque mientras observamos el ascenso y caída de figuras de poder dentro de la cooperativa, resulta imposible no pensar en tantas historias similares que han marcado al país: instituciones construidas sobre ideales nobles que terminan devoradas por la corrupción y la impunidad.
El fútbol mexicano siempre ha sido una fábrica de emociones. Nos da identidad, conversación y pertenencia. Pero este documental nos recuerda algo doloroso: muchas veces también ha servido como distractor perfecto. Mientras millones gritaban goles, detrás de los reflectores se libraban guerras financieras, políticas y legales que pocos conocían.
El documental reconstruye episodios clave que dieron origen incluso a la expresión popular “cruzazulear”, término que trascendió el ámbito deportivo para convertirse en símbolo cultural de frustración y resistencia. Paralelamente, la película sigue la batalla de socios cooperativistas que buscan recuperar los principios fundacionales de la institución en medio de procesos judiciales, disputas financieras y una compleja red de intereses.
Bátiz menciona: “Pues la verdad es que estamos muy contentos con el resultado, en el sentido de que el mismo Cruz Azul tiene su propia historia, y a diferencia de los otros equipos, nosotros de alguna manera fuimos más allá de lo que es el equipo y entramos, literalmente, a las entrañas, en el sentido de contar cosas que los otros equipos no hicieron y solo se quedaron en las copas, los campeonatos, en algo muy superficial, por así decirlo. En este documental, a diferencia de los otros equipos, pues hay mucho de dónde contar. Tiene historia, crimen, violencia, amor, pasión… o sea, tiene de todo. Y eso creo que es lo que detona que sea un proyecto diferente y muy completo para que, tanto la afición como la no afición, y la gente a la que no le gusta el fútbol y vea el documental, lo encuentre interesante. Que no se quede solo en un documental de fútbol”.
La gran virtud de la película es que no intenta quedarse en el amarillismo ni en el simple escándalo mediático. Hay un esfuerzo evidente por entender el lado humano de la tragedia. Porque detrás de los titulares existen trabajadores, aficionados y familias que vieron cómo una institución que representaba orgullo terminó convertida en símbolo de fracturas internas.
Visualmente, el documental tiene momentos que recuerdan al thriller político. La tensión nunca desaparece. Cada testimonio aporta una pieza distinta de un rompecabezas donde el verdadero villano parece ser el propio sistema.
Y quizá ahí está la pregunta más incómoda que deja esta producción: ¿cuántas historias como esta siguen ocurriendo mientras la atención pública permanece en otro lado?
Azul Oscuro, Azul Celeste no habla solamente de Cruz Azul. Habla de México. De cómo el poder puede contaminar cualquier estructura cuando deja de existir vigilancia, transparencia y memoria colectiva.
Porque al final, el problema nunca fue el color de la camiseta. El problema siempre fue todo lo que se escondía detrás de ella.
Ficha Técnica
Título: Azul Oscuro, Azul Celeste
Distribución: Cinemex Distribución y Art Kingdom
Producción: Creative Show
Dirección: Carlos Carrera y Carlos Bátiz
Producción: Arturo González Alonso
Producción ejecutiva: Jorge Chávez, Arturo González Alonso, Alberto Nazar, Raymundo Díaz-González
Guion: Alejandro Gerber, César Blanco y Silvia Pasternac
Fotografía: Vidblain Balbas, Raúl Uribe, Junior González
Edición: Arturo González Alonso, Daniel Paz, Rodrigo Ríos
Postproducción: Arturo González Alonso y Alex del Pilar †
Música: Warner Chappell
Supervisión musical: Javier “Javo” Baca
País: México
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