Aunque falta realmente mucho para el 2 de noviembre, en las últimas semanas Puebla ha sido testigo de un curioso fenómeno político que podemos denominar “el regreso de los muertos vivientes”.
Se trata de políticas y políticos que por meses o años se la pasaron en el ostracismo por diversas circunstancias, o que fracasaron estrepitosamente en sus más recientes proyectos, y que ahora han salido de ultratumba con ganas de seguir en el juego del poder –con todo lo que eso implica– en tiempos del armentismo.
Inactiva por años, viviendo de recuerdos, lucrando con su eterno y falso discurso laudatorio sobre la “democracia” y la “transparencia”, Blanca María del Socorro Alcalá Ruiz –la primera mujer en ocupar la alcaldía de Puebla, con resultados desastrosos para la ciudad– de repente decidió regresar a la palestra.
Lo hizo tras un consolidado silencio y solo para confirmar lo que ya toda la Puebla política sabía: para buscar en el PAN lo que el PRI ya no le daba: posiciones para su parentela.
Como buena saltimbanqui profesional, la expriista ahora se perfila para ser la candidata del régimen a la alcaldía de Puebla en caso de que el alcalde José Chedraui se salga con la suya.
Muy cercana al gobernador Alejandro Armenta Mier, quien en 2016 le coordinó su campaña a la gubernatura, Blanca Alcalá recorrerá el mismo camino que en su momento siguió el panista Eduardo Rivera Pérez, quien se convirtió automáticamente en el candidato de Miguel Barbosa Huerta cuando este no logró que Gabriel Biestro, su carta, le arrebatara la candidatura de Morena a su odiada Claudia Rivera Vivanco. Rivera Pérez recibió apoyo económico y logístico y Barbosa se salió con la suya. Tal escenario es muy probable que se repita –para sorpresa de nadie.
Hoy, mientras tanto, se dedica a engañar con la verdad –jura y perjura que no le interesa aparecer en la boleta electoral, cuando sí– y a mantener su presencia en redes sociales con cualquier pretexto (corre, vuela y se acelera), con la idea de estar lista en caso de que sus servicios sean requeridos por el armentismo.
Iniciamos la semana con energía, disciplina y bienestar 💪✨ Les deseo días productivos, llenos de salud y actitud positiva. El ejercicio no solo fortalece el cuerpo, también impulsa nuestra mente para lograr más 🧠🌱 #ExcelenteSemana #VidaSaludable #ActitudPositiva #Disciplina pic.twitter.com/Bc07AWlX6V
— Blanca Alcalá (@SoyBlancaAlcala) April 20, 2026
Otro “muerto viviente” reaparecido es Charbel Jorge Estefan Chidiac, quien realmente nunca se había ido, solo estaba a la espera del mejor momento. Porque bien dicen que la prudencia es el más excelso de todos los bienes, y también el más difícil de cultivar.
El pasado fin de semana él mismo dio a conocer la reunión que sostuvo con el gobernador Armenta Mier, un reencuentro que obviamente desató toda clase de lecturas y especulaciones en el denominado “círculo rojo” y que realmente solo sorprendió a quienes suponen que únicamente es real y verdadero lo que se observa en la superficie. Es decir, los que ven el árbol pero no el bosque.
El ruido fue natural. Y es que el llamativo reencuentro (una comida) se dio luego de que Alejandro Armenta verbalizó públicamente fuertes críticas por la supuesta entrega irregular de plazas magisteriales mientras Jorge Estefan fue titular de la SEP en el gobierno de su amigo Sergio Salomón Céspedes Peregrina. Incluso hasta se ordenó una amplia auditoría que por semanas fue objeto de interés público.
Si bien ha habido malentendidos –que una fluida comunicación entre Jorge Estefan y el poderoso coordinador de Gabinete, José Luis García Parra, se encargó de solventar–, la verdad es que la relación entre el expriista y el mandatario es añeja y más sólida de lo que se supone. ¿Cómo olvidar el equipo que conformaron precisamente en aquella campaña a la gubernatura de Blanca Alcalá? ¿Y cómo dejar de lado lo importante que fue Jorge Estefan en la disputa por la candidatura de Morena a la gubernatura? Él fue ni más ni menos quien leyó mejor que nadie el escenario político en 2024 y convenció a Sergio Salomón de optar por Alejandro Armenta en lugar de Julio Huerta o –sobre todo– Ignacio Mier Velazco. A la postre, ello se convirtió en un factor –no el más importante, pero sí un factor más– que resolvió la sucesión estatal en Puebla.
¿A qué regresa Jorge Estefan?
Seguramente a ayudar a su amigo en 2027 y de paso, seguramente, a reactivar su carrera política, tal vez como diputado federal o local. En 2024 operó el PVEM desde el PRI, que terminó de quebrar desde adentro.
Hay que decir que algunos columnistas, como Ricardo Morales, autor de “Las Serpientes y Escaleras” , han señalado que el comentado reencuentro significa, en realidad, que Jorge Estefan ha decidido pintar su raya del proyecto reeleccionista de su amigo ¿y aliado?, el alcalde José Chedraui, al cual obviamente se oponen desde el CIS de Angelópolis. La versión –bastante creíble– se confirmará o desmentirá, como siempre, solo con el paso del tiempo.
Otro “muerto viviente” que retornó de repente, aunque ya operaba en el PAN estatal tras bambalinas, es el morenovallista Jorge Fouad Aguilar Chedraui, un político que no tiene entre sus virtudes la de la sencillez, pero que sin duda es un buen estratega –algo le aprendió a su amigo y jefe, el extinto Rafael Moreno Valle Rosas.
Como los tiburones, el exsecretario de Salud y expresidente del Congreso local ha olido sangre: Acción Nacional realmente no tiene una carta masculina fuerte para la candidatura a la alcaldía de Puebla (lo de Mario Riestra Piña es una mala broma) y tampoco, en ese contexto, quien le haga contrapeso al impresentable, pero bien ubicado en encuestas, exalcalde capitalino y excandidato a la gubernatura Eduardo Rivera Pérez.
Por eso Jorge Aguilar ha decidido empezar a “moverse” y ya el pasado fin de semana se le vio alegremente en reuniones con vecinos de las unidades habitacionales La Margarita y La Flor, o de la colonia Gonzalo Bautista.
Su apellido materno es su principal catapulta. Que le alcance para lograr la candidatura panista en 2027, ya es otra cosa. Aunque tampoco le haría feo a una diputación local o federal.
Hoy celebramos junto con @manoloherrerar a los niños y niñas de la colonia Gonzalo Bautista, gracias por recibirnos con tanto entusiasmo! pic.twitter.com/EAVKmhLk9h
— Jorge Aguilar Chedraui (@JACHPuebla) April 25, 2026
Por cierto: el citado Eduardo Rivera es otro de los “muertos vivientes” que empieza a resucitar. A pesar de su deficitario desempeño las dos veces que ha sido presidente municipal, no aparece mal en los sondeos, y ha decidido regresar tras perderlo todo, en especial el control del Comité Directivo Estatal del PAN.
Tiene la espina clavada de 2024, cuando fue aplastado por el hoy gobernador. Por eso su mente está en el 2030 y ha comenzado a reunirse con pequeños grupos panistas del interior del estado.
En Amozoc, Puebla, me reuní con liderazgos que tienen ganas de hacer que las cosas pasen.
Con unidad y trabajo en equipo, los resultados llegan.
Gracias a tod@s por escuchar, sumar y construir juntos. pic.twitter.com/9UoAc7w7iq
— Eduardo Rivera Pérez (@eduardorivera01) April 26, 2026
No obstante, sabe perfectamente que el 2030 pasa forzosamente por el 2027 y que o es él el candidato a la alcaldía capitalina o su esposa, la diputada federal Liliana Ortiz Pérez.
Se cumplan o no sus deseos, por el momento mantiene unido y listo a su grupo de leales: diputados y regidores que solo siguen su línea, no la de la dirigencia estatal del PAN, y que serán puestos en la mesa de negociaciones cuando llegue el momento de las definiciones electorales.
Saludé con gusto a amigas y amigos, con quienes coincidimos en que el cambio se construye a partir de la unión, el trabajo y los acuerdos.
Los resultados se alcanzan cuando hay coordinación, compromiso y visión compartida. pic.twitter.com/LIrJctV130— Carlos Montiel (@carlmontiels) April 19, 2026
Recuérdese que si algo Eduardo Rivera aprendió de El Yunque es algo básico: ganar aunque se pierda.
¿Qué nos dejan de lección los casos de Blanca Alcalá, Jorge Estefan, Jorge Aguilar y Eduardo Rivera, entre otros “muertos vivientes” de la política aldeana?
Pues eso: que en política no hay muertos y que nunca de los nuncas cométase el error de dar a alguien por muerto a menos que se acuda a su sepelio y uno se asegure que efectivamente el occiso pasó a otra vida.
Ciertamente hay muertos que están políticamente muertos, pero nadie les ha avisado; es el caso, por ejemplo, de Raymundo Atanacio Luna, armentista de cepa, pero esa, esa es otra historia en este interminable thriller político…
En esta vida el que respira, aspira… 🫶
Les deseo un excelente inicio de semana y recuerden siempre disfrutar de la vida 🤗#LaCiudadSomosTodos pic.twitter.com/mq2r9dt4p0
— Raymundo Atanacio (@RayAtanacioLuna) April 27, 2026
Nada que ver con el otro thriller, el de a deveras, la obra maestra de Michael Jackson:
