En las dirigencias del PAN –nacional y estatal– están convencidos de que la mejor opción, por ahora, para competir por la alcaldía del municipio de Puebla es la expriista y exedil Blanca Alcalá Ruiz. Pero también se tiene conciencia de que el panismo tradicional no digiere la idea de tener una candidata que salió del PRI y en el pasado derrotó al albiazul. Por eso se ha empezado a plantear un “Plan B”, el cual impulsa que la aspirante por la capital pudiera ser Genoveva Huerta Villegas, como la segunda opción más fuerte para pelear los sufragios de la ciudad.
Ese “Plan B” proyecta un posible escenario en el cual la actual legisladora Genoveva Huerta contienda por la alcaldía de la Angelópolis y Blanca Alcalá sea postulada como aspirante a diputada federal por un distrito de la capital, pero al mismo tiempo sea una figura que apuntale a Huerta Villegas, bajo la idea de que la exalcaldesa pudiera ser un factor para atraer votos del PRI y de otras fuerzas políticas a favor del albiazul.
En el PAN hay cuatro aspirantes a la candidatura por la capital: Ana Teresa Aranda Orozco, Liliana Ortiz, Genoveva Huerta Villegas y Blanca Alcalá.
De ellas, Ana Teresa Aranda es una opción valiosa porque en su calidad de líder histórica del PAN podría cohesionar a todas las fuerzas internas del partido y superar las diferencias que tienen profundamente dividido a este partido.
Las dificultades que enfrenta Aranda Orozco es que no sería una candidata atractiva para sumar apoyos electorales que no sean parte de las estructuras tradicionales de la derecha.
Liliana Ortiz está vetada. La dirigencia estatal del PAN dejaría pasar a cualquier aspirante, menos a un cuadro que representa al grupo político de Eduardo Rivera Pérez, el exedil de la capital y candidato fallido que peleó la gubernatura en 2024.
Eduardo Rivera se convirtió en un factor de división y confrontación en el PAN poblano. Cuando tuvo el control de este instituto político excluyó a varias corrientes internas de Acción Nacional y ahora, muchos militantes “le han dado la espalda”. Su liderazgo se perdió y se redujo drásticamente.
Ahora sus seguidores tienen pocas posibilidades de avanzar en el reparto de candidaturas, empezando por su esposa, Liliana Ortiz.
Blanca Alcalá no ha decidido si buscará la candidatura. Está analizando el grado de aceptación que tendría entre las fuerzas vivas del panismo poblano, que se caracteriza por ser excluyente y soberbio. Así como las encuestas que están midiendo la intención del voto, además de los recursos materiales y humanos con que contaría para enfrentar una campaña electoral contra la 4T.
Se sabe que hay un interés real de Alcalá Ruiz de buscar convertirse, por segunda ocasión, en presidenta municipal. Que está trabajando para intentar conseguirlo.
Pero al mismo tiempo enfrenta un escenario complejo: no es fácil haber dejado atrás una militancia de tres décadas en el PRI y ahora colaborar con el PAN desde hace apenas cuatro meses.
Genoveva Huerta Villegas tiene a su favor que es una mujer que sabe confrontar y ha sido, en los últimos años, la voz más crítica dentro del PAN que cuestiona y debate con la 4T en Puebla.
Tiene mucha identidad con la estructura del partido, luego de que fue presidenta estatal del PAN y en la actualidad es la secretaria general del Comité Directivo Estatal del partido. Se ha destacado por tener un activismo intenso entre los núcleos de militantes tanto de la capital como del interior del estado.
Un factor que juega a su favor es que, hace un par de años, ella sumó a muchos núcleos de panistas a la fórmula que ganó la dirigencia estatal de Acción Nacional y que es encabezada por Mario Riestra Piña.
Huerta aportó lo votos suficientes para que ella y Riestra le pudieran quitar a Eduardo Rivera el control del PAN.
Esa alianza se dio luego de que, en los años previos a la elección panista de 2024, había fuertes diferencias entre Riestra y Huerta.
Ahora Genoveva Huerta estaría haciendo valer un compromiso surgido hace un par de años. Ella ayudaba a Riestra a ganar la presidencia del PAN y él se comprometía a hacerla candidata a un cargo de elección popular en la contienda de 2027.
Dentro de los negativos que tiene Huerta Villegas es que fue parte del círculo de confianza del extinto exgobernador Rafael Moreno Valle Rosas, quien fue el mandatario más autoritario y violento de las últimas décadas en Puebla.
Y podría pesar en su contra, si es que es candidata a la alcaldía, que ella fue parte de ese pasado oscuro del morenovallismo.
