En Tehuacán ha subido la intensidad de la disputa por la candidatura de Morena a alcalde de esta ciudad, a tal grado que ya se cuentan más de 10 aspirantes que se dedican a hacer recorridos, entregar regalos, apadrinar graduaciones, colocar propaganda y hasta hacer convenios publicitarios con medios de comunicación. Aunque en realidad, por ahora, pareciera que solo son cuatro los que tienen posibilidades reales de obtener la nominación morenista, que en los últimos ocho años ha sido garantía de triunfo electoral.
Ellos son: el empresario Marco Antonio Balseca Romero, quien además es delegado de la Secretaría de Gobernación; la diputada federal Rosario Orozco Caballero, la viuda del finado exgobernador Luis Miguel Barbosa Huerta; Ricardo Ocaña Barrientos, quien es el director general de Industria y Desarrollo Regional en la Secretaría de Economía estatal, y Olga Lucía Romero Garci-Crespo, la presidenta estatal de Morena.
Podría anotarse un quinto nombre, el de Alejandro Barroso Chávez, el actual alcalde que no ha negado su interés de reelegirse. Solo que enfrenta tres problemas fundamentales para obtener por segunda vez la candidatura del partido Regeneración Nacional: perdió el apoyo de quien lo “apadrinaba”, no es cercano al círculo político del gobernador Alejandro Armenta Mier y, lo que es peor, los índices de popularidad del edil están “por los suelos”.
En 2024 obtuvo la postulación no porque haya estado bien posicionado, sino porque fue “una concesión” que se le otorgó a Ignacio Mier Velazco, que en esas fechas había perdido la candidatura a gobernador y como compensación, le dieron la candidatura de Tehuacán a un miembro de su grupo: al médico Alejandro Barroso Chávez. Con el paso del trienio en curso se rompió la relación de colaboración entre ambos personajes de la vida política de Puebla.
Por esas razones todo mundo ve a Barroso como un alcalde sin rumbo, sin posibilidades de que trascienda al siguiente periodo municipal de gobierno.
El adelantado, el caballo negro, la dirigente y la legisladora
Marco Antonio Balseca Romero lleva, por lo menos, 16 años buscando ser alcalde de Tehuacán.
Ya pasó por el PRI y no le ha ido bien en la 4T, pues hace dos años sus intenciones de ser candidato fueron completamente ignoradas. Pero ahora es diferente, por primera vez en el ambiente político se le siente como el más “adelantado” de todos los aspirantes que buscan convertirse en el(la) abanderado(a) de Morena.
Un defecto que siempre ha tenido Balseca es que después de competir por el poder político local y perdía, se iba de Tehuacán largas temporadas, principalmente a Chiapas, en donde también ha desarrollado actividades empresariales y en el sector público. Eso generaba un fuerte desánimo de quienes lo apoyaban.
Ahora parece tener dos factores a favor: ha sido en los últimos meses delegado de la Secretaría de Gobernación en el Valle de Tehuacán y su imagen se ha ligado a las actividades del Poder Ejecutivo en esa región. Esa situación se ha interpretado como una muestra de tener una cercanía muy estrecha con el grupo político del gobernador Alejandro Armenta Mier.
Un segundo factor es que, se dice, en 2024 se levantó un par de encuestas de Morena para medir la popularidad de los aspirantes a la alcaldía y quien habría ganado los estudios demoscópicos fue Marco Antonio Balseca. Pero como nadie de la cúpula de la 4T lo apoyó, entonces prevaleció la negociación para otorgarle la plaza a la facción de Ignacio Mier Velazco, el líder del Senado de la República.
Esa situación la estaría aprovechando Balseca para argumentar que tiene el apoyo de una parte importante del electorado desde el pasado trienio. Puede que tenga razón. Aunque al final la mayor dificultad que enfrenta es su pasado priista, que no gusta entre las bases de la 4T y que es un personaje poco carismático.
Ricardo Ocaña Barrientos es visto por muchos actores políticos como el posible “caballo negro” de la contienda interna de Morena.
Es conocido en el municipio, pues fue director del Organismo Operador de Limpia y se ha desempeñado como miembro del Consejo Regulador del Mole de Caderas, que es una actividad que mueve a la economía regional. Fuera de eso no ha tenido mucho activismo en Tehuacán.
No obstante, a su favor juega que se le considera uno de los “hombres de confianza” del gobernador Armenta. Eso podría ser un factor que le de “el empujón” para obtener la postulación.
La abogada Rosario Orozco Caballero goza de mucha popularidad, en parte, por haber sido la fiel compañera de Luis Miguel Barbosa Huerta, desde que el segundo era un destacado litigante en Tehuacán, luego cuando se convirtió en presidente estatal del PRD, así como cuando fue diputado federal y senador. Para finalmente culminar su carrera política y su vida siendo gobernador del estado de Puebla.
En su papel de diputada federal ha logrado transitar los dos últimos años sin confrontarse con nadie en Tehuacán. Utiliza su labor legislativa para recorrer el municipio e ir construyendo redes de apoyo. Un tercer posible elemento a su favor es que Morena, por primera vez, decida que en este importante municipio la candidatura deba ser para el género femenino.
Olga Lucía Romero Garci-Crespo no ha ocultado su desmedido afán de buscar convertirse en candidata a la alcaldía.
En ese activismo no le ha importado echar mano de estructuras oficiales para promocionarse y sin importarle el riesgo jurídico que eso implica, junto con una desbordada promoción con anuncios, la repartición casa por casa de un periódico y su aparición en medios de comunicación.
Algo que ha llamado mucho la atención, a lo largo de las últimas semanas, es que la presidenta estatal de Morena ha disminuido de manera considerable su activismo político. Tal vez ya recapacitó que era excesivo lo que hacía. O estaría buscando otra estrategia.
Un rumor que suena mucho es que estaría optando por otro tipo de candidatura, que ella no busque la nominación a alcaldesa, pero que Morena sí postule a uno de sus hijos como aspirante a diputado local. En los próximos días se sabrá si realmente es la nueva ruta de Romero Garci-Crespo.
