Totalmente ausente de la conversación o el debate público, incapaz de emitir una sola crítica hacia el Gobierno del estado –ni ve ni oye, o más bien: no quiere ver ni oír–, indiferente a todo tipo de problemática social y política que deberían competerle, Xitlalic Ceja García no solo ha abdicado de su rol de “oposición”. En pocos meses, la dirigente –es un decir– del PRI en el estado de Puebla se ha convertido en un lastre para su jefe, el mismísimo Alejandro “Alito” Moreno, pues ni siquiera ha sido capaz de servir de “puente de plata” con el gobernador Alejandro Armenta Mier y su equipo político.
Por eso, hace unos días una fotografía entre Javier Casique Zárate y Nadia Navarro Acevedo llamó poderosamente la atención.
A primera vista no hay mucho que explicar: dos políticos profesionales que coinciden y posan para una instantánea.
Pero en política, el contexto suele ser tan importante como la fotografía misma.
¿Qué está pasando en el PRI poblano que los dirigentes de otros partidos potencialmente aliados para los comicios de 2027, como es el caso de Nadia Navarro, lideresa del PSI, están buscando a otros interlocutores?
¿Qué está viendo “Alito” Moreno que no le está gustando?
¿Acaso se tejen cambios de mando en el Comité Directivo Estatal priista?
¿O ya le pusieron a Xitlalic operadores para que hagan su chamba?
Seguramente es muy pronto para saberlo, pero el activismo de Casique, quien ya una vez fue dirigente del tricolor en Puebla, puede no ser casual.
Porque en política hay todo, puede haber todo, menos casualidades.
Nada de lo anterior significa que en cada fotografía en la que Casique aparece representa un acuerdo, pero sí que difícilmente se trata de un personaje ajeno a las conversaciones de la clase política poblana.
Nadia Navarro, por su parte, también conserva su espacio de influencia y relaciones políticas en el estado y el país.
Por eso resulta interesante verlos juntos, sobre todo en un momento en el que el priismo poblano atraviesa una etapa de crisis y vacíos evidentes, sin figuras ni personajes de renombre.
Sería exagerado afirmar que una fotografía confirma una alianza o anticipa un bloque político. No hay evidencia para afirmarlo. Pero tampoco deberíamos pasarlo por alto.
Javier Casique conoce la política poblana, tiene relaciones nacionales y sabe moverse en espacios donde muchas veces las decisiones importantes se tejen tras bambalinas. Que ambos mantengan una buena relación política puede ser simplemente eso, aunque tampoco podemos descartar coincidencias que, con el tiempo, tengan alguna consecuencia de cara al 2027.
Sí, las fotografías no siempre cuentan toda la historia. A veces apenas son la hebra visible que nos lleva a desentrañar los pactos y los acuerdos que se construyen donde se toman las decisiones.
Y en política, los vacíos de poder no existen, se llenan… ¡y muy rápido!
