El pasado miércoles se efectuó una manifestación por parte de “padres de familia” de la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza de Puebla.
La hicieron para oponerse al cierre del plantel y para boicotear el debido procedimiento de clausura por parte de la SEP Puebla por tratarse de un modelo educativo que las autoridades ya no quieren que exista tras el caso Dafne Zapata en Tamaulipas.
📣 ¡La Academia NO SE CIERRA!
🪖 Continúa la manifestación de padres de familia de la Academia Militarizada “Ignacio Zaragoza” de #Puebla ante la falta de acuerdos con la @SEPGobPue, después de que un segundo representante de la dependencia no habría acreditado su identidad con… https://t.co/QCZrvibR92pic.twitter.com/1BYTBCnekl
Sin embargo, como dice el clásico, esa no es la noticia.
La noticia es que todo fue una falsificación.
Y es que los muy “indignados” y muy gritones protestantes (“¡No se cierra, no se cierra!”, se desgañitaban) no solo no son padres de familia de esa institución, sino empleados y empleadas a las órdenes del director Daniel Guzmán López, un tipo oscuro y con cola muy extensa que, así, sigue desafiando a los gobiernos federal y estatal.
Ejemplos muy concretos:
En la “espontánea” manifestación participaron la cocinera de la Academia y sus dos hijos, entre ellas una menor de edad a quien pusieron a llorar antes las cámaras de los medios de comunicación que cubrieron el hecho.
Foto: Especial
También se sumaron la cuñada del director –la mujer de blusa blanca en la foto– junto a su hija –de rayas rojas– y una de sus hijastras –de color naranja.
Foto: Especial
Ellas ni siquiera tienen hijos o hijas en la institución.
Maestras y maestros también fueron obligados a participar, a gritar y a exhibir pancartas idénticamente elaboradas contra la clausura.
Todo fue un montaje –que encontró rápidas reacciones en redes sociales– para “apantallar” al gobierno de Alejandro Armenta Mier.
Foto: Especial
Pero más allá de todo esto, que podría resultar anecdótico, la sobrerreacción de Daniel Guzmán lleva a preguntar ¿qué hay detrás de la negativa al cierre?
Más allá del gran negocio que conlleva la Academia Militarizada, ¿qué se busca esconder? ¿Cuál es el temor?
Y es ahí donde la pus ha empezado a salir, pues se trata de una verdadera historia de horror en la que los abusos laborales, el acoso sexual, los malos tratos y el comportamiento soez y prepotente de los dueños y directivos han marcado la pauta.
Algunos elementos en los que las autoridades están obligadas a ahondar:
1. Daniel Guzmán se hace pasar por médico general; incluso se pone bata y “revisa” a niñas y niños. Cuando alguien le pide el título, argumenta que sí es Doctor, pero “en Derecho”.
2. No pocas trabajadoras de la escuela han sufrido acoso sexual de su parte: a las que más le gustan, les ofrece departamento, dinero, auto y lujos; la que no acepta es fulminantemente despedida. Hay al menos dos dispuestas a declarar ante la Fiscalía.
3. El director se sienta en las piernas a la mayoría de las alumnas –a las que denomina como “cadetes”– y todas, invariablemente, deben darle un beso. Algunas deben fungir como “edecanes” en eventos de la institución, obligadas a bailar con los varones asistentes.
4. A los trabajadores los obligan a desayunar en el comedor general; no obstante, en la quincena les descuentan lo consumido. Nadie tiene prestaciones de ley. Todo pagan en efectivo. Y aún así se les descuentan “impuestos”.
5. Todos y todas, sin excepción, deben firmar su renuncia al momento de la contratación.
6. Los y las “cadetes” sí reciben maltrato físico y psicológico, como quedó demostrado a través de un video dado a conocer por el periódico digital RETO DIARIO. Se usa la denominada como “La Corregidora”, una tabla gruesa y pesada con la que se golpean los glúteos.
🎥 Muchos vieron el video; nosotros escuchamos a quien lo vivió
Una víctima de “La Corregidora” comparte su testimonio sobre lo ocurrido en la Academia Militarizada Ignacio Zaragoza.
7. Muchos de los “sargentos” –sujetos encargados de aplicar la disciplina “castrense”– llegan a ser hasta crueles con los alumnos. En los campamentos, desde los 10 y 12 años de edad, los ponen a disparar armas de fuego reales. Al que se niega, por miedo, le hacen bullying o le ponen apodos para humillarlos delante de todos.
8. Hace poco corrieron a la directora del preescolar. ¿La razón? Daniel Guzmán quería conquistarla regalándole un reloj de lujo a la fuerza. Ella le dijo que no y que no, y empezó a hostigarla hasta que la acusó de matar a la mascota –un gato– de la cocinera. La exhibió frente al personal y la corrió a gritos. Semanas antes, la directora del preescolar se había quejado porque el plantel estaba lleno de heces del felino y pidió limpiar. Fue el pretexto que se utilizó para acusarla de la muerte del minino. El terror lo siembran la esposa de Guzmán y Yuliana, la encargada de administración.
9. Entre los “cadetes” hay hijos o hijas de políticos; algunos alcaldes de Puebla y otras entidades los tienen “estudiando” ahí. Por eso Daniel Guzmán se siente con el suficiente respaldo político para desafiar a las autoridades. A lo largo de los años, ha tejido muchos nexos con no pocos hombres y mujeres de poder, tanto del PRI como del PAN y de Morena. Está seguro que ellos y ellas lo salvarán del cierre. Un conocido político amigo suyo fue, por cierto, quien le dio la gran idea de borrar la leyenda “Academia Militarizada” de la fachada de la escuela. Con eso, le dijo, ya se olvidaba el tema.
10. Los “cadetes” que se portan mal o no acatan instrucciones son forzados a lavar los baños y sufren arrestos y castigos como dormir en el suelo o en medio de la lluvia. En el caso de aquellos que a juicio de Daniel Guzmán cometieron una falta “grave”, se aplica una sanción económica que deben cubrir los padres de familia… o son expulsados.
***
Es un infierno.
Y numerosos los testimonios de las víctimas de la Academia, Academia del Horror.
Basta que las autoridades investiguen un poco para descubrir todo lo que sucede en ese lugar.
La escuela particular fue fundada hace 88 años.
Sin una regulación formal, ofrece desde preescolar hasta universidad.
Pero en los registros públicos no hay documentos oficiales que avalen la preparación académica de su director, quien además de médico, se dice abogado y contador.
Durante años, Daniel Guzmán ha entregado preseas y reconocimientos a múltiples personajes de la política poblana.
Como al exalcalde Eduardo Rivera Pérez, quien en 2013 recibió la presea Ignacio Zaragoza “por buenas prácticas gubernamentales” (sic).
Foto: Especial
Pero el panista no es el único: son legión –de todos los signos políticos– quienes cayeron rendidos al canto de sirenas de este oscuro y cínico personaje.
Y es que, hábil, durante años se la pasó comprando protección e impunidad.