Algo no cuadra en lo acontecido –este miércoles– en Atzitzihuacan, en donde un grupo reducido de priistas tomó con violencia el Palacio Municipal, retuvo a 20 trabajadores del Ayuntamiento y exigió echar abajo un proyecto de vivienda popular. Todo eso no tendría nada de extraño si no fuera porque los rijosos, antes y durante la agresión contra la alcaldía, dijeron tener protección de la 4T del más alto nivel.
Y tal como se acabó resolviendo la ocupación del inmueble municipal hace suponer que, efectivamente, alguien de la 4T con mucha influencia mostró excesiva tolerancia o protección hacia el grupo agresor.
Sobre todo porque en la minuta que se firmó para lograr la desocupación del Palacio Municipal, se estableció que se suspende la construcción de 120 casas del Programa Nacional de Vivienda, que es uno de los proyectos más importantes del Gobierno federal.
Lo que llama mucho la atención es que en la firma del documento habrían estado presentes representantes de la Secretaría de Gobernación estatal y que el actual gobierno de Atzitzihuacán es de Morena.
El argumento de los priistas que ocuparon la alcaldía y la bloquearon por varias horas, es totalmente insostenible.
Desde principios de año se dispuso que, en un terreno que es propiedad del Ayuntamiento, se construirán las llamadas “casas del bienestar”, luego de que 70 familias se anotaron en el programa y demostraron tener carencia de una vivienda.
Ahora, los miembros del tricolor que participaron en el conflicto sostienen que el predio en cuestión no puede ser ocupado para levantar las casas porque fue comprado en la pasada administración municipal, que era encabezada por la ex edil priista Maricela Ramos Jiménez, por tanto, alegan que dicha extensión de tierra es para quienes militan en el PRI y no para personas de otra expresión política.
Ese argumento es primitivo e ilegal, pues las propiedades de un gobierno municipal son bienes públicos que no pueden ser usados con fines partidistas.
La parte más sorprendente es que la movilización de los priistas, que quemaron llantas frente a la sede del Ayuntamiento, fue encabezada precisamente por la exalcaldesa Maricela Ramos Jiménez, quien ya dos veces fue presidenta municipal bajo las siglas del PRI.
Y apenas hace unas semanas, la exedil anunció que se va a registrar para ser la candidata del PRI en la elección de junio de 2027 y con ello buscará ser por tercera vez alcaldesa de este municipio de la Mixteca poblana, que tiene 12 mil habitantes y se encuentra a 58 kilómetros de la capital del estado.
Pareciera entonces que la ocupación del Palacio Municipal fue una especie de inicio de campaña adelantado de Maricela Ramos.
Es decir, que esta mujer quiere demostrar que tiene más fuerza política que el gobierno local encabezado por el morenista Jaime Arellano Carrillo.
Los seguidores de la aspirante del tricolor se han encargado –desde hace un par de semanas– de esparcir la idea de que, aunque Maricela Ramos está en el PRI, la 4T va a respaldar su regreso a la Presidencia Municipal.
Si realmente ocurrió esa aseveración, se puede suponer que solo son dichos sin sustento y que es parte de un discurso fantasioso para intentar ganar, desde ahora, seguidores a la causa del PRI.
O también, se puede advertir de que está arreciando el llamado “fuego amigo” dentro de la 4T, pues de pronto hay gobiernos municipales morenistas que son atacados desde adentro de Morena.
Lo que ocurrió en Atzitzihuacan da la impresión de que, efectivamente, alguien desde la 4T está ayudando a la causa de los priistas de esa localidad mixteca.
