El fuerte ajuste laboral que se está viviendo en Volkswagen (VW) tiene un componente favorable a la empresa, que es: un sindicato encabezado por Hugo Tlalpan Luna que no muestra un ápice de combatividad frente al despido de cientos de obreros, que ha optado por el silencio y la opacidad, pero sobre todo que antepone sus intereses de grupo por encima del bienestar colectivo de los trabajadores. Tan es así que el Comité Ejecutivo de la agrupación en lugar de preocuparse por la eliminación de alrededor de 20% de la mano de obra, está más ocupado en cómo lograr su reelección que deberá definirse en 2027.
A todos tomó por sorpresa –menos a los dirigentes gremiales– que el viernes por la mañana empezara el despido de docenas de obreros, pues se tenía la idea de que antes de realizarse la consulta sobre la última propuesta salarial de la empresa –que presentó el miércoles anterior– no habría ningún movimiento laboral en la planta.
Sin embargo, al paso de las horas en el reciente fin de semana se ha empezado a advertir que hubo “plan con maña” por parte del Comité Ejecutivo del Sindicato Independiente de los Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen de México (SITIAVW), para sacar provecho político a la ola de rescisiones de contrato.
A regañadientes, el viernes pasado, los directivos del SITIAVW hicieron minúsculas aclaraciones sobre los despidos. Una de ellas fue sostener que los obreros que dejarán la fábrica automotriz son aquellos que entraron a laborar entre agosto de 2023 y agosto de 2026. Es decir, el personal más reciente.
Esa versión se ha ido disipando. Entre los obreros se ha empezado a hacer recuentos de los obreros que están recibiendo su finiquito salarial y se han encontrado que algunos de los despedidos tenían hasta cuatro o cinco años en la empresa, es decir su contratación fue antes de 2023.
Y por otro lado, hay muchos operarios cuya antigüedad es menor a los dos años y hasta ahora, no los han requerido para despedirlos, cuando se supone que va a salir el personal que ingresó a VW en los últimos 36 meses.
¿A qué se debe esta distinción?, ¿es algo que beneficia al sindicato o a la empresa?
La respuesta es muy clara: todo el personal que entró a VW en fechas recientes siente que, en mucho, le deben la contratación a la actual dirigencia sindical encabezada por Hugo Tlalpan. Por tanto, se considera que es el sector de obreros que tendría mayor lealtad al Comité Ejecutivo del SITIAVW que está en funciones.
A eso obedecería que se ha tenido cuidado de “no tocar” esos obreros con poca antigüedad, porque son los que seguramente serán utilizados –políticamente hablando– para que voten a favor de la posible reelección de Hugo Tlalpan, el secretario general del sindicato.
Sobre todo porque la renovación gremial está “a la vuelta de la esquina”, no por la fecha, pues el proceso electoral será a finales de 2027, sino porque ya hay un fuerte movimiento de dos grupos que se están promoviendo para buscar ganar la próxima contienda.
Se trata de las corrientes encabezadas por Román Tochimani y Yahir Hernández.
De acuerdo con los estatutos de la organización, a más tardar el 7 de enero de 2028, deberá ser electo un nuevo Comité Ejecutivo de la representación laboral, por lo cual todo hace suponer que las votaciones ocurrirán entre noviembre y diciembre de 2027.
La fortaleza de Hugo Tlalpan descansa en esos obreros relativamente “nuevos”, puesto que entre los trabajadores más veteranos ha crecido un fuerte malestar contra el secretario general, cuyo desempeño ha decepcionado “a propios y extraños”.
Tlalpan ganó el cargo –el 1 de diciembre de 2023– mediante la planilla “Justicia Laboral”, que era acorde a su discurso de renovación y de combatir la corrupción en el SITIAVW.
Fue tan fuerte su propuesta, que logró conseguir el 26% de la votación y derrotó a José Juan Hernández, quien era el anterior secretario general y no logró reelegirse.
Una característica de Tlalpan es que, con muchos meses de anticipación al último proceso electoral, inició con la difusión de un mensaje crítico contra la dirigencia de José Juan Hernández, quien recientemente ingresó a la cárcel acusado –por el sindicato– de un desfalco de más de 100 millones de pesos.
Con el paso de los meses esas propuestas de transparencia y justicia en el sindicato se fueron disolviendo.
Los trabajadores de la planta automotriz se quejan de que –en los dos últimos años– ha habido poca o nula transparencia en el manejo de las cuotas sindicales. Además, se ha desatado un clima de represión contra los obreros que alzan la voz contra los dirigentes del SITIAVW.
A lo largo de los últimos meses ocurrió una purga contra varios representantes divisionales que se atrevieron a criticar la gestión de Tlalpan Luna.
Por eso, el dirigente sabe que, si quiere reelegirse, debe empezar a operar el control y manejo del proceso electoral desde ahora. De lo contrario, podría ser derrotado de manera similar al dirigente que lo antecedió en el cargo.
