Durante décadas, el efectivo fue una de las principales herramientas de los grupos dedicados al narcotráfico. Grandes cantidades de dólares podían trasladarse físicamente, introducirse en negocios o pasar por intermediarios para intentar ocultar su origen.
Pero el crecimiento de las criptomonedas abrió otra posibilidad: convertir parte de esos recursos en activos digitales y moverlos entre distintos países sin depender directamente de una transferencia bancaria tradicional.
La Administración para el Control de Drogas de Estados Unidos (DEA) señala que los cárteles mexicanos y otras organizaciones dedicadas al tráfico de drogas han incrementado el uso de criptomonedas para lavar ganancias. La agencia destaca que estos activos permiten transferir valor internacionalmente y que las operaciones quedan registradas en una cadena de bloques, aunque identificar al verdadero propietario detrás de una dirección digital puede resultar complejo.
El fenómeno ya no es solamente una hipótesis. Investigaciones recientes han documentado redes concretas vinculadas con organizaciones mexicanas que utilizaron criptomonedas para mover ganancias del tráfico de drogas.
¿Cómo funciona el esquema?
El proceso puede comenzar con dinero en efectivo generado por la venta de drogas en Estados Unidos.
De acuerdo con una investigación del Departamento de Justicia estadounidense, una red desmantelada en 2024 recogía grandes cantidades de efectivo provenientes de la venta de drogas y posteriormente las convertía en criptomonedas para enviarlas a organizaciones criminales en México y Colombia. Quince personas fueron acusadas en esa operación.
La lógica es relativamente sencilla:
dinero en efectivo → intermediario → compra de criptomonedas → transferencia digital → recepción o conversión del dinero.
El objetivo no necesariamente es conservar el Bitcoin durante mucho tiempo. En muchos casos, la criptomoneda funciona como un vehículo para trasladar valor de un punto a otro y posteriormente convertirlo nuevamente en dinero tradicional.
La propia DEA ha explicado que los lavadores pueden recibir efectivo de los traficantes, entregarles criptomonedas y permitir que estas sean enviadas a México u otros países, donde después pueden convertirse nuevamente en moneda local.
¿Por qué Bitcoin resulta atractivo?
Una de las principales ventajas para una organización criminal es la velocidad de las transferencias internacionales.
No es necesario transportar físicamente una maleta llena de efectivo para mover el equivalente de una cantidad determinada de dinero. Una transferencia de criptomonedas puede realizarse digitalmente y quedar registrada en la cadena de bloques.
Esto no significa, sin embargo, que Bitcoin sea invisible.
De hecho, existe una diferencia importante entre anonimato y seudonimato.
Las transacciones de Bitcoin quedan registradas públicamente en la blockchain. Lo que no aparece directamente es el nombre de la persona que controla una dirección determinada.
Ahí entra el trabajo de las autoridades y de las empresas especializadas en análisis de blockchain: seguir el recorrido de los fondos, identificar patrones y relacionar determinadas direcciones con personas, empresas o plataformas.
Chainalysis, una de las compañías especializadas en rastreo de operaciones con criptomonedas, reportó que en 2025 Bitcoin todavía representaba 75% de los saldos de entidades ilícitas que identificó, aunque otras criptomonedas y, especialmente, las stablecoins han ganado terreno.
Los cárteles tampoco dependen únicamente de Bitcoin
Aquí aparece uno de los cambios más importantes.
Hablar de “Bitcoin y narcotráfico” puede resultar demasiado simplista porque las organizaciones criminales utilizan diferentes activos digitales y distintas plataformas dependiendo de la operación.
En mayo de 2026, la Secretaría de Hacienda y Crédito Público informó que, junto con autoridades estadounidenses, identificó una red relacionada con el Cártel del Pacífico que presuntamente se dedicaba al lavado de dinero derivado de la venta de fentanilo mediante criptomonedas.
La investigación también detectó operadores financieros y empresas presuntamente utilizadas para ocultar y dispersar recursos ilícitos mediante activos virtuales.
La información publicada por el Departamento del Tesoro estadounidense ese mismo mes muestra que una de las investigaciones relacionadas con el Cártel de Sinaloa incluyó direcciones de criptomonedas asociadas con integrantes de la red.
Es decir, el fenómeno ya llegó a expedientes en los que las autoridades no solamente hablan de “criptomonedas” en términos generales: identifican direcciones digitales, operadores financieros y movimientos específicos de recursos.
El caso de los precursores del fentanilo
Las criptomonedas también aparecen en otro punto de la cadena del narcotráfico: la compra de insumos.
En 2023, el Departamento de Justicia de Estados Unidos acusó a varias empresas químicas de China de vender precursores utilizados para fabricar fentanilo y metanfetamina.
Los investigadores señalaron que algunas de estas empresas utilizaban transacciones con criptomonedas para ocultar su identidad y el movimiento de sus fondos.
Una investigación periodística publicada por EL PAÍS también documentó acusaciones según las cuales Bitcoin fue utilizado como una forma de pago en operaciones relacionadas con precursores químicos.
Esto muestra que las criptomonedas pueden aparecer en diferentes etapas: desde el movimiento de las ganancias hasta el pago de bienes y servicios necesarios para mantener la operación criminal.
El dinero sigue dejando huellas
Uno de los mitos alrededor de Bitcoin es que permite desaparecer completamente el rastro del dinero.
La realidad es más complicada.
La blockchain registra las operaciones, y precisamente esa característica puede convertirse en una herramienta para los investigadores.
Las empresas especializadas en análisis de blockchain pueden reconstruir conexiones entre diferentes direcciones y plataformas. Chainalysis señala que ha ayudado a autoridades de distintos países a identificar y asegurar miles de millones de dólares en activos ilícitos.
También existen investigaciones que muestran cómo las autoridades pueden relacionar varias operaciones aparentemente independientes.
La firma Elliptic, por ejemplo, documentó investigaciones sobre redes de lavado vinculadas con la facción de Los Chapitos del Cártel de Sinaloa y explicó cómo el análisis de las transacciones permitió establecer conexiones entre diferentes billeteras y servicios de activos virtuales.
Por eso, la criptomoneda no elimina el rastro: cambia el tipo de rastro que deben seguir los investigadores.
Un problema que se ha vuelto internacional
El uso criminal de criptomonedas tampoco se limita a México y Estados Unidos.
Las investigaciones recientes muestran redes que cruzan fronteras y combinan diferentes mecanismos: efectivo, criptomonedas, empresas, intermediarios financieros y sistemas informales de transferencia de dinero.
Un informe de Chainalysis publicado en 2026 calculó que el lavado relacionado con criptomonedas alcanzó al menos 82 mil millones de dólares durante 2025, aunque la propia naturaleza de estas actividades hace que las cifras sean difíciles de medir con precisión.
La cifra corresponde al lavado de dinero mediante criptomonedas a escala global, no exclusivamente a los cárteles mexicanos. Esta distinción es importante porque evita atribuir al narcotráfico una cantidad que incluye otras actividades criminales.
¿Qué están haciendo las autoridades?
El combate se ha trasladado progresivamente de las calles hacia las finanzas.
En Estados Unidos, las autoridades han comenzado a perseguir no solamente a los traficantes, sino también a los operadores financieros que convierten, transfieren o esconden las ganancias.
El Departamento de Justicia ha señalado que el objetivo de algunas investigaciones es identificar las estructuras que convierten el dinero procedente de la venta de drogas en criptomonedas y posteriormente lo trasladan hacia México.
México también ha reforzado sus controles contra el lavado de dinero en sectores relacionados con activos virtuales. Las nuevas medidas buscan aumentar la identificación de clientes, el monitoreo de operaciones y la identificación del beneficiario real de los recursos.
Bitcoin no sustituyó al efectivo
Pese al crecimiento de las criptomonedas, el efectivo continúa siendo fundamental para las organizaciones criminales.
La propia DEA ha advertido que las criptomonedas son una herramienta más dentro de un sistema financiero mucho más amplio.
Esto explica por qué los cárteles no abandonaron los métodos tradicionales. Lo que ha ocurrido es una diversificación.
El dinero puede pasar por efectivo, empresas, bienes raíces, intermediarios, sistemas informales y ahora también por activos digitales.
La nueva batalla está en seguir el dinero
El uso de Bitcoin y otras criptomonedas ha obligado a las autoridades a cambiar la forma en que investigan el narcotráfico.
Ya no basta con decomisar drogas o detener a los operadores de una organización: también es necesario identificar quién controla las cuentas, quién convierte el efectivo en activos digitales, dónde terminan las criptomonedas y cómo vuelven a entrar a la economía formal.
La paradoja es que la misma tecnología que facilita transferencias internacionales rápidas también puede proporcionar a los investigadores un registro permanente de las operaciones.
En esa disputa, los cárteles buscan nuevas formas de ocultar el origen de sus recursos, mientras las autoridades desarrollan herramientas para reconstruir el recorrido digital del dinero.
