Las pantallas dejaron de ser un elemento exclusivo del entretenimiento para convertirse en una herramienta cotidiana para comunicarse, trabajar, estudiar, informarse, comprar y consumir contenidos. En México, esta transformación se refleja en el crecimiento sostenido del acceso a internet y en la forma en que la población utiliza principalmente el teléfono celular para mantenerse conectada.
Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (Inegi) muestran que en 2025 había 104.9 millones de personas usuarias de internet, equivalentes a 86.1% de la población de seis años y más. La cifra aumentó 3 puntos porcentuales respecto de 2024 y 28.7 puntos frente a 2015.
El celular concentra buena parte de la actividad digital
El teléfono inteligente se consolidó como la principal puerta de entrada a internet. En 2025, 97.3% de las personas usuarias de internet se conectó mediante un smartphone, muy por encima de otros dispositivos.
Además, 50% utilizó una televisión inteligente, 36.2% una computadora y 7.7% una consola de videojuegos. El crecimiento de las smart TV también muestra que el consumo de contenidos digitales ya no ocurre únicamente desde el teléfono.
El alcance de los celulares también aumentó: 103.2 millones de personas utilizaban un teléfono celular en 2025, equivalente a 84.6% de la población. De ellas, 97% utilizaba un smartphone.
Redes sociales, mensajes y videos: ¿en qué se va el tiempo?
La pantalla no se utiliza únicamente para navegar. Entre quienes tienen un teléfono inteligente, 90.6% utilizó aplicaciones de mensajería instantánea en 2025, mientras que 80.4% accedió a redes sociales y 77.8% utilizó aplicaciones para contenidos de audio y video.
Esto significa que buena parte del tiempo digital cotidiano está relacionada con conversaciones, redes sociales y consumo audiovisual.
Los datos de DataReportal ayudan a dimensionar el ecosistema digital mexicano: para enero de 2025 estimó 110 millones de personas usuarias de internet y 93 millones de identidades de usuarios de redes sociales. La metodología y población de referencia son distintas a las de INEGI, por lo que las cifras no deben compararse como si fueran exactamente la misma medición.
Jóvenes, entre los grupos más conectados
La edad también marca diferencias. La ENDUTIH 2025 encontró que 97.6% de las personas de 15 a 24 años utilizó internet, seguido por 96.5% del grupo de 25 a 34 años y 94.3% entre quienes tenían de 35 a 44 años.
En otras palabras, la conectividad es prácticamente generalizada entre los sectores jóvenes y adultos jóvenes.
Un dato previo de la ENDUTIH permite observar cuánto tiempo podía representar esta conexión: en 2023, las personas usuarias de 18 a 24 años pasaban en promedio 5.9 horas al día en internet. El grupo de 25 a 34 años registró 5.6 horas y el de 12 a 17 años, 4.7 horas.
Tres horas al día frente a contenidos por internet
El consumo audiovisual aporta otra pieza al rompecabezas.
La Encuesta Nacional de Consumo de Contenidos Audiovisuales (ENCCA) 2024, del Instituto Federal de Telecomunicaciones (IFT), reportó que las personas en México dedicaban 3 horas diarias, en promedio, al consumo de contenidos audiovisuales por internet.
La misma encuesta encontró que 74% de las personas entrevistadas veía televisión abierta y que quienes consumían ese medio destinaban 2.3 horas diarias en promedio.
Estas cifras no deben sumarse automáticamente para afirmar que una persona pasa 5.3 horas frente a una pantalla: se trata de mediciones distintas y puede existir traslape entre actividades y dispositivos.
La televisión pierde terreno frente a internet
Los datos más recientes de INEGI apuntan hacia un cambio en los hábitos de consumo. En 2025, 49.1% de la población utilizó televisión abierta, cuatro puntos porcentuales menos que en 2024 y 12 puntos menos que en 2020.
Quienes sí consumieron televisión abierta dedicaron 2.1 horas diarias en promedio a sus contenidos. En contraste, el porcentaje de hogares con al menos una smart TV llegó a 75.6%, seis puntos porcentuales más que un año antes.
La pantalla, por tanto, no desaparece: cambia de formato y de contenido. La televisión tradicional pierde usuarios, mientras aumentan los dispositivos conectados y las plataformas digitales.
¿Más tiempo frente a pantallas significa necesariamente algo negativo?
No necesariamente. Una hora frente a una pantalla puede corresponder a una videollamada, una clase, una jornada laboral, una película, una conversación o varias horas de desplazamiento entre redes sociales.
Por eso, especialistas y organismos de salud han insistido en que el contexto, el contenido, la edad y aquello que la pantalla desplaza son factores importantes. La Academia Americana de Pediatría, por ejemplo, señala que no existe evidencia suficiente para establecer un único límite de horas que sea adecuado para todos los niños y adolescentes y ha optado por recomendaciones centradas también en el contexto y la calidad del uso.
Para los menores de cinco años, la Organización Mundial de la Salud mantiene recomendaciones más específicas: no recomienda tiempo sedentario frente a pantallas para los niños de un año y establece un máximo de una hora para los de dos años, considerando que menos es mejor.
En población adulta, uno de los principales problemas señalados por organismos de salud es que el uso excesivo de pantallas puede desplazar actividad física, sueño y otras actividades necesarias para el bienestar.
Un país cada vez más conectado
La evolución de los últimos años deja una tendencia clara: México está cada vez más conectado y el teléfono inteligente es el centro de esa transformación.
En 2015, 61.4 millones de personas utilizaban internet; para 2025 la cifra llegó a 104.9 millones. Al mismo tiempo, los hogares con internet pasaron de 39.1% en 2015 a 78.3% en 2025.
La pregunta, entonces, ya no es solamente cuántas horas pasan los mexicanos frente a una pantalla. También importa para qué la utilizan, qué actividades están sustituyendo y cómo cambia el tiempo que dedicamos a trabajar, descansar, convivir y entretenernos en un entorno cada vez más digital.
