México atraviesa una transformación demográfica que plantea nuevos retos para las políticas públicas y la asignación de recursos. El envejecimiento de la población dejó de ser una proyección de largo plazo para convertirse en un fenómeno que impacta directamente en los sistemas de salud, la seguridad social, la infraestructura y las familias.
En el contexto de la definición de las prioridades presupuestales para el ejercicio fiscal 2027 y de las políticas de población, el país enfrenta el agotamiento gradual del bono demográfico y un incremento en la proporción de personas adultas mayores.
México tiene una población cada vez más envejecida
De acuerdo con la Encuesta Nacional de la Dinámica Demográfica (ENADID) 2023 del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI), la población de 60 años y más representó 14.7% de la población total del país, un incremento frente al 12.3% registrado en 2018.
Este cambio modifica gradualmente la estructura poblacional y aumenta los retos relacionados con la atención médica, las pensiones y los servicios de cuidado para las personas adultas mayores.
El envejecimiento poblacional no sólo implica un aumento en el número de personas que requieren atención durante la vejez, sino también la necesidad de fortalecer las políticas públicas relacionadas con la salud, la autonomía, la protección social y los cuidados de largo plazo.
La transformación demográfica representa, además, un desafío para la distribución de responsabilidades dentro de los hogares, donde una parte importante de las tareas de cuidado continúa realizándose de manera no remunerada.
Las mujeres concentran la mayor carga de cuidados
Uno de los principales desafíos asociados con el envejecimiento de la población es la distribución desigual del trabajo doméstico y de cuidados.
Los resultados de la Encuesta Nacional sobre Uso del Tiempo (ENUT) 2024 muestran que las mujeres dedican, en promedio, 39.7 horas semanales al trabajo doméstico, de cuidados y voluntario, mientras que los hombres destinan 18.2 horas, lo que representa una diferencia de 21.5 horas semanales.
Esta desigualdad mantiene una carga importante sobre las mujeres y evidencia la necesidad de avanzar hacia una mayor corresponsabilidad en las tareas de cuidado dentro de los hogares y la sociedad.
La atención de personas adultas mayores, niñas, niños, personas enfermas o con discapacidad requiere tiempo, recursos y servicios especializados, por lo que el envejecimiento poblacional plantea la necesidad de fortalecer las capacidades institucionales para atender estas demandas.
El reto de fortalecer los sistemas de cuidado
El marco jurídico mexicano reconoce derechos relacionados con la salud, la protección social y una vida digna para las personas adultas mayores. Sin embargo, el crecimiento de este sector de la población coloca el tema de los cuidados como uno de los principales desafíos para las próximas décadas.
Las transferencias económicas, como la Pensión para el Bienestar de las Personas Adultas Mayores, representan un apoyo para los ingresos durante la vejez, pero las necesidades de esta población también incluyen servicios de salud, atención especializada, infraestructura y redes de cuidado.
El reto para México será avanzar hacia un modelo de corresponsabilidad social, en el que el Estado, las familias, las comunidades y otros sectores participen en la atención de las necesidades de cuidado.
El envejecimiento de la población obliga a replantear las prioridades de las políticas públicas. Garantizar condiciones dignas para las personas adultas mayores requerirá fortalecer los servicios y la infraestructura necesarios para responder a una transformación demográfica que ya está en marcha.
