El regreso a clases no solo representa el retorno de millones de estudiantes a las aulas, sino también un periodo de presión para el presupuesto de las familias. La compra de uniformes, útiles escolares, mochilas y calzado puede representar un gasto considerable, especialmente para los hogares con menores ingresos.
Aunque la educación básica pública está reconocida como un derecho y debe ser gratuita, en la práctica existen gastos relacionados con el inicio del ciclo escolar que deben ser asumidos por las familias.
¿Cuánto cuesta preparar a un estudiante para el regreso a clases?
De acuerdo con los monitoreos mencionados de la Procuraduría Federal del Consumidor (Profeco), el precio de un uniforme escolar básico para estudiantes de educación pública puede ubicarse entre 320 y más de 800 pesos, dependiendo del grado escolar y la región.
A este desembolso deben agregarse los útiles incluidos en las listas escolares, además del calzado y la mochila. De acuerdo con la información proporcionada, el gasto por estudiante puede superar los 2 mil y alcanzar entre 3 mil 500 pesos, lo que representa una presión mayor para las familias con salarios mínimos o ingresos provenientes de actividades informales.
Por ello, el regreso a clases puede convertirse en un momento en el que se hacen visibles las diferencias económicas entre los hogares y las dificultades para cubrir los requerimientos escolares.
La gratuidad de la educación y las llamadas cuotas voluntarias
El Artículo 3º de la Constitución Política y el Artículo 7º de la Ley General de Educación establecen la gratuidad de la educación impartida por el Estado. Asimismo, se señala que la inscripción, el acceso a las aulas, las evaluaciones y la entrega de documentos no deben condicionarse al pago de aportaciones.
Sin embargo, las llamadas “cuotas voluntarias” continúan formando parte de la realidad de algunas comunidades escolares. Estas aportaciones son utilizadas, según la información proporcionada, para cubrir necesidades como productos de limpieza, mantenimiento, internet y reparaciones de infraestructura.
Esta situación genera un debate sobre la responsabilidad de garantizar las condiciones necesarias para que las escuelas funcionen adecuadamente y sobre la carga económica que termina recayendo en las comunidades escolares.
Familias recurren al intercambio y las compras colectivas
Ante los gastos del ciclo escolar, también han surgido mecanismos de solidaridad y organización comunitaria. Entre ellos se encuentran los mercados de trueque y reuso de uniformes, mochilas y libros, así como colectas de útiles destinadas a estudiantes en condiciones de vulnerabilidad.
Otra alternativa son las compras colectivas, mediante las cuales familias organizadas adquieren productos directamente con distribuidores para intentar reducir el costo de las listas escolares.
Así, el regreso a clases evidencia que garantizar el derecho a la educación no solo implica asegurar el acceso a las aulas, sino también atender las condiciones económicas que enfrentan las familias para cubrir los gastos asociados con el ciclo escolar.
