Los cuestionamientos esta última semana han recaído sobre la secretaria de Desarrollo Turístico de Puebla, Carla López-Malo. Las voces en redes sociales comenzaron a cuestionar el lujoso estilo de vida de la funcionaria: que por qué vestía botas Givenchy de 60 mil pesos, collar Tiffany de 30 mil pesos o su pulsera Cartier de más de 200 mil pesos.
Incluso, Azteca Noticias presentó una declaración patrimonial no oficial de la funcionaria poblana, dejando entrever algunas cuestiones como que un departamento fue comprado al contado y en 2017. Aquí sí yo me pregunto: ¿quién tendría 10 millones de pesos en efectivo aún en la universidad? ¿La favorita de Dios?
| Concepto | Lo reportado |
| Patrimonio total | $21,365,000+ |
| Bienes inmuebles | $16,379,097 |
| Departamento | $9,042,127 |
| Joyería Rolex/Cartier | $2,550,800 |
| Obras de arte | $906,900 |
| Vehículo | $716,087 |
| Electrodomésticos | $446,000 |
| Mobiliario | $367,010 |
| Ingreso neto anual declarado | $1,293,070 |
| Participación en empresas | 4 sociedades |
Y, bueno, todos estos señalamientos sobre los funcionarios de la 4T surgen a raíz de la misma mentalidad y estrategia partidista. Porque ellos nos vendieron la idea de un gobierno para pobres, de funcionarios honestos, sensibles, inteligentes y con los pies en la Tierra.
Pero para no desviar nuestra atención ni que nos llamen un medio chayotero o que estamos haciendo clasismo a la inversa, juzgando a la gente millonaria solo por ser millonaria, vamos a tomar la postura de analistas turísticos.
Porque el problema no es que un funcionario tenga dinero. El problema es que tenga dinero, poder y una realidad completamente ajena a la de las personas para las que gobierna, y que nadie se atreva a preguntarle si esa distancia afecta su manera de tomar decisiones.
¿Cuánto cuesta promocionar a Puebla?
El presupuesto destinado a Turismo en Puebla para este año es de 421 millones para este año.
Algunos datos sobre los gastos en eventos este año son: el viaje a FITUR, que según MTP Noticias, costó 343 mil pesos por cinco funcionarios. Que, si consideramos que un vuelo a última hora –que debió ser planeado con más anticipación XD– puede salir en más de 30 mil pesos por persona y los hospedajes en Madrid, una de las ciudades más turísticas de España, baratos no son, no me parece descabellado. El tema vuelve a ser ¿qué más trajimos de Fitur, además de recuerditos?
En eventos, pantallas y producción para la presentación de las 12 rutas aéreas se gastaron 195 mil 680 pesos, de acuerdo con lo reportado por e–consulta. Aunque, entre cancelaciones de vuelos (Ixtapa –gran destino–, León y San Luis Potosí –otro destino desaprovechado–) y un aeropuerto en desarrollo, ¿estamos midiendo promoción por lo que hacemos o por lo que conseguimos? Sí, porque como lo dije en la columna Volando Bajo, el chiste no es presumir la apertura de rutas aéreas, sino mantenerlas y lograr que el poblano viaje y los vecinos de otros estados conozcan Puebla.
Entre ceremonia de entrega y recepción de estafeta, decoración de stands y creatividad y espectáculos, Puebla gastó 15 millones de pesos en el Tianguis Turístico de 2026, y se espera que en 2027, Puebla reciba una derrama de mil millones de pesos por dicho evento.
En cuanto a gastronomía, Puebla pagó inicialmente 8 millones de pesos para incorporarse a la Guía Michelin, según lo reportado en rueda de prensa por Carla. Pero, si Puebla paga para que Michelin venga, ¿cómo medimos o sabemos que la inversión regresó a Puebla?
Aún sobran cientos de millones del presupuesto de este año, pero no solo se trata de gastar y –en el mejor de los casos– rendir cuentas sobre cada peso. Se trata de demostrar por qué funcionaron esas inversiones. Hace un año, en entrevista con México Ruta Mágica, la propia secretaria hablaba de convertir a Puebla de un destino de paso a un destino completo. La pregunta ahora es cuánto hemos avanzado en esa dirección con cifras y hechos tangibles más que retóricos.
No se juzga la riqueza, se cuestiona la distancia
Tener dinero no debería ser un pecado. Tener patrimonio, haber nacido en una familia con posibilidades, haber construido empresas o incluso disfrutar de ciertos privilegios económicos tampoco tendría por qué descalificar a nadie para ocupar un cargo público. El problema empieza cuando la distancia entre quien toma las decisiones y quien vive las consecuencias de esas decisiones se vuelve tan grande que resulta difícil reconocer al ciudadano común en el escritorio del funcionario. No se trata de pedirle a un funcionario que haya vivido en pobreza para poder gobernar. Se trata de preguntarle si conoce la realidad de las personas para las que gobierna y si sus políticas responden a ella.
Porque gobernar no exige pobreza, pero sí exige sensibilidad. Y esa sensibilidad no siempre se aprende en una oficina, una universidad privada o un viaje internacional; muchas veces se adquiere entendiendo lo que significa elegir entre pagar el transporte o comprar comida, esperar hasta la quincena para resolver una emergencia, trabajar jornadas completas para alcanzar un ingreso que apenas permite sobrevivir o hacer rendir un salario que no alcanza para cubrir lo básico.
Por eso, el debate alrededor de la declaración patrimonial de Carla López-Malo no debería reducirse a cuánto cuestan sus relojes, sus joyas o sus propiedades. Al final, la pregunta no es cuánto dinero tiene una funcionaria. La pregunta es cuánto cuesta la maquinaria que dirige, qué resultados produce y qué tan cerca está de las personas para quienes se supone que trabaja, porque seamos honestos, ¿qué tan eficaz y sensible es la promoción turística cuando quienes la dirigen están muy alejados de la realidad económica de buena parte de la cadena turística?
