La frontera que permite a las organizaciones criminales transnacionales ampliar sus operaciones también puede convertirse en su principal punto débil. Esa es la lectura que planteó el embajador de Estados Unidos en México, Ronald Johnson, al destacar el nivel de cooperación que mantienen ambos gobiernos en materia de seguridad.
En un mensaje publicado el 18 de agosto, Johnson coincidió con el secretario de Seguridad y Protección Ciudadana, Omar García Harfuch, quien había señalado durante la 40ª Conferencia Internacional para el Control de Drogas (IDEC), celebrada en Buenos Aires, que las organizaciones criminales operan más allá de las fronteras y que la respuesta de los gobiernos no puede ser aislada.
“Cuanto más fuerte es nuestra cooperación, más débiles se vuelven estas organizaciones y logramos más resultados”, sostuvo el diplomático, al afirmar que autoridades de México y Estados Unidos comparten información, coordinan operaciones y trabajan “hombro con hombro” para desmantelar las redes criminales.
La frontera, del problema al punto débil
La idea planteada por Johnson parte de una característica central del crimen organizado actual: sus estructuras no se limitan a un solo territorio.
Las organizaciones criminales transnacionales utilizan distintos puntos de la frontera para desarrollar actividades relacionadas con el tráfico de drogas, armas, personas y recursos financieros. Para los gobiernos, esto obliga a que las investigaciones tampoco se detengan en los límites territoriales.
Por ello, el embajador sostuvo que la operación transfronteriza de los grupos criminales puede convertirse en una vulnerabilidad cuando México y Estados Unidos comparten inteligencia y coordinan acciones.
El planteamiento coincide con una estrategia que ambos gobiernos han venido reforzando durante 2026 y que contempla mayor intercambio de información entre agencias de seguridad.
I concur with Secretary @OHarfuch: transnational criminal organizations operate across borders—and that is also one of their greatest vulnerabilities. Under the leadership of @POTUS @realDonaldTrump and President @ClaudiaShein, our authorities are sharing information,… https://t.co/uXkauFQtzz
— Embajador Ronald Johnson (@USAmbMex) August 18, 2026
Harfuch destaca resultados de la cooperación
El mensaje de Johnson ocurrió después de la participación de García Harfuch en la conferencia internacional contra las drogas en Buenos Aires.
De acuerdo con información difundida tras su participación, el secretario mexicano destacó que la cooperación internacional ha permitido trasladar a Estados Unidos a 92 objetivos de alto impacto, localizar y detener en México a personas buscadas por otros países y avanzar en el desmantelamiento de infraestructura utilizada para producir drogas sintéticas.
También señaló afectaciones a las redes financieras, logísticas y operativas de organizaciones criminales transnacionales, un frente que se ha convertido en uno de los principales componentes de la cooperación bilateral.
El encuentro con autoridades estadounidenses ocurre además en un momento en el que México y Estados Unidos han buscado mantener abiertos los canales de coordinación en seguridad, pese a las diferencias políticas que han surgido en otros ámbitos de la relación bilateral.
En Buenos Aires, Argentina, me encuentro participando en la Conferencia Internacional para el Control de Drogas, donde compartimos los resultados de la Estrategia Nacional de Seguridad que encabeza la Presidenta @Claudiashein y que ha fortalecido las capacidades de inteligencia,… pic.twitter.com/kqGn1H6gpX
— Omar H Garcia Harfuch (@OHarfuch) August 18, 2026
Inteligencia, armas y operaciones binacionales
La cooperación que defiende Johnson no se limita al intercambio de declaraciones.
En julio, durante la celebración por el 250 aniversario de la Independencia de Estados Unidos, el embajador aseguró que la coordinación entre ambos países había producido resultados concretos en seguridad, entre ellos decomisos de drogas y armas, intercambio de información y operaciones contra organizaciones criminales.
En esa ocasión, Johnson afirmó que la frontera común atravesaba uno de sus periodos de mayor seguridad y destacó una reducción de 35% en las muertes por sobredosis en Estados Unidos, además de decomisos de armas y drogas y acciones mexicanas contra laboratorios clandestinos.
La Embajada estadounidense también ha señalado que la colaboración incluye acciones contra el tráfico de armas, uno de los temas que Washington considera prioritarios dentro de la relación de seguridad con México.
Una cooperación que también ha tenido tensiones
El énfasis de Johnson en trabajar conjuntamente ocurre mientras la relación bilateral atraviesa momentos de tensión política.
En junio, el propio embajador llamó a evitar que la lucha contra los cárteles se convirtiera en una disputa política y sostuvo que la seguridad debía ser un objetivo compartido. “La lucha contra los cárteles debe unirnos, no dividirnos”, planteó entonces.
La presidenta Claudia Sheinbaum, sin embargo, respondió que los diplomáticos deben respetar los asuntos internos de México y pidió que el representante estadounidense se concentrara en los temas de la relación bilateral.
Esto muestra que la cooperación en seguridad convive con una relación en la que persisten diferencias sobre soberanía, seguridad fronteriza y la manera en que Estados Unidos aborda los problemas relacionados con los cárteles mexicanos.
El objetivo: golpear las redes, no sólo a sus integrantes
El mensaje de Johnson coloca el foco en una transformación de la estrategia contra el crimen organizado: no sólo perseguir a los líderes de los grupos criminales, sino afectar las redes que permiten que continúen operando.
Eso implica seguir rutas de dinero, logística, armas, producción de drogas e información entre ambos lados de la frontera.
Para Washington y Ciudad de México, la lógica es que una organización que depende de una estructura que opera en varios territorios también queda expuesta cuando las autoridades de esos países intercambian inteligencia y actúan de manera coordinada.
Johnson insistió precisamente en esa idea al señalar que una mayor cooperación genera organizaciones criminales más debilitadas y mejores resultados para ambos países.
Así, mientras México busca mantener su postura de cooperación sin subordinación, Estados Unidos apuesta por profundizar el intercambio operativo para enfrentar a grupos que, por su propia naturaleza, no reconocen fronteras.
