Recientemente la presidenta estatal del PRI, Xitlalic Ceja García, ha demostrado que gobierna este partido en “un mundo de fantasía”, con una clara nostalgia a las viejas glorias del tricolor, pero sin entender que dicha fuerza política está al borde de la extinción.
Hace un par de días ha dicho literalmente que Morena, el PAN y MC, se arrebatan a los liderazgos priistas para llevarlos a sus filas y buscar convertirlos en candidatos en 2027. Sostuvo que en algunos casos lo hacen por la vía del convencimiento y en otros mediante amenazas.
No cabe duda de que con esa expresión, la dirigente no entiende que el tricolor está a un paso del colapso y que a nadie le importa lo que ocurre en el Revolucionario Institucional.
Una muestra clara es la siguiente: de acuerdo con los datos oficiales del Instituto Estatal Electoral y correspondientes de los últimos comicios, en el 25% de los municipios del estado el PRI prácticamente no existe, pues su nivel de votación no llegó ni a los 100 sufragios en cada una de estas plazas.
O visto de otra manera, en 56 municipios no hubo más de 100 electores priistas.
En 18 municipios hay algo todavía más extremo: no se rebasó la cifra de 16 votos por cada demarcación. Eso significa que ni siquiera los candidatos del PRI a alcaldes, síndicos y regidores sufragaron por el tricolor.
En las tres principales ciudades del estado, el PRI no fue competencia: en la capital quedó en cuarto lugar, en Tehuacán llegó al sexto sitio y en San Martín Texmelucan en la quinta posición. En todos los casos la diferencia de sufragios es apabullante.
La situación en la capital es dramática: hasta hace 13 años, el PRI ganaba o perdía el gobierno de la capital con alrededor de 200 mil votos. En 2024, apenas pudo rebasar los 40 mil sufragios. Eso significa que 8 de cada 10 electores dejaron de seguir al Partido Revolucionario Institucional.
Morena superó al PRI por una diferencia de 271 mil votos, el PAN por 204 mil sufragios y Movimiento Ciudadano por 5 mil boletas en las urnas de la ciudad de Puebla, de acuerdo a los registros de la última contienda.
Los números que muestran con claridad que el PRI se está “borrando” del escenario electoral de Puebla son los siguientes: en la pasada elección en Axutla y Xicotlán nadie sufragó por el partido.
Mientras que en Chila de la Sal, Cohetzala, Ahuehuetitla, Tepemaxalco, San Martín Totoltepec y Coatepec, solo hubo entre 1 y 2 votos a favor del tricolor.
En Tlaxco el PRI sacó 5 votos, en Tepango de Rodríguez, 8; en Zapotitlán de Méndez, 10; en Tuzamapan de Galeana, 9; en La Fragua, 16; en Atzala, 4; en Cuayuca de Andrade, 11; en Ixcamilpa de Guerrero, 9; en San Pedro Yeloixtlahuaca, 9; en Totoltepec de Guerrero, 4; en Xayacatlán de Bravo, 5, y en Xochiltepec, 8.
Los anteriores números son muy representativos de la crisis del PRI por un dato esencial: las planillas de candidatos a presidente municipal, síndico y regidores, en muchos municipios, tienen un mínimo de 16 miembros, incluyendo a los propietarios y suplentes.
Eso significa que en tales municipios ni siquiera los candidatos del PRI votaron por el PRI.
Donde hubo uno o dos votos, significa que ni la esposa o esposo, hermanos, hijos o padres de los candidatos priistas sufragaron por los abanderados del tricolor.
Una situación más vergonzante es que el proceso electoral de 2024 fue “la tumba” del Partido de la Revolución Democrática, pues perdió el registro por no alcanzar un mínimo del 3% de la votación total. Sin embargo, el PRD en varios municipios sacó más sufragios que el PRI o incluso le salvó “el pellejo”.
En Tlahuapan, que es uno de los 32 municipios en que ganó el PRI, en realidad el tricolor fue arrasado por una diferencia de 960 votos por Morena, pero debido a que el PRD le aportó a la candidata priista la cifra de mil 421 sufragios pudo quedar en el primer lugar de la contienda.
En Yaonáhuac, donde no hubo alianza entre el PRI y el PRD, el tricolor llegó a la ridícula cifra de 108 votos y el partido del sol azteca arrasó con 2 mil 159 sufragios, lo cual le permite encabezar el ayuntamiento de esa demarcación.
Con estos resultados queda claro que a nadie le interesa llevarse lo poco que queda del PRI.
