Se dice que en el Comité Ejecutivo Nacional (CEN) del PRI está muy avanzada la idea de que la única opción para competir por la alcaldía de la ciudad de Puebla es la diputada local Delfina Pozos Vergara, pues fuera de ella, no hay ninguna otra figura en este partido que tenga posibilidades de salir a la escena electoral.
Prácticamente hay un espacio desierto en el tricolor. Muchos aspirantes se han empezado a anotar para buscar las postulaciones a alcaldes y diputados de diferentes regiones del estado, a excepción de la capital, en donde la falta de liderazgos sólidos en el partido ha llevado que después de Pozos Vergara nadie esté interesado en la candidatura de la ciudad de Puebla.
Ante ese panorama se sabe que la legisladora ya ha sido convocada a tres reuniones en el CEN priista para empezar a definir su posible equipo de campaña y analizar el escenario electoral de la capital.
Sin duda alguna, Pozos se ha ganado ese lugar, no solamente porque es la única legisladora del PRI en el estado, sino porque es la voz más crítica de toda la oposición en Puebla. Desde que inició su labor en el Congreso local ha mantenido una constante confrontación de ideas con los gobiernos de la 4T y con la empresa Concesiones Integrales.
Además de ser una mujer que se ha forjado en la lucha electoral. Antes de ocupar una curul en el Poder Legislativo, fue dos veces candidata del tricolor y aunque fue derrotada, dio fuertes peleas en las urnas.
En 2018 contendió por una diputación local en el Distrito 3 de Zacatlán y quedó en el segundo lugar, con 21 mil votos, en contra de los 29 mil de Raúl Espinoza Martínez, el abanderado de la entonces alianza del PAN, el PRD y Movimiento Ciudadano. Ese resultado tiene su mérito ya que la priista se enfrentó al poderoso aparato del morenovallismo.
Tres años más tarde volvió a competir, ahora en el Distrito 8 de Ciudad Serdán, en donde volvió a quedar en la segunda posición, al obtener una votación muy copiosa de 72 mil sufragios, aunque acabó siendo superada por una diferencia de 7 mil tantos de Odette Almazán Muñoz, quien era la aspirante de la 4T.
Ahora es pertinente preguntarse: si se concreta su candidatura en 2027, ¿cuál es el alcance que podría tener Delfina Pozos en la disputa por el gobierno de la capital?
Siendo realistas, el PRI no tiene ninguna posibilidad de acercarse a un primero o segundo lugar de la elección.
Lo que Delfina Pozos puede hacer es solamente salir a rescatar al PRI para que no caiga en el riesgo de la desaparición como partido político local.
Es la única meta alcanzable.
La crisis del tricolor es tan avanzada que el partido está a un paso de la extinción.
Solo hay que revisar los números de la catástrofe tricolor, de la siguiente manera:
La última elección importante del PRI fue hace 19 años y en el transcurso de casi dos décadas, el tricolor perdió más del 85% de su votación.
En 2007 ocurrió el último triunfo priista en la capital, que fue encabezado por Blanca Alcalá Ruiz –quien ya renunció al tricolor y ahora está en el PAN– al obtener 224 mil 538 votos, una cifra equivalente al 50.65% del total de sufragios emitidos en esa ocasión.
Los dos siguientes candidatos del PRI todavía mantuvieron resultados competitivos, pero sin poder ganar. Mario Montero Serrano en 2010 consiguió 201 mil sufragios. Mientras que Enrique Agüera Ibáñez, en 2013, logró 198 mil 188 votos, que eran equivalentes al 40.31% de las boletas que llegaron a las urnas.
La crisis estalló en el proceso electoral de 2018, en el cual el PRI empezó a ser borrado de la lucha por el poder político. En esa oportunidad el aspirante priista Guillermo Deloya Cobián obtuvo un penoso resultado de 74 mil votos.
Ese pírrico resultado no se le puede endosar a Deloya Cobián, sino era ya el reflejo de un desbordado crecimiento del llamado anti-priismo de la población.
Antes y después de la elección de 2018, las encuestas ya reflejaban que 6 de cada 10 electores expresaban que el partido por el cual nunca votarían era por el PRI.
En 2021 se ocultó esa crisis debido a que el PRI hizo alianza con el PAN en torno a la candidatura del panista Eduardo Rivera Pérez, quien ganó la alcaldía de la Angelópolis.
Hace cinco años el PRI ya era “un enfermo grave”. El tricolor le aportó a Eduardo Rivera la insignificante cantidad de poco menos de 50 mil sufragios, que era equivalente al 8% de la votación total.
Visto de otra manera, el tricolor en 2021 perdió el respaldo de alrededor de 173 mil electores en comparación con la contienda que ganó Blanca Alcalá en 2007.
Hace dos años el PRI “entró a terapia intensiva y no ha salido”. En la elección de 2024, el tricolor le generó al entonces candidato Mario Riestra Piña, quien fue postulado por el PRIAN, una cantidad de votos que no llega a los 40 mil sufragios.
