Con las reglas que aprobó el Consejo Nacional de Morena –el pasado fin de semana– prácticamente se reduce a seis meses el periodo que tendrán los aspirantes a la candidatura a alcalde de la ciudad de Puebla para ganar simpatías, aceptación popular y lograr negociaciones a su favor. Con ello, la contienda prácticamente se cierra a tres figuras: el actual edil José Chedraui Budib; el diputado federal Alejandro Carvajal Hidalgo y la secretaría de Bienestar, Laura Artemisa García Chávez.
De acuerdo con el esquema que se votó en el órgano de gobierno del partido Movimiento Regeneración Nacional, el próximo 21 septiembre se registrarán quienes busquen la nominación y, después, se aplicará una encuesta que medirá la cercanía con la gente de cada uno de los aspirantes, qué tanto son conocidos por el electorado en general, y el trabajo territorial que han realizado entre las bases morenistas.
Todo hace suponer que, aunque en septiembre apenas es la etapa del registro, para esa fecha ya se tendrá decidido quién será la abanderada o abanderado de la 4T para competir por la alcaldía de la capital, que es el principal cargo de elección popular que estará en juego en la contienda del próximo año.
Se sabe que la intención es que únicamente haya un solo aspirante que se anote en el proceso interno de Morena y, de esa manera, evitar una confrontación entre los grupos domésticos de la 4T.
Esa situación plantea que las encuestas para encontrar al ungido o la ungida se aplicarán entre finales de agosto y principios de septiembre, para de esa manera decidir quién será el coordinador(a) territorial de la ciudad de Puebla, que es el cargo previo que se le dará a quien vaya a ser el abanderado que contenderá en las votaciones de junio de 2027.
Ha trascendido que, por una determinación tomada desde Palacio Nacional, todas las candidaturas a gobernadores, diputados federales y alcaldes de las capitales, o de las ciudades más grandes, se decidirán por los resultados de las encuestas.
Es decir, se les dará mayor peso a los estudios de opinión pública que a las negociaciones políticas.
Por esa razón se puede observar –desde ahora– que hay otros tres aspirantes que no les va a alcanzar para pelear la postulación por la alcaldía de la capital del estado, pues sus grados de popularidad están bajos o tienen muchos negativos.
Son los casos de la exalcaldesa de la capital Claudia Rivera Vivanco; el coordinador del Gabinete estatal, José Luis García Parra, y de Gabriela Sánchez Saavedra, quien es la titular de la Secretaría de Deporte y Juventud y una destacada pugilista, ampliamente conocida como “La Bonita” Sánchez.
Claudia Rivera Vivanco aparece bien en las encuestas, es una figura muy conocida de la 4T en el municipio de Puebla, pero al mismo tiempo viene cargando con un índice muy alto de aspectos negativos que le dejó el desgaste de haber sido la primera edil de la 4T en la capital y no haber tenido un buen desempeño en ese cargo.
José Luis García Parra tiene una poderosa y amplia campaña de propaganda a su favor, con la colocación de espectaculares y pantallas luminosas, pero no es una figura con presencia popular y con las bases de la 4T.
Gabriela Sánchez goza de un alto grado de popularidad por su actividad deportiva, pero no se le observa –por ahora– como una figura que hable de política o de problemas del municipio de Puebla.
A los dos últimos personajes se le ve como figuras que podrían tener un crecimiento electoral a largo plazo o ser buenos aspirantes a legisladores en los próximos comicios.
De los que sí tienen posibilidades de colarse a la disputa final de la candidatura, estos son los retos que deben vencer:
José Chedraui Budib tiene que ofrecer resultados muy positivos de gobierno en los siguientes meses, mostrando cuál es el sello personal de su gestión, no solamente arreglando el desorden que dejó la anterior administración municipal. Tiene a su favor una imagen positiva como edil. En contra, que al electorado no le gusta la reelección.
Alejandro Carvajal Hidalgo debe crecer en popularidad, sobre todo en aquellos sectores de la población que no tiene identificación con Morena. Su principal fortaleza es que es visto como una figura surgida del movimiento obradorista y de la lucha social con El Barzón.
Laura Artemisa García Chávez ha venido remontando y ha crecido en las encuestas, en mucho por el fuerte despliegue propagandístico que hay a su alrededor. Tiene como principal desventaja que no es cercana a las bases de la 4T y se le ve como la propuesta “oficialista” para lograr la postulación. A su favor operan factores como es gozar de la simpatía del sector magisterial –en donde ha sido dirigente sindical– y no la persigue ningún escándalo de corrupción o abuso de poder.
