Un tiroteo en la escuela secundaria Debsirin Nonthaburi, en la provincia de Nonthaburi, al noroeste de Bangkok, dejó siete personas muertas y 15 heridas, de acuerdo con el balance inicial difundido por las autoridades locales.
Entre las víctimas mortales se encontraban tres profesores y tres estudiantes, además del presunto autor del ataque, un alumno de la propia institución que posteriormente murió. Dos de las personas heridas fueron reportadas en estado grave.
El ataque ocurrió durante la mañana del viernes 7 de agosto, cuando se escucharon disparos dentro del plantel ubicado en el distrito de Bang Kruai. La policía desplegó unidades especiales y acordonó la zona mientras profesores y personal escolar evacuaban a los estudiantes hacia lugares seguros.
El atacante era estudiante de la propia escuela
Las primeras investigaciones identificaron al presunto agresor como un estudiante adolescente de la escuela, identificado en distintos reportes como alumno de nivel Mathayom, equivalente a la educación secundaria.
Los disparos comenzaron aproximadamente entre las 9:30 y 9:50 de la mañana, hora local. Ante la emergencia, policías y equipos de rescate ingresaron al área para localizar al atacante y atender a las víctimas.
Alrededor de las 11:00 horas, las autoridades confirmaron que el estudiante había muerto dentro del plantel. La policía informó posteriormente que el adolescente se quitó la vida.
La investigación permanece abierta y las autoridades todavía trabajan para establecer con precisión qué motivó el ataque.
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El arma pertenecía al abuelo del adolescente
Uno de los principales puntos de la investigación es cómo el menor tuvo acceso al arma utilizada.
La policía informó que se trataba de una pistola CZ calibre 9 milímetros registrada a nombre de su abuelo. Las autoridades investigan cómo el adolescente pudo tomar el arma de la vivienda y de dónde obtuvo la munición.
La información oficial señala que el joven vivía con sus abuelos paternos en una zona residencial de Nonthaburi.
De acuerdo con la policía, los dos abuelos fueron encontrados muertos en su vivienda antes del ataque en la escuela. Las autoridades creen que fueron asesinados con la misma arma utilizada posteriormente en el plantel.
Por ello, el número total de personas fallecidas relacionadas con el episodio es superior al balance inicial de siete muertos reportado para el ataque escolar.
La respuesta policial
Tras los primeros disparos, las autoridades cerraron los accesos a la escuela y desplegaron elementos de la policía provincial y de la unidad especial Arintaraj 26.
Los profesores y trabajadores del plantel participaron en la evacuación de los alumnos mientras los equipos médicos trasladaban a los heridos a hospitales cercanos.
La policía pidió además a la población mantenerse alejada de la zona y evitar transmitir en directo las operaciones de seguridad, con el objetivo de no poner en riesgo a los estudiantes ni a los agentes que participaban en la búsqueda.
Gobierno de Tailandia promete endurecer el control de armas
El primer ministro y ministro del Interior de Tailandia, Anutin Charnvirakul, ordenó reforzar la aplicación de las restricciones sobre la portación de armas de fuego.
Anutin calificó el ataque como una tragedia para la sociedad y sostuvo que las autoridades deben impedir que las armas lleguen a personas que puedan utilizarlas para cometer actos violentos.
El mandatario señaló que los ciudadanos no deben portar armas fuera de sus viviendas, salvo en las circunstancias autorizadas por la ley, y pidió a las autoridades locales actuar contra quienes incumplan estas restricciones.
“No podemos permitir que esto ocurra”, afirmó el primer ministro al referirse a la necesidad de reforzar la prevención.
Anutin también advirtió que el impacto de un ataque de este tipo no termina con las víctimas físicas, pues los estudiantes, profesores y familias que sobreviven pueden enfrentar consecuencias psicológicas de largo plazo.
Tailandia vuelve a enfrentar el problema de la violencia armada
El tiroteo de Nonthaburi reavivó el debate sobre el acceso a armas de fuego y la violencia juvenil en Tailandia, un país que ha registrado varios ataques de alto impacto en los últimos años.
Entre los antecedentes más graves se encuentra la masacre de Nakhon Ratchasima en febrero de 2020, cuando un soldado mató a 30 personas e hirió a más de 50 antes de ser abatido.
En octubre de 2022, un expolicía atacó una guardería en Nong Bua Lamphu, en uno de los episodios más mortíferos registrados en el país: 38 personas murieron.
En octubre de 2023, otro adolescente de 14 años abrió fuego en el centro comercial Siam Paragon, en Bangkok, donde dos personas murieron y cuatro resultaron heridas.
El nuevo ataque ocurre además meses después de otro tiroteo registrado en una escuela de Hat Yai, en la provincia de Songkhla, donde una directora murió tras resultar herida y varias personas fueron lesionadas.
Las cifras fueron cambiando durante la jornada
El número de víctimas evolucionó conforme avanzaron las labores de rescate y la identificación de los fallecidos.
El primer balance difundido por autoridades de Nonthaburi estableció siete muertos —tres profesores, tres estudiantes y el presunto atacante— y 15 heridos, dos de ellos graves.
Sin embargo, reportes posteriores de Reuters y The Nation elevaron las cifras, al contabilizar también las muertes ocurridas en la vivienda de los abuelos y actualizar el número de personas lesionadas. Reuters reportó posteriormente siete muertos y 23 heridos en el ataque y el episodio relacionado, mientras que The Nation informó de un balance posterior de ocho fallecidos y 22 heridos, con nueve personas graves.
Esta diferencia responde a que las autoridades fueron actualizando el saldo durante la jornada y a que algunos recuentos incluyen las muertes registradas antes del ataque en la escuela.
Investigación busca determinar el motivo
La policía tailandesa señaló que todavía no existe una conclusión definitiva sobre el motivo.
El portavoz de la Policía Real de Tailandia, Trairong Phiwphan, explicó que los investigadores deben reconstruir el comportamiento del adolescente, sus circunstancias personales y lo ocurrido antes del ataque para establecer qué desencadenó la violencia.
Mientras continúan las investigaciones, las autoridades han desplegado equipos de apoyo psicológico para estudiantes, profesores y otras personas afectadas por el tiroteo.
El caso vuelve a colocar sobre la mesa una pregunta que Tailandia enfrenta desde hace años: cómo impedir que las armas de fuego lleguen a menores y personas capaces de utilizarlas para perpetrar ataques masivos.

