La Comisión Permanente del Congreso de la Unión aprobó este miércoles 19 de agosto la renuncia de Mónica Aralí Soto Fregoso como magistrada de la Sala Superior del Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF), por lo que dejará formalmente el cargo el próximo 31 de agosto de 2026.
La decisión fue avalada con 26 votos a favor, cinco en contra y cinco abstenciones. La mayoría correspondió a legisladores de Morena, PT y PVEM, mientras que PAN, PRI y Movimiento Ciudadano registraron votos en contra y abstenciones.
La aprobación ocurrió después de que Soto presentara su renuncia el pasado 17 de agosto y anunciara públicamente que había decidido concluir anticipadamente su etapa en el máximo órgano jurisdiccional electoral del país.
Soto habla de cerrar un ciclo
Durante el anuncio de su salida, la magistrada explicó que su decisión obedece a motivos personales y familiares, además de considerar cumplido el compromiso que asumió durante su trayectoria profesional.
“Treinta años da para cerrar un ciclo”, expresó Soto al comunicar su decisión, en referencia a su trayectoria dentro de las instituciones electorales. También sostuvo que había asumido y cumplido un compromiso con su país, con el Tribunal y con su familia.
Soto llegó a la Sala Superior en noviembre de 2016 y originalmente fue designada para un periodo de nueve años. Posteriormente, las modificaciones derivadas de la reforma judicial extendieron los periodos de las magistraturas que integraban el Tribunal.
La propia información oficial del TEPJF señala que Soto acumulaba 32 años de experiencia en materia electoral, 19 de ellos como impartidora de justicia, y que presidió el Tribunal del 1 de enero de 2024 al 31 de octubre de 2025.
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Oposición cuestiona la renuncia
El principal punto de controversia durante la sesión de la Comisión Permanente fue el requisito constitucional de que las renuncias de magistraturas electorales procedan únicamente por causa grave.
Legisladores de oposición cuestionaron que los motivos personales y familiares expuestos por Soto fueran suficientes para cumplir con esa condición y señalaron que la salida anticipada debía analizarse bajo los parámetros establecidos en la Constitución.
La discusión no se limitó al Congreso. El ministro en retiro Javier Laynez Potisek también cuestionó públicamente la salida anticipada y advirtió sobre una posible tensión con el marco constitucional que regula la separación de las magistraturas electorales.
A pesar de los cuestionamientos, la Comisión Permanente aprobó la renuncia y estableció como fecha efectiva de separación el 31 de agosto.
¿Qué pasará con la vacante?
La salida de Soto abre ahora otro frente: la integración de la Sala Superior del TEPJF.
El Tribunal está constitucionalmente integrado por siete magistraturas. Con la salida de Soto, y después de la renuncia de Janine Otálora Malassis en octubre de 2025, la Sala Superior quedará con cinco integrantes en funciones.
El problema es que el nuevo marco constitucional derivado de la reforma judicial no establece con claridad un procedimiento para cubrir una vacante anticipada como la que dejará Soto, situación que ha generado dudas entre especialistas y actores políticos.
El coordinador de Morena en la Cámara de Diputados, Ricardo Monreal, sostuvo que el Tribunal puede continuar funcionando con cinco magistraturas y señaló que las elecciones de 2027 no contemplarán la renovación de la Presidencia de la República, por lo que consideró que la salida no impediría la operación del órgano.
No obstante, el hecho de que la Sala Superior opere con una integración reducida adquiere relevancia ante la proximidad del proceso electoral de 2027, en el que el TEPJF tendrá que resolver las controversias que lleguen a su jurisdicción.
Una salida en medio de la transformación judicial
La renuncia de Soto ocurre en un momento de profunda transformación del Poder Judicial y de las instituciones electorales, luego de la reforma que modificó el esquema de elección y permanencia de las personas juzgadoras.
La magistrada encabezó el TEPJF durante parte del proceso electoral de 2024, uno de los más relevantes de la historia reciente del país. Después dejó la presidencia del órgano, mientras continuó como integrante de la Sala Superior.
En febrero de 2026, cuando todavía formaba parte del Tribunal, Soto defendió públicamente algunas de las decisiones adoptadas por la Sala Superior durante la elección de 2024. En particular, sostuvo que el TEPJF debía aplicar la Constitución y rechazó las críticas de sectores opositores que pretendían que el órgano modificara criterios utilizados en procesos electorales anteriores.
Más recientemente, en julio de 2026, la Sala Superior también resolvió asuntos relacionados con la vida interna de Morena, entre ellos la validez de reformas estatutarias aprobadas por ese partido.
Una magistratura menos rumbo a 2027
Con la aprobación de la Comisión Permanente, Mónica Soto dejará el TEPJF dos años antes de la fecha hasta la que se había extendido su permanencia como consecuencia de la reforma judicial.
Su salida no representa solamente el cierre de una carrera de casi una década en la Sala Superior. También deja pendiente una discusión institucional: cómo se cubrirá la vacante y bajo qué reglas se garantizará la integración completa del máximo tribunal electoral.
Por ahora, la renuncia ya fue avalada y surtirá efectos el 31 de agosto de 2026. El siguiente capítulo será determinar qué ocurrirá con la magistratura que queda vacante y cómo impactará esta nueva composición del TEPJF en la preparación y resolución de los asuntos del proceso electoral de 2027.
