La semana pasada se dio a conocer una lista de aspirantes del albiazul a la candidatura a la Presidencia Municipal de Puebla.
Entre los nombres hay varios personajes conocidos, como la vieja guerrera Ana Teresa Aranda Orozco, Pily Morán, esposa de Felipe Velázquez, quien fuera secretario de Desarrollo Urbano con Eduardo Rivera, así como otros personajes como Ricardo Gali o Jorge Aguilar Chedraui, solo por mencionar algunos. Sin embargo, las únicas que tienen verdaderas posibilidades son la actual diputada federal del albiazul Liliana Ortiz Martínez y la también legisladora Genoveva Huerta Villegas.
¿Por qué solo estas dos mujeres tienen posibilidades reales? En primer lugar, porque el tema de género juega a su favor. Acción Nacional tiene más de 35 años de no postular a una mujer a un puesto de elección popular como lo es la alcaldía de Puebla, precisamente desde Ana Teresa Aranda.
Debido a esto, es muy probable que por tema de género se impulse la dominación de una persona de sexo femenino para evitar, además, cualquier posible impugnación.
La baraja se reduce aún más cuando se analiza y se revisa la conformación de los actuales grupos del albiazul en Puebla capital, siendo dos las corrientes hegemónicas.
El tradicional Yunque encabezado por un sector de la derecha poblana que tiene como su representante político a Lalo y del otro lado, a sus antagonistas comandados por lo que aún queda de lo que fue el morenovallismo que no migró a Morena, representado por el actual dirigente estatal, Mario Riestra Piña.
Bajo esta óptica, la lucha por la candidatura a la Presidencia Municipal de Puebla se circunscribe únicamente a Liliana Ortiz, esposa de Lalo, contra Genoveva Huerta, que tiene el apoyo del Riestra y algo de lo que queda del morenovallismo.
Pero incluso, los dos grupos hegemónicos al interior del albiazul tienen sus aspectos sui generis, y son seguidos de cerca también por los dos bloques más fuertes al interior de Morena, el municipal con Pepe Chedarui a la cabeza y el estatal del gobernador Armenta.
Y es aquí en donde las cosas se ponen todavía más interesantes, porque ambos grupos también apoyan a diferentes bloques o tienen intereses encontrados.
El operador de lujo del alcalde capitalino Pepe Chedarui y hombre fuerte de su administración, Francisco Rodríguez Álvarez, mejor conocido como “Franco”, le debe en gran parte su carrera política a Eduardo Rivera, ambos como miembros del Yunque.
En 2013, Lalo impulsó al entonces expresidente del Consejo Coordinador Empresarial de Puebla (CCE), Franco Rodríguez, para contender por una diputación local por Puebla capital como cuota del Yunque dentro del entonces morenovallismo hegemónico.
Franco ganó y llegó a ser parte de la Legislatura local, en donde coincidió entre otros con Pepe Chedarui y Sergio Salomón, con quienes trabó una gran amistad, misma que se mantiene hasta nuestros días.
Para nadie es un secreto que Franco en 2024 operó con Eduardo Rivera, la caída de Mario Riestra en la elección de Puebla capital, en donde el yunquista y su equipo sacaron las manos para beneficiar al actual edil capitalino Pepe Chedarui, quien se alzó con el triunfo con 15 puntos de ventaja sobre el panista.
Los vasos comunicantes entre Lalo Rivera y Franco Rodríguez, es el actual coordinador de regidores, Carlos Montiel Solana, también expresidente del CCE en Puebla.
Para nadie es un secreto que los Montiel (Carlos y Pablo) siempre han estado al servicio de los Rodríguez (Pablo, Herberto y su primo Franco), todos hijos de fundadores del Yunque.
Es así como la candidata del actual grupo en el poder dentro de la Comuna es, sin duda, Liliana Ortiz, la esposa de Eduardo Rivera, con quien se puede llegar a acuerdos, si es que Pepe Chedarui logra amarrar, como todo parece indicar, la reelección.
Es el mejor de los escenarios para el actual edil capitalino, que Liliana gane la candidatura del PAN a la alcaldía de Puebla y sea su rival en las elecciones del próximo año, para volver a hacer acuerdos políticos con el Yunque.
Solo les estorban Riestra y Genoveva, quienes mantienen el control del PAN y tienen amplias posibilidades de ganar en la interna, siempre y cuando la elección sea solo entre militantes.
Este es el escenario actual. Desde Palacio Municipal “El Charlie Hall se han prendido ya las veladoras” para que la candidata sea Liliana. El Yunque siempre gana perdiendo.
