Al interior del Comité Directivo Estatal del PAN andan sufriendo por dinero, presupuestos ajustados, juicios laborales, comités municipales sin recursos. Mientras ven pasar el cheque de 16 mil pesos quincenales para una tal Christian Laffitte, que ni panista es y a quien nunca ven en la jornada laboral.
No la han visto en los pasillos del Comité porque, en realidad, Christian Laffitte trabaja para la empresa MKTConsultingMX, con la que, aseguran, el partido blanquiazul lleva a cabo la campaña negra en contra de los gobiernos de Alejandro Armenta y Pepe Chedraui.
Fuentes al interior del PAN, consultadas por Ambas Manos, facilitaron los comprobantes fiscales que prueban que Laffitte cobra 16 mil 040 pesotes cada quincena. Mientras, los sueldos mensuales del resto de trabajadores están topados en 9 mil pesos.
En su perfil de Instagram, Christian no esconde su trabajo para la consultora. Con el pago directo a ella, Mario Riestra esconde que financia con dinero público la campaña contra Armenta que ha intentado, sin éxito, endilgar al Yunque.
Ahorita, Riestra anda de vacaciones por Estados Unidos y en Canadá, a donde ha asistido también a diferentes partidos de la Copa del Mundo.
Pero, al regresar, no solo enfrenta la debacle del partido de cara al proceso electoral del 2027, sino una gran cantidad de problemas internos.
Además de la inconformidad que empieza a permear por el pago de nómina, también se dieron cuenta de que nunca se contrató a alguna empresa para la pinta de bardas. Las mal pintaron, porque no son expertos, empleados del PAN estatal y obligan también a los comités al interior del estado a hacerlo.
Igual están por estallar los comités municipales, pues más del 30% de ellos no ha recibido el financiamiento mensual que les corresponde este año, porque “no han llevado a cabo su comprobación”.
Otro problema es el de alrededor de diez juicios laborales que promovieron trabajadores de la antigua administración y cuya conclusión ni está cerca ni será alentadora.
Así, la nómina sucede quincena a quincena con discrecionalidad.
Todo mientras Riestra y su familia se dan la “gran vida”, unos en el norte del continente y otros en España, fingiendo “enfermedad” para seguir cobrando su sueldo.
Pobres empleados, pobres panistas.


