A partir de los primeros días de noviembre iniciará formalmente el urgente proceso de renovación de liderazgos y actitudes al interior del PRI poblano.
Tal y como lo adelantara en su momento mi amigo Arturo Luna, sólo una sorpresa de proporciones mayúsculas podría evitar que Germán Sierra amarre su llegada a la presidencia del Comité Directivo estatal del tricolor.
Pero además, se ha confirmado que en los próximos días estará en Puebla el ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera Beltrán, quien participará en una comida pública que le organizan representantes de importantes sectores ligados al Revolucionario Institucional.
Asistirán empresarios, líderes sociales, pero sobre todo priistas que no están de acuerdo con el penoso papel que ha asumido su partido a partir de la llegada de Rafael Moreno Valle al poder.
El evento, servirá como una especie de termómetro que le permitirá medir al presidente electo y sus operadores políticos la pertinencia de nombrar a Fidel como delegado del CEN del PRI en Puebla, por lo menos durante la coyuntura del proceso electoral local del 2013.
En la lógica de Peña y su equipo, la falta de compromisos o simpatías de Herrera Beltrán con los distintos grupos que se mueven en el partido podría oxigenar la vida interna del PRI poblano, reorganizar alianzas, apretar tuercas y conformar un “todo” unido, disciplinado, pero sobre todo congruente con la propuesta electoral con la que competirán en todos los frentes en disputa el próximo año.
Lo anterior, conjuntado con el nombramiento de Germán, un perfil que para nada resulta cómodo para los intereses políticos del actual gobernador, son indicadores que nos hacen pensar que sí existe la intención real de cambiarle la cara al PRI local y que la transformación no será sólo de forma sino también de fondo.
De concretarse este par de movimientos se confirmaría el interés del próximo gobierno federal priista en obtener buenos resultados en la elección de Puebla, para pelearle palmo a palmo cada posición en juego a Rafael Moreno Valle.
Será una lucha de estructuras y de carteras en donde el más hábil políticamente saldrá ganador.
Mientras, hay algunos que ya preparan las maletas.
De plano no caben en los nuevos tiempos que se avecinan en el PRI.
En el colmo del absurdo, a pesar de su penoso papel les pagarán la factura colocándolos en puestos de medio pelo, pero potencialmente muy lucrativos en la próxima administración pública federal.
Penoso.
¿LA PINCHE SEÑAL?
La próxima semana estará en Puebla el líder nacional del PRI, Pedro Joaquín Coldwell.
No tiene programados eventos públicos.
Es más, su agenda es muy sencilla: viene única y exclusivamente a comer a la casa de José Chedraui Budib.
Imagínese los temas que se van a tratar.
Uff!
