Los nombres -y las reputaciones- de algunos alcaldes, exalcaldes y exfuncionarios poblanos comienzan a sonar muy fuerte en los pasillos de la Fiscalía Anticorrupción.
Los expedientes empiezan a consolidarse y lucen voluminosos.
Distintos ex presidentes municipales, exfuncionarios de ayuntamientos y titulares de organismos públicos en Puebla han comenzado a ser mencionados insistentemente, en medio de versiones que apuntan a posibles denuncias penales ante la Fiscalía Especializada de Combate a la Corrupción por presuntas irregularidades en el manejo de recursos públicos.
Entre los nombres que han comenzado a circular se encuentran: Isaac Rodríguez Ochoa, alcalde de Esperanza; Bernardo Arrubarrena García, exsecretario de Administración y Tecnologías de la Información del Ayuntamiento de Puebla; Isabel Vergara Tapia, presidenta municipal de Petlalcingo; Mario de la Rosa Romero, exalcalde de Amozoc; Hugo Tepox Paleta, exdirector del Organismo Operador de Agua en Cuautlancingo; Mundo Tlatlehui, exedil de San Andrés Cholula, y Edgar Moranchel Carreto, exdirector del Sistema Operador de Agua en Atlixco.
Hay más, pero los anteriores lucen como los casos más sólidos.
También están en la mira servidores y ex servidores públicos de otros municipios, como Chignahuapan, Coronango y Ocoyucan, dentro de versiones relacionadas con observaciones sobre el ejercicio de recursos públicos.
No es cacería de brujas.
Es cacería de corruptos.
La situación va en serio.
Y poco tiene que ver con razones electoreras: la instrucción es actuar conforme a la ley y no dejar cabo suelto en temas de corrupción, daño al erario, enriquecimiento muy explicable…
Pronto esto, todo esto, será noticia.
De paso, la Fiscalía encargada de estos arenosos temas va a legitimarse con acciones contundentes.
Y es que las versiones apuntan a una posible escalada hacia instancias ministeriales en materia anticorrupción.
Por ahora, no hay definiciones ni versiones públicas, pero sí un creciente ruido político alrededor de posibles movimientos legales.
Como diría el clásico:
¡Al tiempo!
