El expresidente cubano Raúl Castro Ruz, de 94 años, fue imputado formalmente por la justicia estadounidense por su presunta participación en el derribo de dos avionetas civiles de la organización Hermanos al Rescate (Brothers to the Rescue) en 1996, un incidente que costó la vida a cuatro pilotos estadounidenses.
El fiscal general interino de Estados Unidos, Todd Blanche, anunció los cargos este miércoles en Miami, en una ceremonia realizada en la Freedom Tower. La acusación incluye conspiración para dar muerte a ciudadanos estadounidenses, destrucción de aeronaves y cuatro cargos de asesinato. De ser declarado culpable, Castro enfrentaría una pena máxima de muerte o cadena perpetua.
“Por casi 30 años, las familias de cuatro estadounidenses asesinados han esperado justicia. Estos eran civiles desarmados que realizaban misiones humanitarias”, declaró Blanche.
“Estados Unidos y el gobierno del presidente Trump no olvidan a sus ciudadanos. Si matas a estadounidenses, te perseguiremos, sin importar quién seas ni el cargo que tengas”, añadió.
Blanche confirmó que existe una orden de arresto contra Castro y expresó su confianza en que el exmandatario comparezca ante la justicia estadounidense:
“Esta es una imputación, hubo una orden emitida para su arresto, así que esperamos que él aparezca aquí por su propia voluntad o por cualquier otra forma y vaya a prisión”, afirmó.
Junto a Castro, fueron imputados otros cinco altos mandos del régimen cubano: Lorenzo Alberto Pérez-Pérez, Emilio José Palacio Blanco, José Fidel Gual Barzaga, Raúl Simanca Cárdenas y Luis Raúl González-Pardo Rodríguez.
Los hechos se remontan al 24 de febrero de 1996, cuando dos avionetas Cessna fueron derribadas por cazas cubanos sobre aguas internacionales mientras realizaban labores de ayuda a balseros.
La imputación representa una escalada histórica en la presión de Washington contra el régimen de La Habana y reabre un caso que ha permanecido impune durante tres décadas. Las familias de las víctimas —Carlos Costa, Armando Alejandre Jr., Mario de la Peña y Pablo Morales— asistieron al acto en Miami. Hasta el momento no ha habido reacción oficial del gobierno cubano.
