El Cabildo de Puebla autorizó que el Gobierno estatal se encargue de la recaudación del impuesto predial en la capital, en un movimiento que busca abrir la puerta a recursos federales adicionales, pero que generó dudas por su posible impacto en la autonomía municipal.
La decisión, aprobada con 19 votos a favor en sesión extraordinaria, habilita a la Secretaría de Planeación, Finanzas y Administración de Puebla para operar el padrón y ejecutar el cobro del impuesto. A cambio, el estado retendrá un 5% de lo recaudado por el servicio, mientras que el resto seguirá ingresando a las arcas municipales.
El convenio permite que Puebla capital acceda por primera vez a una parte del Fondo de Fomento Municipal, un incentivo federal condicionado a este tipo de esquemas. El acceso podría traducirse en entre 20 y 30 millones de pesos adicionales para el Ayuntamiento.
La mayoría morenista en el Cabildo sostuvo que el beneficio económico y la posibilidad de mejorar la eficiencia en la cobranza justifican el acuerdo. Sin embargo, la oposición cuestionó el costo político y administrativo de la medida.
El regidor Carlos Montiel Solana, al votar en contra advirtió que el esquema traslada al estado una función clave del municipio. A su juicio, no solo se paga por el servicio de recaudación, sino que se establece un precedente de intervención estatal en una fuente directa de ingresos municipales.
El convenio se apoya en cambios recientes a la legislación estatal que permiten este tipo de coordinación, bajo el argumento de facilitar el acceso de los municipios a participaciones federales.
