Somos MX es un partido que acaba de nacer y ya está destinado a morir, a no pasar del proceso electoral de 2027. Es decir, en la contienda que se avecina tendrá su debut y despedida. Por lo menos eso se puede vaticinar en el caso de Puebla, pues dicha fuerza política carece de liderazgos, de una militancia sólida y se quiere apoyar en los residuos del PRD y de los que fue la llamada “marea rosa”, que a nivel local nunca creció.
Son varios los factores que sustentan el diagnóstico de que Somos MX “no va a llegar ni a la esquina”.
Los que han conocido –en Puebla– el nacimiento de esta fuerza política señalan con preocupación que, faltando 10 meses para la próxima elección, en el partido no se percibe un trabajo de organización y de crecimiento de la militancia, así como de la ampliación de su escasa estructura.
El partido apenas alcanza una veintena de municipios en donde, de manera improvisada, se han instalado comités representativos de dicha agrupación.
A nivel nacional, Somos MX ha surgido como un partido destinado a combatir a la 4T.
Está formado por algunas disidencias del PAN y el PRI, y de personajes que nunca encuentran acomodo en las fuerzas políticas tradicionales, como Emilio Álvarez Icaza, Cecilia Soto y Fernando Belaunzarán.
La batuta del partido la lleva Guadalupe Acosta Naranjo, uno de los directivos de la famosa corriente de “Los Chuchos” del PRD, que oficialmente se llamaba Nueva Izquierda y era encabezada por Jesús Ortega. Esta expresión fue la causante del declive absoluto del histórico Partido de la Revolución Democrática, pues en el sexenio peñista se entregó totalmente a los intereses de la derecha y perdió su identidad de izquierda.
El problema que enfrenta el partido en Puebla es que carece de alguna figura relevante entre sus filas.
No se tiene una voz mordaz, sólida y activa que despliegue un discurso incisivo contra la 4T.
La conducción de Somos MX ha caído en la persona de Julián Rendón Tapia, quien empezó a ejercer su cargo “con el pie equivocado”, pues lo primero que hizo fue salir a proclamar “el orgullo de su nepotismo” al designar a su hija, Vanessa Rendón Martínez, como representante ante los órganos electorales.
Situación que ya causó enojo en los escasos militantes que tiene dicho instituto político.
Julián Rendón surgió en las filas del PRD y tuvo el mejor momento de su carrera política por una concesión del ex gobernador panista Rafael Moreno Valle Rosas quien, en el año 2013, le permitió ser diputado local.
Lo interesante es que compitió por el Distrito local 16, en Huauchinango, en donde fue derrotado por el candidato priista Víctor Manuel Giorgana Jiménez. Entonces, la colación del PRD y el PAN –controlada por Moreno Valle– le permitió a Rendón ocupar una diputación por la vía plurinominal.
En el Congreso local y como secretario general del PRD poblano fue un personaje “gris”, que nunca se destacó en nada, fuera de ser un legislador ciegamente obediente al morenovallismo.
Esa condición quedó patente cuando compitió por segunda vez por un cargo de elección popular, en la contienda de 2024, en la que como aspirante del PRI, el PAN y el PRD, apenas sacó 50 mil votos en un distrito de la capital y en donde fue vapuleado por el candidato de la 4T, Alejandro Carvajal Hidalgo, que le sacó una ventaja de casi 70 mil sufragios.
La principal apuesta que tiene Somos MX es que, entre otros propósitos, quiere rescatar y revivir a la militancia del PRD que quedó a la deriva luego de que –en 2024– el partido perdió el registro como partido político.
Ese objetivo es un despropósito, ya que del PRD no quedó nada.
El llamado “partido del sol azteca” tuvo dos momentos cumbre en Puebla, que fueron en 1998 y en 2010. En el primer año alcanzó 152 mil votos y en el segundo llegó a los 222 mil sufragios. En ambos casos fueron en contiendas por la gubernatura.
Durante la época en que Rendón tenía influencia en el PRD poblano esta fuerza política llegó a sus peores números: en 2016 apenas ganó 68 mil votos y en 2024 alcanzó la penosa cifra de 58 mil sufragios.
Con estos antecedentes queda claro que Somos MX no tiene nada con que ser un buen competidor.
