El volcán Kilauea, ubicado en la Isla Grande de Hawái, volvió a entrar en erupción la noche del martes con una espectacular fuente de lava que superó los 150 metros de altura, en un nuevo episodio de la actividad volcánica que mantiene bajo constante vigilancia el Servicio Geológico de Estados Unidos (USGS).
De acuerdo con el Observatorio Vulcanológico de Hawái (Hawaiian Volcano Observatory), la erupción comenzó alrededor de las 19:10 horas (tiempo local) del martes 28 de julio en el respiradero norte del cráter Halemaʻumaʻu, dentro del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái. Conforme avanzó la actividad, las fuentes de lava alcanzaron aproximadamente 150 metros (500 pies) de altura, mientras una columna eruptiva se elevó hasta unos 5.8 kilómetros sobre el nivel del mar.
Un espectáculo natural visible a varios kilómetros
Las imágenes difundidas por el USGS muestran potentes chorros de lava iluminando el cielo nocturno, un fenómeno que pudo observarse desde distintos puntos del parque nacional. La actividad eruptiva se prolongó durante aproximadamente siete horas y media, antes de disminuir gradualmente durante la madrugada del miércoles.
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Durante el episodio, el flujo de lava cubrió parte del piso del cráter Halemaʻumaʻu, mientras los especialistas monitorearon la emisión de gases volcánicos, ceniza y fragmentos de roca. Las autoridades señalaron que, debido a la dirección del viento, la mayor parte de las emisiones permaneció confinada dentro del parque, reduciendo el riesgo para las zonas habitadas.
Sin amenaza inmediata para comunidades
Hasta el momento, no se reportan daños materiales ni evacuaciones, ya que la actividad permanece confinada al área de la caldera del volcán.
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No obstante, el USGS advirtió que las emisiones de dióxido de azufre (SO₂), las partículas volcánicas y el llamado “cabello de Pele” —delgados filamentos de vidrio volcánico arrastrados por el viento— pueden representar riesgos para la salud de visitantes y personas cercanas al parque, por lo que recomendó mantenerse atentos a las indicaciones de Protección Civil y de las autoridades del parque nacional.
Un volcán con actividad casi permanente
El Kilauea es considerado uno de los volcanes más activos del planeta. Su actual ciclo eruptivo comenzó en diciembre de 2024 y desde entonces ha registrado decenas de episodios intermitentes, caracterizados por intensas fuentes de lava seguidas de periodos de calma.
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Los científicos explican que este comportamiento responde a la acumulación de magma bajo la superficie, que posteriormente es liberado en erupciones relativamente predecibles. De hecho, tras concluir este episodio, el observatorio detectó nuevos signos de reinflación del terreno, lo que sugiere que podrían presentarse más erupciones en los próximos días o semanas.
Autoridades mantienen vigilancia permanente
El Servicio Geológico de Estados Unidos informó que continuará con el monitoreo permanente del volcán mediante cámaras, sensores sísmicos y mediciones de deformación del terreno para detectar cualquier cambio en la actividad.
Aunque Kilauea suele generar erupciones de tipo efusivo, con abundantes flujos de lava pero poca explosividad, las autoridades insisten en que las condiciones pueden cambiar rápidamente, por lo que mantienen activo el sistema de vigilancia y actualización constante de alertas para residentes, turistas y operadores del Parque Nacional de los Volcanes de Hawái.
