Los más recientes estudios de opinión publicados dejan en claro que si hoy hubiera elecciones, pese a todos los escándalos políticos que rodean al oficialismo, si hoy fueran las elecciones, Morena ganaría casi 3-1 al Partido Acción Nacional.
¿Por qué? No lo sé a ciencia cierta. Algunos adjudican esto a los programas sociales y su penetración entre una base muy fuerte de mexicanos que reciben los beneficios del asistencialismo oficial.
Otros ciertamente señalan a la falta de una oposición fuerte y cohesionada, que pueda hacerle contrapeso al poder gubernamental montado en el aparato federal, estatal y municipal.
Lo cierto es que Morena pareciera tener asegurada tanto la Presidencia Municipal para el 2027, como también las diputaciones locales y federales que van a estar en juego el próximo año y créame que no es un deseo mío, es lo que dicen casi todos los estudios de opinión que he visto.
Acción Nacional, el principal partido opositor, se ha caído en su marca y difícilmente alcanza el 16 o 17% de intención de voto, cuando en muchas ocasiones partía de 22 o hasta 27 por ciento y subía entre más se acercaban las elecciones.
Muchos, cuando suelen leer mi columna o ver mis videos, se enojan cuando escribo que Morena encabeza las preferencias, creen que las redes sociales, sobre todo X y Facebook, en donde se hace presente un malestar, son la realidad total de lo que prevalece en la ciudad, pero no es así.
Lamentablemente, la oposición, y nuevamente nos referimos a Acción Nacional, no ha encontrado el modo de pulverizar la narrativa del oficialismo, que prevalece por encima de todas las denuncias que se han hecho por los problemas de inseguridad, bacheo o falta de servicios como el agua potable.
Adicionalmente, a la actual oposición le faltan figuras de peso como antaño, un Paco Fraile, una Ana Teresa Aranda o un Eduardo Fuentes de la Fuente, combativos y con buena narrativa. Hoy no hay liderazgo dentro de la oposición.
Mientras el oficialismo pasea a todos sus aspirantes y los trae “gastando suela” por toda la ciudad, la oposición duerme el sueño de los justos, esa es la realidad.
Delfina Pozos, al rescate del PRI
Algo de lo poco rescatable que aún queda en el PRI, es la diputada local Delfina Pozos, mujer de mucho carácter y que decidió dar la cara por su partido quedándose en las filas del tricolor, a pesar de que no fue tomada en cuenta para encabezar a la dirigencia estatal del este partido.
La legisladora recibió múltiples invitaciones por parte de diferentes partidos políticos para sumarse a sus filas, principalmente de parte de Movimiento Ciudadano y directamente del senador Néstor Camarillo, quien dejó las filas del tricolor para sumarse a las de MC.
Delfina también ha recibido invitaciones para sumarse a las filas de Acción Nacional e incluso sumarse al oficialismo y todas las ha rechazado, mostrando su lealtad al tricolor, partido político que no atraviesa precisamente por su mejor momento, pese a que se levantó con el triunfo en las pasadas elecciones celebradas en Coahuila.
Lo mismo ha pasado también con la regidora Shirley Ponce, quien decidió quedarse en las filas del tricolor, pese a las múltiples invitaciones que recibió por parte de las diferentes fuerzas políticas de la oposición para cambiarse de partido.
Ambas mujeres han mostrado congruencia en el desempeño de sus cargos de elección popular, Delfina como diputada y Shirley como regidora, siendo un verdadero “dolor de cabeza” en el Cabildo de la capital, con sus acertadas intervenciones.
Pozos merecidamente debe ser la candidata del PRI a la Presidencia Municipal de Puebla, no tiene una mejor carta.
La diputada local garantiza hacer una campaña digna y que el PRI pueda obtener al menos el 3% de la votación en la capital o quizá hasta más.
Cabe señalar que la diputada priista encabezó ya desde hace tiempo la defensa de los usuarios que han sido víctimas de la empresa “Agua de Puebla” y en reiteradas ocasiones se ha manifestado a favor de que se le retire la concesión a la ya citada.
Lo mismo ocurre con la regidora Shirley Ponce, quien ha dado muestras no solo de lealtad a su partido, sino también de ser una activa política para el tricolor, ya que realiza gestiones y hasta afiliaciones a un PRI que está urgido de reactivarse, ante la pasividad que demuestra su dirigente estatal, Xitlalic Ceja, quien se siente “influencer”.
