La aparición de docenas de bardas con la leyenda “Julio Alfredo García presidente” es apenas la punta de un oscuro financiamiento que se destina para pagar una onerosa campaña de promoción personal que, desde hace 11 meses, está utilizando el secretario general de la sección 25 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Secretaría de Salud (SNTSA) para intentar colarse como candidato de Morena a la alcaldía de Tehuacán.
Desde agosto de 2025, el líder sindical se ha convertido en un benefactor de comités escolares, de fiestas patronales, de organizaciones sociales, de actividades artísticas, de jornadas médicas, de graduaciones y eventos deportivos. Siempre haciendo gala de gran disposición de fondos económicos y sin nunca aclarar de dónde surge ese financiamiento.
Lo que más llama la atención es que las posibilidades de Julio Alfredo García de ser el próximo candidato de la 4T en Tehuacán están en el terreno de lo imposible, no solamente porque hay diez aspirantes que buscan la postulación, sino porque de todos ellos él es el menos conocido entre la población, el que menos trabajo político tiene en la región y carece de carisma para ganar popularidad.
A estas alturas la disputa por la nominación morenista se ha centrado en cuatro aspirantes: el expriista Marco Antonio Balseca Romero; la diputada federal Rosario Orozco Caballero; la dirigente de Morena, Olga Lucía Romero Garci-Crespo, y el subsecretario de Economía, Ricardo Ocaña Barrientos. Fuera de ellos no se percibe a nadie más con una oportunidad de lograr la representación de la 4T en todas las candidaturas que están en juego.
Prácticamente se supo públicamente que el líder de los trabajadores de la Secretaría de Salud es oriundo de Tehuacán por la campaña propagandística que desplegó en la ciudad. Antes de ello, era un desconocido para el grueso de la población. Solamente era ubicado entre los miembros del gremio que representa.
Y para intentar remontar en popularidad y conocimiento entre la población, no ha tenido el menor reparo en gastar lo que sea necesario.
Julio Alfredo García recientemente se ha destacado porque fiel a la tradición del “charrismo sindical” decidió extender dos años más su mandato al frente del SNTSA, sin tomar en cuenta la opinión de los trabajadores que representa. Solamente fue una decisión que se tomó al interior de la organización gremial. Oficialmente su periodo de cinco años terminaba en enero de 2027 y ahora, por lo menos, se mantendrá en esa posición hasta el año 2029.
Antes de ello encabezó una “guerra sin cuartel” en contra de Gerónimo Lara Gálvez, quien fue el delegado en Puebla del Programa IMSS-Bienestar, a quien acusaba a diario de los conflictos y carencias en el aparato de salubridad del estado de Puebla. Hace un mes el funcionario renunció, en mucho, por la constante campaña de hostigamiento del dirigente gremial.
Siempre se interpretó que esa “obsesión” de desbancar a Gerónimo Lara se debió a que el entonces delegado nunca permitió que el sindicato “metiera las manos” en los contratos del siempre conflictivo sector salud, el cual ha sido fuente de graves escándalos de corrupción.
Una fundación que nadie sabe cómo se sostiene
Hace casi un año se presentó públicamente en Tehuacán la fundación “Tehuacán, brillando con luz propia A. C.”, la cual tiene como único propósito el promocionar la imagen de Julio Alfredo García. Es el único que aparece al frente de todas las actividades, donativos y campañas de propaganda que despliega esa organización.
El acto en que se dio a conocer la apertura de esa fundación, se realizó en un costoso salón de fiestas y lo que más se notó fue un derroche de recursos económicos.
Se invitó a la mayor parte de los directivos de organizaciones sociales de Tehuacán, de clubes de voluntarios, de ligas deportivas y a varios exalcaldes y exlegisladores de esa región del estado. Además, de representantes de asociaciones religiosas, incluyendo a los mayordomos de fiestas patronales.
Algo que llamó mucho la atención es que el líder sindical en su discurso de apertura de la fundación, luego de hacer la tradicional definición de que esa organización es para ayudar a los pobres, les dijo a los asistentes que se acercaran a él para resolver “sus necesidades”.
Es decir, lanzó un mensaje dando a entender que acá hay mucho dinero que repartir.
Y, efectivamente, a lo largo de los últimos 11 meses dicha fundación ha organizado desfiles navideños –con dos mil participantes–, jaripeos, torneos de lucha libre y jornadas de atención médica, dental y veterinaria. A Julio Alfredo García se le ve repartiendo juguetes, artículos deportivos, tinacos, materiales de construcción y otorgando ayuda económica a atletas. Se aparece en todas las graduaciones, fiestas patronales y eventos de organizaciones benéficas.
Además, suscribió acuerdos con medios de comunicación de Tehuacán para que se difundan los “logros” de la fundación.
En todas esas actividades hay una ostentación de que hay mucho dinero para conseguir los propósitos de la fundación.
Cuando se anunció la creación de la fundación “Tehuacán, brillando con luz propia”, pese a la insistencia de varios asistentes al evento, nunca se dio a conocer la dirección oficial de la asociación civil ni su número telefónico. Únicamente se estableció que toda comunicación se hará por medio de un sitio de Facebook.
Y, obvio, tampoco se transparentó de dónde sale tanto dinero para hacer crecer la popularidad de Julio Alfredo García.
