Hace tres años empezó a operar uno de los mayores fraudes inmobiliarios de Puebla y Tlaxcala, que consistió en la construcción y venta de 480 departamentos sobre un predio que fue invadido por la empresa Suzari. Ahora, hace menos de un mes, los mismos desarrolladores inmobiliarios del primer proyecto –que ya tienen en su contra una sentencia judicial por el delito de despojo– le han vendido al Infonavit un terreno de 2.7 hectáreas para que edifique 444 casas de interés social, como parte del Programa Nacional de Vivienda.
Lo sorprendente es que todo ha ocurrido en la misma zona, en donde se cometió el fraude del desarrollo llamado Arcos Altos, a un costado le han vendido al Infonavit para que ahora construya cientos de casas, en un predio llamado La Corona.
Esto exhibe que el Infonavit hace tratos con desarrolladores que están involucrados en fraudes inmobiliarios. Ya sea por relaciones de complicidad o por actos de negligencia de no revisar los antecedentes de quienes se ven involucrados en la construcción de casas de interés social.
Una situación en la cual los funcionarios del Infonavit –de Puebla y Tlaxcala– no pueden argumentar que desconocen lo ocurrido, pues en febrero de 2025 se presentó una queja, directamente en la oficina de Octavio Romero, el director general del Instituto del Fondo Nacional de Vivienda para los Trabajadores, en donde se expuso cómo en el fraude de Arcos Altos se contó con la participación de directivos de dicho organismo.
Este asunto exhibe, una vez más, cómo el Infonavit en lugar de ser una institución pública que regule con orden y legalidad la construcción de viviendas destinadas a familias de trabajadores asalariados, en realidad acaba contribuyendo –de alguna manera– a los fraudes y despojos que cometen empresarios inmobiliarios.
En ambos casos aparece el mismo promotor inmobiliario
Hace tres años, el matrimonio formado por Consuelo Hernández Peñafiel y Pedro Gastón Landa, que son personas de la tercera edad, con asombro se percataron de que un predio de su propiedad se lo había apropiado una empresa llamada Desarrolladora Suzari que, con la participación de la financiera Cufrisa, ya estaban construyendo un gigantesco proyecto de viviendas, llamado Arcos Altos.
Para ser exactos ya estaban levantando 12 edificios para albergar 480 casas de interés social, de las cuales tenían un precio que iba de los 439 mil hasta los 542 mil pesos.
Todo eso ocurría en un predio de 25 mil 682 metros cuadrados, en una área conocida como Loma Alta, de la Ex Hacienda de Xocoyucan, en el municipio de San Felipe Ixtacuixtla, Tlaxcala, pero que colinda con territorio poblano.
No se pudo frenar a tiempo la edificación de las viviendas en cuestión, que se acabaron vendiendo por medio de créditos del Infonavit a derechohabientes que en su mayoría son de Puebla, de las regiones de San Martín Texmelucan, Huejotzingo y San Miguel Xoxtla.
En febrero de este año, el matrimonio Landa-Peña logró obtener una sentencia favorable del juez segundo de lo Civil, Martín José Calihua Martínez, quien ordenó que los afectados reciban como indemnización los 12 edificios que construyó la inmobiliaria Suzari, además de pagarles a los legítimos propietarios del predio la cifra de 14 millones de pesos por daños y perjuicios.
Lo interesante de todo este asunto es que en la demanda que presentó el matrimonio Landa-Peña se menciona a un personaje llamado Karlos Zenteno Ávila, como el que orquestó el proyecto de Arcos Altos, que resultó ser un gigantesco fraude.
Ahora vuelve a aparecer el nombre de Karlos Zenteno Ávila, junto con el de su hermana Keren Zenteno Ávila, como los propietarios que hace unos días le han vendido un enorme predio al Infonavit para que construya cientos de casas, ahí junto al proyecto de Arcos Altos.
De acuerdo con la información que obtuvo el autor de esta columna, el 25 de septiembre de 2025 se pactó la venta de un predio llamado La Corona, de 27 mil 576 metros cuadrados, al Grupo Inmobiliario Ávila, que a nombre del Infonavit construirá 444 departamentos.
Los vendedores son Karlos y Karen Zenteno, quienes lograron un precio por el predio de 22 millones de pesos, mediante una transacción que ya quedó asentada el pasado 13 de agosto, es decir, hace un par de semanas, en el Registro Público de la Propiedad del estado de Tlaxcala.
Tal como pasó con el proyecto de Arcos Altos, el predio de La Corona también se ubica en el territorio tlaxcalteca de San Felipe Ixtacuixtla, pero la construcción de casas se dirige al mercado de derechohabientes del Infonavit que son de Puebla.
Un asunto que huele muy mal.
