La presidenta de México, Claudia Sheinbaum Pardo, anunció este miércoles el Acuerdo para el Fomento de la Industria Siderúrgica Mexicana, una estrategia que busca impulsar la producción nacional de acero y utilizar las compras públicas como motor de desarrollo económico.
Durante la conferencia de prensa matutina de la Presidencia y acompañada por la secretaria de Anticorrupción y Buen Gobierno, Raquel Buenrostro Sánchez, la mandataria explicó que esta iniciativa forma parte del Plan México y se alinea con los objetivos del Plan Nacional de Desarrollo 2025-2030.
El eje central de la estrategia es fortalecer la producción interna de acero, priorizando su uso en obras públicas y reduciendo la dependencia del extranjero, buscando así reforzar la soberanía al reducir el número de importaciones.
Entre los objetivos destacados se encuentran:
- Impulsar la autosuficiencia industrial
- Generar mayores oportunidades para empresas mexicanas
- Incrementar la competitividad del sector siderúrgico
Ejes clave del acuerdo
La titular de Anticorrupción y Buen Gobierno detalló que el programa se estructura en tres líneas de acción principales:
- Contrataciones públicas orientadas a privilegiar contenido nacional
- Instrumentos de financiamiento para infraestructura pública
- Compromisos estratégicos en proyectos de construcción de alto impacto
Buenrostro subrayó que el objetivo es incrementar el contenido nacional, elevar el valor agregado de la producción y consolidar al Estado como un actor clave para dinamizar la economía.
Compromisos del sector privado
Como parte del acuerdo, empresas del sector siderúrgico asumieron una serie de compromisos para fortalecer la cadena productiva:
- Garantizar la calidad del acero
- Asegurar el abasto y entregas oportunas
- Ofrecer precios competitivos bajo condiciones de mercado
Estos elementos buscan generar certidumbre en proyectos de infraestructura y fortalecer la confianza en la industria nacional.
Alcance del acuerdo
El acuerdo se inserta en una política económica más amplia que busca reactivar sectores estratégicos mediante la intervención del Estado como comprador clave.
La administración de Claudia Sheinbaum plantea que las compras públicas de gran escala (infraestructura, obra, proyectos estratégicos) se utilicen deliberadamente para impulsar la producción nacional.
Esto implica pasar de un Estado “comprador neutral” a uno que dirige demanda para fortalecer industrias clave.
En este contexto, el acuerdo ha sido calificado como “histórico” por el propio Gobierno federal, al plantear un cambio en el papel del Estado dentro de la política industrial. Más allá del impulso al sector siderúrgico, la administración de Claudia Sheinbaum busca convertir las compras públicas en un mecanismo estratégico para detonar producción nacional, elevar el contenido local y fortalecer cadenas de valor, en coordinación con la iniciativa privada.
No obstante, el alcance real de esta estrategia dependerá de su implementación en licitaciones, su impacto en costos y su capacidad para traducirse en mayor competitividad frente a importaciones.
La apuesta del Gobierno federal es utilizar el gasto público no solo como herramienta administrativa, sino como palanca de desarrollo industrial, en un contexto global donde la relocalización de cadenas productivas abre nuevas oportunidades para México.
