Durante los últimos 10 años (2016-2025), los incrementos salariales directos pactados entre Volkswagen de México y el Sindicato Independiente de Trabajadores de la Industria Automotriz Volkswagen (SITIAVW) en la planta de Cuautlancingo han oscilado entre el 3.62% y el 9%, reflejando un patrón de aumentos moderados en la mayoría de los periodos, picos más elevados tras la pandemia y un marcado descenso en 2025.
En los años previos a la emergencia sanitaria (2016 a 2019), los ajustes fueron moderados y se mantuvieron en un rango de entre el 4% y el 5.78%. Así, en 2016 el incremento fue del 4%, en 2017 del 5%, en 2018 del 5.5% y en 2019 del 5.78%. Estos porcentajes respondían a un contexto de inflación relativamente controlada en México (alrededor del 3-5% anual en promedio) y a negociaciones sindicales que priorizaban la estabilidad laboral en un sector automotriz en expansión, pero sin presiones extremas de huelga.
El año 2020 marcó un punto bajo: solo el 3.62%, el incremento más reducido de la década. La pandemia de la COVID-19 paralizó la producción, generó incertidumbre económica global y obligó a la empresa y al sindicato a optar por la cautela para evitar despidos o cierres temporales. En 2021, aún con restricciones sanitarias, el acuerdo subió a 5.5%, un ligero repunte que buscaba comenzar a restaurar el equilibrio.
A partir de 2022, con la recuperación industrial, el nearshoring y el repunte de la demanda automotriz, los incrementos se elevaron significativamente: 9% en 2022 (el más alto de la serie), 8.1% en 2023 y 7% en 2024. Estos ajustes, superiores a los de la etapa pre-pandemia, fueron impulsados por una mayor presión laboral del SITIAVW —incluyendo amenazas de huelga y asambleas de base— y por la necesidad de compensar la inflación acumulada que alcanzó picos superiores al 7% en 2021 y 2022. En algunos casos, los acuerdos incluyeron componentes adicionales en prestaciones (como fondo de ahorro o bonos), elevando el incremento global por encima del 10% en 2024.
Sin embargo, en 2025 el panorama cambió drásticamente: el acuerdo cerrado en agosto fue de solo 4% directo al salario, el segundo más bajo en 10 años y el más reducido entre las principales armadoras del país. A pesar de que el sindicato demandó hasta 14%, la empresa argumentó retos globales de la industria automotriz y logró conjurar la huelga con este porcentaje, que la compañía calificó como superior a la inflación proyectada (alrededor del 3.7% anual).
Factores que explican las variaciones
Varios elementos han moldeado estas fluctuaciones:
- Inflación y poder adquisitivo: los incrementos han buscado, en algunos periodos, ubicarse por encima de la inflación para preservar o mejorar el poder adquisitivo de los trabajadores. En la etapa post-pandemia (2022-2024), los ajustes más altos respondieron precisamente a la espiral inflacionaria, que encareció la canasta básica y erosionó los salarios reales. No obstante, no siempre se tradujo en una mejora neta: en 2020 el bajo incremento coincidió con una inflación moderada, pero la caída en la actividad económica redujo horas extras y prestaciones, afectando el ingreso real. En 2025, aunque el 4% supera ligeramente la inflación, los trabajadores lo perciben insuficiente ante el alza sostenida de precios de alimentos, vivienda y transporte
- Negociaciones sindicales y presión laboral: el SITIAVW ha utilizado asambleas, emplazamientos a huelga y demandas de dos dígitos para presionar. En años de recuperación económica (2022-2024), esta estrategia rindió frutos; en 2025, pese a la movilización, la empresa impuso límites más estrictos
- Contexto económico: la pandemia golpeó la cadena de suministro y la demanda en 2020, limitando los márgenes. La posterior recuperación industrial, el fortalecimiento del sector exportador y la competencia por mano de obra calificada en Puebla permitieron mayores concesiones. En 2025, factores como la desaceleración global de la industria automotriz, costos energéticos y competencia internacional explican el retroceso al 4%
Los incrementos salariales en Volkswagen Puebla han transitado de la moderación pre-pandemia a ajustes más generosos durante la recuperación, para volver a la cautela en 2025. Aunque en varios momentos se logró mantener el poder adquisitivo por encima de la inflación, en otros —especialmente en años de crisis o cuando los porcentajes quedan apenas por encima del índice de precios— no han representado una mejora real para los más de 11 mil trabajadores sindicalizados. La revisión 2026, cuyas asambleas ya iniciaron con demandas de hasta 20% global, será clave para determinar si la tendencia se revierte o se consolida la moderación.
