En Tehuacán hay historias que comienzan como relatos de éxito empresarial… y terminan convertidas en expedientes penales. La de Miguel Ángel Celis Romero es una de ellas. Y hoy puede contarse en cinco capítulos, los mismos cinco meses que lleva en prisión.
1. La Herencia
Miguel Ángel Celis Romero nació dentro de una de las familias empresariales más influyentes del valle. El patrimonio fue construido durante décadas por doña Socorro Romero Sánchez, una empresaria que levantó un grupo sólido, generador de empleos y referente económico en la región. Cuando el patrimonio se repartió entre los sobrinos de la fundadora, el equilibrio parecía claro: Miguel Celis y su hermano compartían el control del grupo empresarial S. R. S., una estructura familiar que durante años funcionó bajo la lógica de la continuidad generacional. En apariencia, todo estaba diseñado para que la fortuna familiar siguiera creciendo bajo el mismo apellido.
2. El Heredero Incómodo
Ese equilibrio comenzó a romperse cuando murió el hermano de Miguel Celis. El heredero natural de esa participación accionaria fue Alfonso Celis Enecoiz, quien desde antes del fallecimiento de su padre ya participaba dentro de la empresa y contaba con acciones que lo convertían en socio. Pero el tío no se encontró con el sobrino que esperaba. En lugar de un heredero discreto o un socio de ornato, apareció un joven que conocía el negocio, que se rodeó de asesores reconocidos en el sector y que comenzó a opinar sobre el rumbo de la empresa.
Alfonso revisó inversiones, planteó proyectos y empezó a observar discrepancias en algunos temas contables que no terminaban de cuadrar. Lo que para cualquier empresa sana sería un ejercicio natural de gobierno corporativo, dentro de aquella estructura familiar comenzó a generar incomodidad. Porque cuando alguien acostumbrado a decidir sin cuestionamientos se encuentra con un socio que hace preguntas, lo que para unos es profesionalismo, para otros puede convertirse en una amenaza.
3. La Auditoría y la Ruptura
Fue entonces cuando Alfonso decidió hacer lo que cualquier socio responsable haría: armar un equipo técnico que revisara procesos y auditara áreas clave de la empresa. No operaba solo. Se encontraba integrando asesores especializados para eficientar la operación y revisar la contabilidad del grupo. En ese ejercicio comenzaron a aparecer manejos anómalos de dinero dentro de la empresa, operaciones irregulares atribuidas al director de la compañía, Noel, así como gastos excesivos vinculados al jefe de seguridad, Luis Antonio, movimientos que involucraban grandes cantidades de efectivo y que, según quienes participaron en esas revisiones, terminaban llegando al control de Miguel Ángel Celis.
También comenzaron a detectarse escenarios dudosos en la actuación de los comisarios de la empresa, los mismos que hoy se encuentran vinculados a proceso por fraude dentro de la misma carpeta penal que enfrenta Celis Romero.
Alfonso, lejos de intentar escalar el conflicto, llevó esos hallazgos a su tío con la intención de buscar una salida fiscal y legal que protegiera a la empresa y evitara un escándalo mayor. Pero lo que provocó no fue una solución, provocó nerviosismo y después ira. Según quienes presenciaron ese momento, Miguel Celis reaccionó enviando a elementos de seguridad para sacar por la fuerza de las oficinas a su propio sobrino, su socio al 50%, y al equipo de asesores que lo acompañaba. Fue, sí, el punto de quiebre definitivo.
4. La Escalada
A partir de ese momento el conflicto dejó de ser empresarial y se convirtió en una confrontación abierta. Durante años, Alfonso Celis intentó resolver el problema dentro del ámbito familiar, buscando negociar con su tío y encontrar una salida que protegiera el patrimonio empresarial. Pero esos intentos nunca prosperaron. Por el contrario, el hecho de que Alfonso intentara dialogar sin confrontación directa fue interpretado por Miguel Celis como una señal de debilidad. Fue entonces cuando el tono del conflicto cambió y comenzaron las presiones, las agresiones, las amenazas y los intentos de extorsión para obligarlo a ceder el control total de la empresa.
5. El Cerco Judicial
Hoy el escenario es otro. Miguel Ángel Celis Romero se encuentra detenido y vinculado a proceso por los delitos de fraude y extorsión, y permanece recluido en el penal de San Miguel, en Puebla. Pero el expediente continúa creciendo. Dentro de la carpeta de fraude ya existen personas vinculadas a proceso, incluidos los comisarios de la empresa, y recientemente un juez de Control autorizó una orden de aprehensión contra Arantzazu González Izaguirre, esposa de Miguel Ángel Celis Romero, señalada por su presunta participación en decisiones corporativas que hoy forman parte de la investigación penal. El caso que comenzó como un conflicto familiar por el control de una empresa se ha convertido en uno de los expedientes empresariales y penales más relevantes de la región. Tal vez hasta del estado.
Porque en Tehuacán hay imperios que se construyen durante décadas, pero también hay fortunas que pueden perderse en cuestión de meses. Y en esta historia, dicen en los cafés políticos del valle, “El Animal” terminó enfrentando algo que nunca heredó: la justicia.
