A partir del año de 1995, cuando en Puebla capital se instauró la alternancia en el gobierno de la ciudad, es muy complicado tratar de proyectar un resultado.
Desde hace treinta años, la capital ha experimentado gobiernos de Acción Nacional, del PRI, que ahora ha entrado en decadencia, y después de Morena, partido que entró en el escenario electoral de Puebla en 2016 con su primer candidato a la gubernatura en la persona de Abraham Quiroz y de la capital con Claudia Rivera en 2018.
En 1995, el panista Gabriel Hinojosa Rivero se convirtió en el primer alcalde de oposición en la capital, tras derrotar al priista Germán Sierra Sánchez. Sin embargo, tres años después, el PRI retomó el control de la ciudad más importante del estado con Mario Marín Torres, quien derrotó al panista José Antonio Díaz García, alias “El Mosco”.
En 2001, la capital volvió a manos del albiazul en la persona del panista y exmilitante del Yunque Luis Eduardo del Sagrado Corazón de Jesús Paredes Moctezuma, quien derrotó al priista Carlos Alberto Julián y Nácer, carta de Chucho Morales, hermano del entonces gobernador Melquiades Morales.
Para 2004, otra vez la capital cambió de manos y regresó a poder del PRI en la persona del exrector de la BUAP Enrique Doger Guerrero, carta el entonces mandatario Melquiades Morales, quien lo impuso como candidato a la alcaldía a pesar del disgusto del entonces candidato a la gubernatura, Mario Marín Torres.
En 2007, el PRI logró lo que parecía imposible, mantener por un segundo periodo consecutivo el control de la capital del estado, pese al escándalo desatado por la detención de la periodista Lydia Cacho (el Lydiagate). Blanca Alcalá Ruiz remontó una desventaja de 20 puntos y le ganó al panista Toño Sánchez Díaz de Rivera, alias “El Platanito”, con 20 puntos de ventaja.
En 2010 volvió la alternancia a Puebla capital, el panista Eduardo Rivera Pérez, arrastrado por el tsunami provocado por la presencia de Rafael Moreno Valle en la boleta por la gubernatura de Puebla, arrasó al PRI en Puebla capital, derrotando al priista Mario Montero Serrano, hundiendo la campaña de Javier López Zavala a la gubernatura de Puebla.
En 2013, la habilidad política de Moreno Valle le dio al PAN la oportunidad de repetir por un periodo más al frente de Puebla capital en la persona de su entonces secretario de Infraestructura, Tony Gali Fayad, quien se impuso al priista y exrector también de la BUAP Enrique Agüera Ibáñez, quien fue engañado para dejar la universidad e irse a la campaña, contando según con el apoyo del presidente Peña, cosa que no fue cierta, porque Moreno Valle ya había pactado el triunfo con el entonces secretario de Gobernación federal, su amigo y socio Miguel Ángel Osorio Chong.
La reforma constitucional realizada por Moreno Valle para dar origen a la minigubernatura de un año y ocho meses, y dar origen por única vez a presidencias municipales de 4 años y 8 meses alteró la vida de Puebla en todas sus formas, empalmando las elecciones locales con las federales en el 2018. Estoy seguro de que si Rafael viviera ya se hubiera arrepentido de haber hecho eso.
En 2016, solo hubo elección a gobernador y solo hasta el 2018 volvió a haber elecciones a la presidencia municipal de Puebla capital, empalmándose con el proceso federal que llevaba a Andrés Manuel López Obrador en la boleta.
En el 2018, Morena irrumpió en el escenario electoral poblano y arrasó al panismo, que a su vez había destruido al priismo en Puebla capital. La candidata del Movimiento Regeneración Nacional, Claudia Rivera Vivanco, destrozó en las urnas al panista Eduardo Rivera Pérez, quien no sobrevivió al tsunami provocado por la presencia de López en la boleta.
La inexperiencia política y administrativa de la nueva edil y la enemistad con el entonces gobernador le cobraron “cara” la factura a la alcaldesa capitalina. Rivera Vivanco cayó derrotada en 2021 a manos de quien había sido su adversario en 2018 y que cobró venganza, el panista Eduardo Rivera recuperó la capital para su partido, Acción Nacional había logrado la hazaña de recuperar una vez más la ciudad más importante en el estado.
Para mala fortuna del panismo, la segunda administración de Eduardo Rivera Pérez al frente de la ciudad capital fue peor que la primera y más cuando tuvo que solicitar licencia para irse a la campaña a la gubernatura y dejar la administración en manos de su suplente e hijo político, Adán Domínguez Sánchez.
Los malos resultados de esta gestión panista sumados a la avalancha generada por la presencia de Claudia Sheinbaum y Alejandro Armenta en la boleta hicieron posible el contundente triunfo de Pepe Chedraui en el 2024 para Morena, quien logró recuperar la capital del estado con más de 427 mil votos, la cifra histórica de sufragios más alta hasta el momento para un candidato a la alcaldía de Puebla.
Ahí está el recuento de la ciudad de los Ángeles, la cuarta urbe más importante y poblada del país. Veremos qué nos depara el 2027, que ya se comenzó a jugar en este 2026.
Los 90 de Bartlett
Los amigos del polémico exgobernador de Puebla y exdirector de la CFE, Manuel Bartlett Díaz, le festejaron su cumpleaños número 90 en Puebla, para ser específicos en la casa de Carlos Meza Viveros, quien fuera secretario de Gobernación en su sexenio y su discípulo más avezado en el tema de las leyes.
El evento se desarrolló en la casa del jurista ubicada en La Carcaña y ahí acudieron personajes como el gobernador Alejandro Armenta, quien arrancó su carrera política durante la administración de Bartlett siendo presidente municipal de Acatzingo en 1993. También estuvo su primo del gobernador Ignacio Mier Velazco, actual coordinador de la bancada de Morena en el Senado, el hijo de Nacho, el diputado federal por Tecamachalco, Ignacio Mier Bañuelos. También por ahí se dejó ver el heredero político de Bartlett, su sobrino Rodrigo Abdala Dartigues, delegado del Bienestar en Puebla, así como quien fuera su sucesor en la gubernatura cuando concluyó su gestión en 1999, Melquiades Morales Flores.
Nos guste o no, Bartlett es un referente político nacional en la vida de México.
La huella de Salomón
Y ya que hablamos de exgobernadores, el viernes pasado, Sergio Salomón Céspedes, también exmandatario, recibió el grado de doctor Honoris Causa por el Instituto Politécnico Nacional, la segunda institución de educación superior más importante de México.
Sergio no deja de mandar mensajes de que su carrera política sigue en ascenso.
