Todavía no cumple un mes en el cargo y en la sección 23 del Sindicato Nacional de Trabajadores de la Educación (SNTE) se están empezando a percatar que el nuevo secretario general, Emilio Salgado Néstor, está resultando un dirigente débil, desubicado y sin carácter. Y es que su prioridad era atender tres mandatos del último Congreso Sección, entre ellos la reinstalación de 36 docentes cesados por no aplicar la prueba ENLACE, y es la hora que no sabe como plantear sus demandas al gobernador Rafael Moreno Valle, pese a que ya tuvo un encuentro con el mandatario.
Particularmente este año ha sido muy tirante la relación entre el SNTE y la Secretaría de Educación Pública (SEP) por dos razones: una excesiva carga administrativa que ha impuesto la autoridad educativa a los docentes del nivel básico, consistente en la elaboración de un número exagerado de documentos de control escolar; y una persecución laboral, que se traduce en que cada semana hay un promedio de dos o tres maestros que son cesados o les levantan actas de sanción por la más mínima acusación en su contra.
Por esa razón, uno de los acuerdos torales del último Congreso Seccional fue resolver ambos problemas lo antes posible.
Frente a esa exigencia resulta sorprendente que está acéfala el área Jurídica del sindicato, que es fundamental para resolver el acoso laboral que genera el subsecretario de la SEP, Víctor Manuel Barceló, quien fue gobernador interino de Tabasco y en Puebla subsecretario de Gobierno, pero que carece de toda experiencia en el ámbito educativo y de sensibilidad en el trato hacia los profesores.
Junto con el área jurídica, que no tiene un responsable al frente, la cartera del Fondo de Ahorro y Retiro del SNTE 23 tampoco tiene un titular, y las secretarías de Escalafón y de Primaria tienen escaso personal, pese a que son algunas de las áreas más sensibles entre los integrantes del magisterio.
La parte más grave es, que en el Congreso Seccional de septiembre hubo un acuerdo específico y muy sentido de los delegados de exigir que, el primer asunto que debía tratar la nueva dirigencia fuera buscar la inmediata reinstalación de 36 docentes que injustificadamente fueron cesados –en mayo de este año– por no aceptar la prueba ENLACE. Ante ese reclamo, dejó mudos a propios y extraño, que hace un par de semanas Emilio Salgado haya declarado a la prensa que serían levantados los castigos en cuestión, y en menos de 24 horas, el titular de la SEP, Luis Maldonado, le corrigió la plana y dijo que eso no era posible.
Y que luego de la corrección pública y vergonzante que le hizo Maldonado, el nuevo líder del SNTE 23 mostró una actitud cabizbaja y guardó silencio en el tema, como si lo hubiera regañado un capataz y no un patrón con el que se supone debe de negociar en una relación de iguales.
De hecho el conflicto ya se turnó al área Jurídica del Comité Ejecutivo Nacional del SNTE ante la incapacidad de la sección 23 del sindicato para buscar la reversión de la sanción en cuestión.
El jueves de hace una semana, los nuevos dirigentes del SNTE fueron a Casa Puebla a tener su primer encuentro con Rafael Moreno Valle. Había la intención de hacerle una primera presentación de los problemas que el magisterio quiere resolver con el gobierno del estado. Nadia impedía que los secretarios generales pudieran hacer la petición de atender ciertos temas al jefe del Poder Ejecutivo.
Al final varios los asistentes –del sindicato– se quedaron sorprendidos de la actitud pasiva y timorata de Emilio Salgado Néstor, quien nunca planteó los problemas que urgen ser resueltos.
Cualquiera que hubiera visto el comportamiento del secretario general del SNTE 23 lo primero que diría es: O existe una relación cordial, armónica y tolerante entre el sindicato y la SEP; o el dirigente Emilio Salgado Néstor le tiene miedo al gobierno.
Por ahora hay estabilidad en las bases del SNTE 23, pues existe la idea de que se eligió a un buen dirigente. En la cúpula del sindicato es donde se ha empezado a ver la debilidad del recién nombrado secretario general, lo que ha generado mucha preocupación, ya que cuando los profesores se den cuenta de esta situación se podría desatar un conflicto magisterial como el que hubo en 2009, cuando miles de profesores cuestionaron los liderazgos del sindicato.
Ahora la situación podría ser peor por dos razones: la primera es que se supone que el SNTE fue fundamental en el triunfo de Moreno Valle en la elección local de 2010, y pese a esa situación, la SEP trata a los maestros como “enemigos”.
Y la segunda es que con ningún gobierno del PRI se había dado tanto acoso laboral contra los profesores y que el sindicato no muestre carácter para salir a defender s sus representados.
