¡De la tribuna al escenario! El senador poblano Néstor Camarillo Medina ha vuelto a encender las redes sociales, pero esta vez no por un debate legislativo o un cambio de bancada, sino por su faceta como cantante. Tras su comentada transición del PRI a Movimiento Ciudadano a finales de 2025, el legislador parece haber adoptado con fuerza la estética “Fosfo Fosfo”, integrando el entretenimiento y la música como parte de su estrategia de conexión ciudadana.
El “Nuevo” Néstor: Entre el Senado y el Micrófono
Desde su llegada a la bancada naranja, Camarillo ha buscado refrescar su imagen. Lo que comenzó como clips casuales en historias de Instagram, se ha convertido en una producción más elaborada.
#Viral 👀
🎙 En redes sociales, el senador poblano Néstor Camarillo vuelve a ser tema de conversación, ahora por su incursión en la música, generando comentarios divididos entre usuarios.
🗣️ Entre críticas y humor, su faceta artística ya circula ampliamente en plataformas… pic.twitter.com/r7zlY3WK6X
— RETO diario (@retodiariomx) April 20, 2026
Reacciones: ¿Estrategia política o pasión genuina?
La respuesta en redes sociales no se ha hecho esperar. Mientras que sus simpatizantes en Movimiento Ciudadano celebran su “autenticidad” y su capacidad para romper el molde del político tradicional acartonado, sus detractores critican que se enfoque en el espectáculo en medio de la agenda legislativa de 2026.
“La política también es conectar desde el lado humano. No todo son leyes, también son causas y sentimientos que nos unen como poblanos”, comentó el senador en una de sus publicaciones más recientes ante los cuestionamientos de los usuarios.
Contexto de un giro inesperado
Cabe recordar que Camarillo Medina sorprendió al estado el año pasado al abandonar el PRI —partido donde militó por 20 años y del cual fue dirigente estatal— para sumarse a las filas de Movimiento Ciudadano. Esta nueva etapa como “cantante” parece ser el sello final de su “evolución política”, alineándose al estilo de comunicación disruptiva que caracteriza al partido naranja a nivel nacional.
Pero no todo es brillo y alegría en el repertorio del senador; su pasado tiene ritmos mucho más oscuros que una balada de despecho. Mientras intenta convencernos de su talento, las redes sociales le recuerdan su “colaboración” más polémica: su estrecho vínculo con “El Toñín”, el presunto capo del huachicol en Puebla, quien no tuvo empacho en confirmar que son compadres.
Por si fuera poco, Camarillo ha sido señalado en informes de organizaciones civiles por presuntos nexos con el narcotráfico, una acusación que suena mucho más fuerte que su voz.
Y es que, para colmo, el senador canta francamente feo; ese vibrato aceptable que presume en sus videos no es obra de la naturaleza, sino del autotune, que trabaja horas extra para intentar que sus ambiciones políticas no suenen tan desafinadas como su garganta.
Al final, parece que Néstor Camarillo prefiere que lo juzguen por sus gallos que por sus amistades en el Triángulo Rojo. Habrá que ver si el electorado le compra el disco o si, en las próximas elecciones, le aplican el “gracias por participar” antes de que termine la primera estrofa.
¿Será que pronto escucharemos un “himno fosfo” con la voz del poblano? Por ahora, el senador mantiene el micrófono abierto, tanto en el Pleno como en el estudio de grabación.

