La mayor parte de los ocho regidores de Tepeyahualco pasaron del asombro, luego al llanto y ahora están “muertos de miedo” porque presienten que podrían ser arrastrados por el alcalde emecista Said de Jesús Godos Luna, quien cayó preso el viernes pasado. Todo mundo en este municipio sabía, percibía, que el edil desde hace cinco años estaba metido en “malos pasos”, pero los miembros del Cabildo fingían que no se daban cuenta y ahora, sin proponérselo, podrían acabar acusados de haberse coludido con las mafias que operan en esta región.
No es algo menor, desde que Godos Luna llegó al poder –en octubre de 2021– el municipio se convirtió en el epicentro de los asaltos carreteros entre los dos puntos estratégicos más importantes del país: el Puerto de Veracruz y la Ciudad de México.
A lo largo de los dos últimos años casi no hubo sesiones de Cabildo, los regidores fueron “bien tratados” en lo económico y constantemente les pedían que firmaran documentos de los que nunca conocieron su contenido o propósito.
Ahora, esa situación tiene a los regidores en una crisis nerviosa, pues hasta antes del viernes creían que Godos Luna era “intocable”.
Efectivamente, a lo largo del último lustro –que abarca dos periodos de gobierno– el edil de Tepeyahualco gozó de impunidad. Alguien le dio protección en las altas esferas oficiales.
Su notoriedad empezó a crecer, primero, porque le gustaba fotografiarse al estilo del narco.
Solo hay que ver la imagen que acompaña esta columna: Godos posa con una pistola automática que tiene la culata bañada en plata y la lleva metida al frente, a la altura de la cintura, para que estuviera a la vista de todos. Porta una chaqueta tejana blanca, camisa de marca floreada, sombrero del mismo color y tiene una mirada amenazante. En la foto todavía no llegaba a los 30 años.
En segundo lugar, por la forma en que llegó al poder. En el primer domingo de junio de 2021, al cierre de las casillas electorales el ganador de la votación era Eyerim Espinosa Sosa, quien era el alcalde y buscaba reelegirse. Sin embargo, poco antes de la medianoche llegaron unas 40 camionetas con gente armada que tomaron por asalto las oficinas del Comité Municipal Electoral y al cabo de unas horas, se había revertido el resultado: el nuevo ganador era el candidato de Movimiento Ciudadano, es decir, Said Godos.
Tres meses más tarde, a un ingeniero llamado Luis Miguel Espinosa Sosa, que laboraba en la construcción del Parque Fotovoltaico Itzoteno Pachamama, cuando se encontraba comiendo en una fonda –de la comunidad de Itzoteno– llegaron dos sicarios en una moto y lo ejecutaron. La víctima era el hermano del todavía alcalde Eyerim Espinosa.
Oficialmente se dijo que el homicidio habría tenido relación con la disputa entre sindicatos por la obra del parque fotovoltaico. Para muchos actores políticos de Tepeyahualco esa versión no es creíble, pues tienen la percepción de que habría sido “un mensaje tétrico” para que el alcalde se desistiera de pelear hasta las últimas consecuencias a favor de anular la elección, como tenía que haber ocurrido.
Resulta sorprendente que, desde entonces, en el ámbito de las autoridades electorales, estatales y del ámbito federal, nadie se percatara de que el triunfo de Godos Luna tenía tufo de que algo grave estaba pasando en esa región.
En los años que siguieron, esa región que colinda con Veracruz, se convirtió en una de las zonas más peligrosas del país, por la alta actividad de los asaltos carreteros.
No se sabe si Said Godos era parte de esa actividad ilícita o solo era omiso frente a ese fenómeno delictivo.
Lo cierto es que en los últimos cinco años, Tepeyahualco, que es un municipio pobre con población dedicada al campo, también se convirtió en una zona de tráfico de camiones y autos robados.
Hace unas semanas, en este espacio periodístico se narró cómo, en un acto de cinismo o ironía, el grupo político de Said Godos Luna, utilizando la infraestructura del Ayuntamiento, se puso a rifar un tráiler con un valor de un millón y medio de pesos. Nadie supo cuál era el origen del tractocamión.
Godos Luna se reeligió en 2024 en unos comicios en los que no tuvo rivales fuertes. A partir de entonces se disparó el miedo hacia el edil. La gente prefería evitar el trato con el alcalde y sus seguidores.
Su gobierno era totalmente intrascendente. Este columnista consultó la página oficial del Ayuntamiento de Tepeyahualco y resultó que está vacía. No hay ni siquiera una foto del edil. Mientras que en un sitio de Facebook solo se presume la pavimentación de un par de calles y no hay nada más que exhibir a lo largo de un par de años de gestión, correspondiente a su segundo mandato.
Por eso cuando el viernes se supo que a Godos lo detuvieron por abuso de autoridad, cohecho y uso ilegal de sus funciones públicas, mucha gente en Tepeyahualco celebró que se habían liberado de su sombra.
Mientras que sus seguidores, entre ellos los regidores, primero decían que era algo menor, que lo iban a liberar en unas horas. Luego hubo llanto cuando se enteraron que lo van a vincular a un proceso penal. Ahora “tiemblan de miedo” de que los arrastre al proceso legal que enfrenta.
