El capítulo de las diputadas Nayeli Salvatori y Grace Palomares debe dejar una gran lección a Morena para el proceso electoral que se aproxima. No es tiempo de improvisaciones, es tiempo de escoger gente con capacidad, con sentido de lo que implica la política y más el servicio público.
Morena y su hegemonía han empoderado a una serie de personajes que sinceramente dejan mucho que desear, los Sergio Mayer, los Cuauhtémoc Blanco, los Salgado Macedonio, las Marina del Pilar, los Noroñas, los Rocha Moya, los Adán Augusto y los Andy López Beltrán, solo por mencionar algunos.
El no sancionar estas conductas incorrectas y brindarles protección a estos personajes genera impunidad y la impunidad se replica, como dijera López, el fundador de este movimiento, de arriba hacia abajo.
La impunidad que ha generado Morena es un cáncer que se ha reproducido, pero que va de la mano con el hecho de empoderar a personajes que no tienen el mayor mérito para encabezar candidaturas o para estar en el servicio público.
Soy, como dijera Colosio, “fruto de la cultura del esfuerzo” y, por lo mismo, de la meritocracia, en donde todo se tiene que ganar a base de esfuerzo y no de padrinazgos, compadrazgos, favores políticos, pago de facturas u otras virtudes.
La capacidad más allá del género es lo que debe prevalecer en el servicio público y también en la política; sin embargo, en los hechos hemos visto que esto no surte efecto y que se empodera a gente improvisada, que llega a ocupar cargos sin preparación, sin conocimiento del servicio público y sin compromiso social con la gente que dicen representar.
Este último punto es clave para entender por qué existen las Nayelis Salvatori en la política y cómo Morena empoderó a este tipo de personajes, que están más interesados en ganar likes en las redes sociales, que realmente en atender las necesidades de la gente.
Ojalá el partido hegemónico haya entendido la lección para este nuevo proceso electoral que se avecina.
Su aplanadora y su capacidad de operación política dan para que puedan ganar elecciones, pero el desgaste del ejercicio del poder es evidente y nada es para siempre.
La popularidad de un personaje es importante para poder ganar una elección, pero también lo es que esté preparada o preparado para el ejercicio del poder y para el servicio público, amén de que se repitan casos como los que ya hemos visto.
Golpe a Morena
El timing de Nay Salvatori no pudo haber sido peor para Morena en Puebla, a nivel nacional sirvió de alivio para desviar la atención del caso Rocha Moya y de los arranques de campaña anticipados de la aspirante a la gubernatura de Chihuahua Andrea Chávez y de Andy López Beltrán en Tabasco; sin embargo, el golpe en Puebla para el oficialismo sí fue fuerte y más en el sector de los adultos mayores, en donde está parte del voto duro de este partido.
Eso fue lo que realmente motivó a la dirigencia nacional y a su titular, Ariadna Montiel, a tomar cartas en el asunto y solicitar la suspensión de los derechos partidistas de ambas legisladoras.
En Puebla las consecuencias para la marca del partido gobernante sí pueden ser muy fuertes, aunque aún no hay una medición que pueda decir realmente cuál fue el impacto de este desliz de las diputadas morenistas; sin embargo, la percepción en contra de ambas permeó muy fuerte en redes sociales y medios incluso de la Ciudad de México.
