México está produciendo más por cada unidad de trabajo, pero la pregunta que permanece para millones de trabajadores es cuánto de esa mejora termina reflejándose en sus ingresos.
Los datos más recientes del Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) muestran que la productividad laboral de la economía mexicana aumentó 1.7% a tasa anual durante el segundo trimestre de 2026, después de registrar un avance prácticamente nulo en el trimestre anterior.
Al mismo tiempo, la Secretaría del Trabajo reportó que el ingreso promedio por hora de la población ocupada llegó a 70.26 pesos, frente a 66.20 pesos en el mismo periodo de 2025, lo que representa un incremento nominal anual de 6.13%.
La relación entre ambos indicadores, sin embargo, no es directa: producir más por hora no significa necesariamente que cada trabajador reciba automáticamente un aumento equivalente.
¿Qué significa que México sea más productivo?
La productividad laboral mide cuánto producto genera la economía por unidad de trabajo. En términos sencillos, permite saber cuánto se produce con las horas trabajadas, aunque el resultado también depende de factores como maquinaria, tecnología, inversión y organización de las empresas.
Durante abril-junio de 2026, el Índice Global de Productividad Laboral de la Economía aumentó 0.9% respecto al trimestre anterior. En la comparación anual, el crecimiento fue de 1.7%.
Por sectores, la productividad de las actividades primarias aumentó 7% anual, mientras que las terciarias avanzaron 2%. En contraste, las actividades secundarias registraron una ligera disminución de 0.1%.
La OCDE también ha identificado una evolución favorable de la productividad mexicana. En su informe de 2026 señala que entre 2023 y 2024 aumentó 1.96%, frente a un crecimiento promedio de 0.62% entre los países de la organización.
Entonces, ¿los trabajadores están ganando más?
Los indicadores disponibles muestran que sí ha habido una recuperación de los ingresos laborales, aunque esto no significa que todos los trabajadores hayan experimentado el mismo aumento.
La OCDE señala que los salarios reales en México fueron 15.1% mayores en el primer trimestre de 2026 que en el mismo trimestre de 2021. En la comparación anual más reciente, el crecimiento fue de 3.9%, frente a 1.7% en promedio entre los países de la OCDE.
Una parte importante de esta evolución está relacionada con el salario mínimo. Desde enero de 2026, el salario mínimo general aumentó 13%, de 278.80 a 315.04 pesos diarios, mientras que en la Zona Libre de la Frontera Norte pasó a 440.87 pesos diarios.
La Secretaría del Trabajo sostiene que este incremento benefició directamente a 8.5 millones de personas trabajadoras y que, a junio de 2026, el salario mínimo general permitía adquirir 1.93 veces el valor de la canasta alimentaria y no alimentaria urbana.
Pero el salario mínimo y la productividad son indicadores distintos. Un aumento del salario mínimo no significa que todos los salarios suban en la misma proporción, mientras que un aumento de productividad tampoco determina por sí mismo cuánto debe ganar cada trabajador.
El problema de la informalidad
Aquí aparece una de las principales piezas del rompecabezas.
En el segundo trimestre de 2026, la informalidad laboral se ubicó en 55.1%, de acuerdo con el análisis de México, ¿cómo vamos? basado en los datos del INEGI. Es decir, más de la mitad de las personas ocupadas se encontraba en alguna modalidad de informalidad.
La propia OCDE advierte que la informalidad continúa representando más de la mitad del empleo total en México, pese a la evolución positiva de otros indicadores laborales.
Esto importa porque las condiciones salariales y de protección laboral pueden ser muy diferentes entre un empleo formal y uno informal.
Los últimos datos comparables publicados por CONEVAL para 2024 mostraban esa brecha: el ingreso laboral real promedio de la población ocupada formal era de 10 mil 349 pesos mensuales, frente a 5 mil 146 pesos entre quienes trabajaban en la informalidad.
Aunque esos datos corresponden a 2024 y no deben confundirse con los indicadores más recientes de 2026, permiten dimensionar una de las diferencias estructurales del mercado laboral mexicano.
Menos pobreza laboral, pero todavía hay millones con ingresos insuficientes
El panorama tampoco es únicamente negativo.
En el segundo trimestre de 2026, la pobreza laboral bajó a 31.9%, frente a 35% en el mismo periodo de 2025. La cifra representó el nivel más bajo registrado para un segundo trimestre desde el inicio de la serie.
Sin embargo, México, ¿cómo vamos? estima que alrededor de 41.8 millones de personas todavía se encontraban en hogares cuyos ingresos laborales no eran suficientes para adquirir la canasta alimentaria.
Además, la evolución no fue uniforme entre entidades. En Puebla, por ejemplo, la pobreza laboral pasó de 43.8% en el segundo trimestre de 2025 a 39.5% en el mismo periodo de 2026, una reducción de 4.3 puntos porcentuales.
El reto: que producir más también se traduzca en mejores empleos
Los datos dibujan un escenario con avances simultáneos: México produce más por unidad de trabajo, los salarios reales han aumentado y la pobreza laboral se encuentra por debajo de los niveles de años anteriores.
Pero también persisten diferencias importantes. La informalidad sigue por encima de la mitad del empleo y los ingresos no se distribuyen de manera uniforme.
La OCDE advierte que la productividad no depende únicamente del esfuerzo individual de los trabajadores: también está relacionada con el capital, la tecnología, los bienes intermedios y la eficiencia organizativa.
Por ello, la pregunta de cuánto gana un trabajador cuando la economía produce más no tiene una respuesta única. Los datos muestran que productividad y salarios han avanzado en México, pero lo han hecho a ritmos y con alcances diferentes según el tipo de empleo, sector y condición laboral.
El desafío para el mercado laboral es que ese aumento de productividad pueda acompañarse de empleos formales, mejores ingresos y mayor capacidad de compra, de manera que el crecimiento de la producción tenga un efecto más amplio sobre los hogares.
