Mata la duda: ¿serán poblanos o no los delegados federales que vendrán a Puebla?
Aunque en el Centro se sostiene la tesis de que en todo el país serán foráneos, hay algunos que han empezado a correr la versión de que —en el caso de Puebla—algunos serán poblanos.
Alejandro Armenta, derrotado presidente del PRI en la elección de 2010, asegura por todos lados que vendrá como delegado federal de la Secretaría de Desarrollo Social, a través de la cual está pensando en destinar toda clase de apoyos a Pepe Chedraui, a quien le opera desde ya en vías de las elecciones de 2013.
Armenta fue un soldado leal en tiempos de Mario Marín, quien lo hizo de todo: director del DIF estatal, secretario de la Sedeso, presidente del CDE del PRI.
De hecho, Armenta era parte del proyecto transexenal del marinismo.
¿Cómo olvidarlo?
Primero Javier López Zavala a la gubernatura y luego Armenta.
Otro nombre que se maneja en la Delegación de Agricultura es el del experimentado Alberto Jiménez Merino, quien preferiría incorporarse al gobierno federal en una cartera relacionada con el campo, del que es un experto.
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El Relevo en el Tribunal. Cuando Rafael Moreno Valle ganóla gubernatura de Puebla, Carlos Alberto Julián Nácer celebrócon discreción en su casa de La Paz: se tomótres caballitos de tequila y se imaginóen la Presidencia del Tribunal Superior de Justicia (TSJ).
Las semanas siguientes mantuvo la mesura y una sonrisa eterna que no parecía abandonarlo nunca.
La sonrisa de quien sabe algo que los demás no saben.
Pero algo pasó: algo se movióde su lugar.
El notario Julián Nácer incurrióen un desliz que tiraría por la borda “su”Presidencia del Tribunal.
Y algo se escuchóen la Notaría en la que despacha: un sonido parecido al de un caballito de tequila que se va al suelo.
Los astros se alinearon entonces para un magistrado gris aunque estudioso: David López Muñoz.
Juez civil de muchos años, pese a su juventud (estuvo en Huauchinango y compartía las tertulias con los notarios de la región) el estudio era lo suyo.
El estudio y un inevitable bajo perfil.
Y un gusto a veces desmedido por la bebida.
Fueron días decisivos: de dudas y mortajas.
Y a la par que caía Julián Nácer, subía el semidesconocido López Muñoz.
Lo recuerdo el 1 de febrero de 2011.
Rafael Moreno Valle acababa de rendir protesta como gobernador del estado y de tocar los tambores de guerra en contra del empresario Ricardo Henaine.
Los invitados especiales se dirigieron a Casa Puebla, donde se ofrecería una comida.
Y justo afuera de la residencia oficial, a la expectativa, como quien espera el camión en una esquina, estaba parado David López Muñoz.
-¿No va a pasar, magistrado? -le pregunté.
-Es que no tengo boleto -me dijo.
Estuve a punto de darle el mío.
Una hora después lo volvía saludar en los jardines de Casa Puebla.
-¿Ya?
-Ya.
Y sonrióligeramente.
Días después rindióprotesta como presidente del Tribunal en lugar de León Dumit Espinal.
Dos años después de esa fecha, López Muñoz regresaráa su papel de magistrado y perderála calidad de Presidente.
Y es que todo estálisto para que un itamita —joven abogado, maestro en Administración de Negocios—, entre en su lugar.
¿Su nombre?
Roberto Flores Toledano.
Licenciado en Derecho por la UNAM, MBA por el ITAM, abogado postulante en materia fiscal y administrativa, Flores Toledano se convirtióen magistrado del TSJ en 2011, cuando fue el único elegido por unanimidad por el Congreso del Estado.
Con él se acaba una época de abogados conservadores al frente del Tribunal y empieza, sin duda, la tan añorada modernización de un Poder anquilosado.
Los tambores suenan.
El relevo estáen su punto.
Un sonido parecido al de un caballito de tequila que se va al suelose escucha en el ambiente.
