Los priistas ya tienen un poco más claro su calendario interno para definir a sus candidatos a las 217 presidencias municipales y diputaciones locales y por eso ya andan más que nerviosos y en espera de la señal que les dicte el camino.
Mientras eso ocurre, en estos momentos hay algunas señales que han llegado y están a la espera de que se concreten: la primera indica que será en la semana que está por comenzar cuando Fernando Morales haga el anuncio oficial de Pedro Joaquín Coldwell de que se va de la delegación en Puebla.
La segunda señal es que será en la primera semana de noviembre cuando la dirigencia nacional haga el cambio oficial para que llegue como presidente del Comité Directivo Estatal, Germán Sierra Sánchez.
La tercera señal es que como delegado del Comité Ejecutivo Nacional del PRI llegará a Puebla el ex gobernador de Veracruz, Fidel Herrera.
En la segunda semana de noviembre el PRI deberá realizar su Consejo Político Estatal para aprobar sus métodos de elección de los candidatos a las 217 presidencias municipales.
Y entre diciembre y enero debe estar definido con toda claridad quién será el candidato del PRI a la Presidencia Municipal de Puebla y sólo hay tres opciones: el rector de la BUAP, Enrique Agüera Ibáñez, el diputado federal, Enrique Doger Guerrero, y el empresario José Chedraui.
Sin embargo, es en estos momentos que está en proceso la salida de Fernando Morales y la llegada de Germán Sierra cuando pareciera que el PRI está extraviado y no tiene rumbo.
Pero no es así, debido a que ya tienen el calendario electoral que líneas arriba le mencioné y que da cierta tranquilidad a los aspirantes.
Aunque también es verdad que mientras no tomé posesión en el cargo de líder estatal del PRI, Germán Sierra Sánchez, y como delegado Fidel Herrera, la situación no está tan clara para los priistas.
Y es que todos los priistas están a la espera de que se designe al candidato a la Presidencia Municipal de Puebla para entender qué tantas posibilidades tienen de ganarle al PAN con todo y la alianza que ya preparan para el 2013.
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A diferencia de hace tres años en donde el marinismo y el zavalismo impusieron a sus candidatos a la gubernatura, presidencia municipal de Puebla y diputaciones locales, hoy las cosas son muy distintas en el PRI.
Pocos o nadie quieren aceptar que estuvieron relacionados con el ex gobernador, Mario Marín Torres, o el actual diputado federal, Javier López Zavala, o que trabajaron con Javier García Ramírez, ex titular de la extinta SEDUOP, o con Alfredo Arango García, ex titular de la Secretaría de Salud.
Sin embargo su pasado los persigue y varios de los aspirantes a las diputaciones locales y Presidencias Municipales deberán pensar más de una vez si se inscriben en los procesos porque de pronto empezarán a aparecer los expedientes que siguen ahí guardados en la Contraloría.
Los marinistas y zavalistas no deben confiarse y tampoco deben perder de vista que la guillotina morenovallista sigue lista para ser usada otra vez contra los priistas que cometieron excesos en el pasado sexenio.
Sería una lectura política errónea pensar que las órdenes de aprehensión contra Javier García Ramírez, Alfredo Arango y Rodrigo Lazcano son las únicas que saldrán.
Así como las cuentas públicas son usadas como un garrote político para tener amedrentados a los presidentes municipales, los expedientes contra los marinistas y zavalistas tienen el mismo uso.
Los otrora orgulloso compadres y amigos de Mario Marín y Javier López Zavala son los primeros en negarlo y hasta evitan mencionarlos.
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¿Qué le paso a la ciudad de Puebla?
Hoy más que nunca da pena circular por las calles del municipio de Puebla.
El cierre de varias vialidades es comprensible porque hay varias obras de pavimentación con concreto hidráulico que realmente son necesarias y hasta se agradece que por fin las autoridades estatales hayan entendido que el asfalto simplemente no es lo ideal.
Pero la enorme cantidad de baches que siguen abiertos en casi todas las calles del municipio de Puebla es preocupante.
No existe una sola calle en donde no haya un bache de importantes dimensiones y es la queja común de toda la ciudadanía porque ni las vialidades primarias están en un estado aceptable.
Los baches llevan por lo menos cinco meses abiertos y eso que el programa de bacheo de Eduardo Rivera sigue vigente.
La realidad nos demuestra que las autoridades del municipio de Puebla han sido incapaces de resolver el problema porque son miles de baches que se han convertido en trampas mortales para los automovilistas.
Aunque también hay que aceptar que no todos están enojados con el alcalde panista, ya que los talacheros son los más felices con la incapacidad de las autoridades capitalinas.