Los cambios en la dirigencia estatal del Partido Revolucionario Institucional (PRI) no sólo es un asunto de deseos para quienes ven en la oportunidad de la alternancia en el gobierno federal una forma de regreso a los cargos partidistas como en el viejo PRI.
En algunos estados donde la derrota electoral fue significativa tanto para el candidato presidencial como para quienes aspiraban a los cargos legislativos, quienes presidieron la dirigencia han optado por retirarse en medio de reclamos de la militancia.
Para el presidente del CEN del PRI, Pedro Joaquín Coldwell, el resultado electoral en Puebla dista mucho de lo ocurrido en otras entidades, con todo y que el estado se encontraba entre los estados de mayor riesgo de derrota del candidato presidencial en la víspera de julio.
De las 16 diputaciones de mayoría relativa, el PRI se impuso en la gran mayoría y tiene una importante presencia en la Cámara de Diputados.
Para la dirigencia nacional priista el tema de la renovación de los dirigentes en los estados no está en la agenda de prioridades, y en entidades como Puebla no tiene la urgencia ni la intención de modificar las actuales condiciones.
Fernando Morales Martínez, el delegado presidente del CDE del PRI, ha comentad de manera contundente y lacónica a este reportero en un encuentro muy breve: me reuní con Pedro Joaquín Coldwell y te puedo adelantar que más de uno se quedará con las ganas de sustituirme en el cargo.
Quienes están cerca de las oficinas centrales del PRI los cambios de dirigentes en los estados vendría posterior a un eventual relevo de Pedro Joaquín Coldwell para incorporarse al gabinete federal, sólo entonces, y analizarán cada caso para tomar la decisión.
Alberto Jiménez Merino, Germán Sierra Sánchez o cualquier otro aspirante que surja para entonces deberán esperar, y con mucha paciencia.
